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lanacion.com.ar · hace 15 horas

Cartas de lectores: Un país no educado es un país inviable, obscenidad, un grito de dignidad

LA NACION

Me impresionaron favorablemente dos notas de LA NACION, una de Luciano Román sobre el nivel de corrupción de la política, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, y la otra sobre dos instituciones educativas argentinas seleccionadas entre las diez mejores del mundo en los World’s Best School Prizes 2026. Por un lado, mafias enquistadas en la sociedad con un nivel de impunidad desesperante; por el otro, un reconocimiento de un sistema educativo innovador. Eso me hace recordar que tanto Japón, después de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, como Singapur, que tiene el segundo puerto más importante del mundo, pasaron de una situación de pobreza al nivel excepcional de desarrollo actual. ¿Cómo lograron ambos su nivel de riqueza y prosperidad inequívoca? Dándole una importancia fundamental a la educación. ¿Por qué la Argentina no sigue esos ejemplos, que no son incompatibles con la reconstrucción económica absolutamente necesaria, sino complementarios? Un país no educado es un país inviable. Tenemos una Argentina con un nivel de pobreza superior al 30% de la población y los resultados de las evaluaciones educativas están entre los más negativos, como lo demuestran las pruebas mundiales al respecto. Es difícil que con estas cifras podamos prosperar. Un avance del nivel de aprendizaje de la población no solo ayudaría a los ciudadanos a superar su situación económica, sino también a evaluar con mayor inteligencia a sus mandantes cuando votan y castigar con esas armas a políticos y postulantes a dirigir nuestro futuro y manejar los recursos de nuestro país, como lo evidencia la ponderable nota de Luciano Román.

Es obscena la cantidad de dinero que la corrupción acumula entre bolsos, placares, inmuebles, criptomonedas, yates… Demasiada injusticia corre por las venas de los que sufrimos y nos sacrificamos por el país y mucha desfachatez e inmoralidad por las de quienes dicen llevarlo adelante. Necesitamos que el Poder Judicial acelere los tiempos y se castigue tanta deshonestidad para que se equilibre la balanza.

La renuncia a Pro del exsenador Esteban Bullrich, dirigida al expresidente Macri, es un tratado de moral en el liderazgo. Un grito de dignidad, al resguardo de valores y principios a defender con honestidad en el ejercicio de la política. Predica no caer pasivamente en la trampa que nos tienden los políticos arropados en sus intereses electorales mezquinos.

En el acto celebrado en la provincia de Santa Fe en homenaje al creador de nuestra bandera nacional, Manuel Belgrano, organizado por el intendente de Rosario y el gobernador de la provincia, en el que estaba presente el presidente de la Nación, sucedió un hecho increíble, violatorio de la libertad de expresión, cuando el organismo nacional a cargo de la difusión televisiva cortó injustificadamente la transmisión de imagen y audio en el momento en que el gobernador pronunciaba su discurso. Resulta sorprendente que nadie haya dicho o hecho algo al respecto, ante semejante hecho de barbarie. La censura agravia al pueblo de la Nación y lastima a la democracia y a la república.

Excelente el trabajo de Laura Di Marco publicado el 25/6/26 sobre lo que deberían interpretar los argentinos respecto de los desempeños de Lionel Messi y Diego Maradona. Solamente cabría agregar y destacar que la personalidad de Maradona importó un magnífico hacer dentro de una cancha de fútbol. Este fue su “ser”. En lo que hace al “deber ser”, su conducta fue muy bien calificada en el trabajo de referencia. Y hasta el presente, las virtudes de Messi reúnen ambos valores. En ello –y en esencia– se definen las diferencias.

Como es sabido, los EE.UU. e Irán firmaron este mes un memorándum de entendimiento para futuras negociaciones, luego de más de tres meses de ataques continuados. El eventual acuerdo abarca principalmente la libre circulación de los barcos que transportan petróleo y gas por el estratégico canal de Ormuz, el levantamiento de sanciones y las inspecciones a las instalaciones nucleares del régimen islámico. Recientemente, un tribunal iraní condenó a la cantante Parastoo Ahmadi a 74 latigazos, dos años de prohibición para ejercer actividades artísticas y otros dos para poder salir del país, por publicar en YouTube un concierto en el que aparecía sin velo, con los hombros al descubierto. La sentencia alcanzó también a ocho miembros de su equipo de producción y músicos que participaron en la grabación. El fallo fue emitido por el Tribunal Penal de Qom por “atentar contra la moral pública mediante la producción y difusión de contenidos obscenos y contrarios a la ética en el entorno virtual”.

