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clarin.com · hace 19 horas · Clarin.com - Home

Cuál es el plan de Diego Santilli para recuperar el apoyo perdido por el daño que causó Adorni

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“Todo lo que pude aportar para el país y las ideas ya lo he hecho”, fue una de las frases épicas que utilizó Manuel Adorni en el texto de victimización con el que buscó justificar su renuncia, cubriendo su condición de evasor y su poco claro crecimiento patrimonial con una pátina de conspiración político-mediática contra el Gobierno y su familia. Un thriller artesanal y low cost.

Probablemente el mayor aporte hecho por Adorni a la administración de Javier Milei haya sido haberle mentido a la sociedad, tanto en la novela que lo sentará ante el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo, como cuando aseguró que asumiría como legislador porteño denostando al periodismo y nunca juró como diputado en la Ciudad.

Durante los más de cien días del Adornigate se multiplicaron los testimonios de arrepentidos y desencantados con la gestión libertaria. Datos volátiles que no pueden medirse en términos electorales pero que el Gobierno debería corregir si pretende ir por la reelección el próximo año.

Además de quedar entre los seis jefes de Gabinete que menos duró en el cargo -de un total de 22- desde que se instauró esa figura, Adorni quedará en la percepción de la sociedad como otro funcionario sospechado de corrupción al que echaron. ¿Quién podría dar crédito a lo que dijo, que su vida como funcionario “no es ni más ni menos que la que tuve siempre”?

No es un dato menor qué destino tendrá Adorni. No es lo mismo que sea “premiado” en un consulado en Miami o España, que si vuelve al llano. Al menos parece haberse descartado que siguiera integrando el directorio de YPF con un millonario salario.

Llamó la atención otra frase que utilizó el exfuncionario en su descargo dirigido al Presidente, porque puede interpretarse como una expresión de lealtad o bien como una advertencia hacia Milei: “Como sabe, he cumplido a rajatabla y hasta el último día aquél pedido especial que me hizo aquella noche en la Quinta Presidencial de Olivos, minutos después de ofrecerme asumir como Jefe de Gabinete de Ministros de su gobierno”. ¿A qué se refiere?

El exjefe de Gabinete Manuel Adorni y el presidente Javier Milei. Foto: AP /Rodrigo Abd

Pese a todo, no fue el Presidente quien decidió en primer término la renuncia de Adorni sino Karina Milei. "El Jefe" evaluó en base a la información recogida de Patricia Bullrich, Martín Menem y Juan Bautista Mahiques que el panorama político en el Congreso y el judicial se complicarían para el exfuncionario, y había llegado el momento de soltarlo. De allí que pese a que Milei declarara que si la justicia lo encontraba culpable lo eyectaba, quedó desfasado porque le pidió la renuncia antes.

De hecho, este domingo el propio Milei ratificó que confía "en la inocencia de Adorni" y que "es una persona honesta", y buscó justificar su salida en "los niveles de ataque personal que estaba recibiendo".

“Adorni dejó la vara tan baja que la llegada de Diego Santilli va a sumar por todos lados, pero ojo que bien usada es una silla muy caliente y falta mucho para las elecciones”, resume un dirigente del PRO sobre los beneficios y riesgos que correrá el flamante jefe de Gabinete de Milei.

A diferencia de sus antecesores, en la Casa Rosada admiten que con Santilli se recupera agenda, una espada mediática que hoy no tienen y se sacan un lastre de encima. Pero hay una característica clave del nuevo jefe de Gabinete, de cara a la interna y la estrategia 2027: tiene una excelente relación con Karina Milei y con Santiago Caputo producto del equilibrio que ha hecho entre ambos y, un valor agregado es que sus ambiciones son claras y planteadas de antemano, ser candidato a la gobernación bonaerense. Prima facie, no viene a competir con nadie en el escalafón nacional.

Otro punto que valoran los Milei de Santilli, en particular Karina, es que nunca se autopostuló; en las tres ocasiones que le abrieron las puertas del mundo libertario, tanto como para ser candidato a diputado nacional por la provincia en 2025, como para designarlo ministro del Interior y ahora jefe de Gabinete, lo fueron a buscar.

Martín Menem, Manuel Adorni y Diego Santilli. Foto: Cristina Sille

En principio, Santilli asume con una importante cuota de poder, avalada con el Presidente y con Karina Milei.

El flamante jefe de Gabinete llega con un plan de gestión bajo el brazo, que ya habló con Milei. Tendrá un perfil con fuerte presencia en la gestión diaria, coordinará el trabajo con los ministros, realizará un seguimiento permanente de cada área y buscará acelerar la ejecución de las reformas, destrabando procesos y garantizando resultados.

Su perfil mediático también quedó estipulado. Será una de las principales voces