Más allá de las evidentes cuestiones comerciales y de seguridad propuestas en el citado acuerdo entre EE.UU. e Irán, el régimen islámico sigue siendo responsable de graves violaciones a los derechos humanos, en especial contra mujeres y niñas y minorías. Con mayor razón, la comunidad internacional no puede dejar de presionar con énfasis sostenido la vigencia de tales derechos en Irán, con acceso sin restricciones a equipos de investigación independientes de las Naciones Unidas y la aplicación de severas sanciones en su caso.

Hoy se cumplen 60 años del golpe de Estado que desalojó del poder al gobierno constitucional del Dr. Arturo Illia. Fue un acto demencial de los militares de entonces, en su afán permanente de adueñarse del poder, que contó con la colaboración de la burocracia sindical peronista y una campaña persistente y demoledora de un sector muy reaccionario de la prensa. Los golpistas no pudieron esgrimir otro argumento más que una supuesta lentitud del gobierno y la necesidad de un incierto cambio de estructuras. Lo cierto es que depusieron a un gobierno virtuoso, transparente y eficaz para dar paso a una dictadura oscura y regresiva que sembró violencia, represión y muerte. El gobierno radical había logrado hacer crecer la economía, disminuir la deuda externa, aumentar el salario real de los trabajadores y sancionar leyes importantes como la de los medicamentos y la del salario mínimo, vital y móvil. Al momento del golpe de Estado la pobreza era en nuestro país del 3% de la población. Illia negó la participación de nuestras Fuerzas Armadas en la invasión de los Estados Unidos a la República Dominicana, anuló contratos petroleros lesivos al interés nacional y obtuvo de la ONU la resolución que obligó a Inglaterra a discutir la cuestión de nuestras Islas Malvinas. Fue un hombre culto, un político experimentado y un médico abnegado y altruista que obtuvo de la ciudadanía de Cruz del Eje el sorprendente reconocimiento de la donación, mediante una suscripción popular, de la casa que alquilaba, en la que vivía con su familia y tenía instalado su consultorio. Fue un liberal cabal que creía en las bondades de las instituciones de la república y consideraba que la democracia era la única construcción colectiva del pueblo capaz de lograr el crecimiento del país y el bienestar general. Destinó el 25% del presupuesto nacional a la educación. En todos los actos de su vida pública y privada Arturo Illia irradió humildad, honestidad, ejemplaridad, desinterés personal y respeto absoluto a todas las personas. Fue un hombre de honor valiente y sereno que cuando fue desalojado del poder, volvió al llano como un ciudadano común, rechazó todos los privilegios, nunca usó custodia oficial y se negó a percibir la jubilación de privilegio que le correspondía como expresidente. En los momentos actuales, cuando nuestra democracia exhibe alarmantes muestras de fanatismo ideológico, mentira, corrupción y ataques a la libertad de prensa, bueno es recordar al presidente Illia porque su alto ejemplo nos permite asegurar que otra Argentina es posible.

Todos los que piden, reclaman, marchan enfáticamente, fanáticamente, por “Cristina libre “, tanto militantes como siniestros políticos y funcionarios kirchneristas, no solo desafían e ignoran a la Justicia, sino que muestran una esencia delictiva y corrupta similar a la de la expresidenta detenida.

La semana pasada asistí a la sepultura de un familiar en el Cementerio de la Chacarita y luego llevé flores a otros. En ese trayecto me sorprendieron el estado deplorable y de abandono total en que se encuentran las galerías que dependen del gobierno de la ciudad de Buenos Aires (galería 16, por ejemplo) y la cantidad de bóvedas vandalizadas. Una pena realmente. Se trata de un lugar emblemático de la ciudad donde descansan los restos de notables personalidades, como Carlos Gardel, Gustavo Cerati, Alfonsina Storni y Benito Quinquela Martín, entre otras, y se encuentra totalmente descuidado.

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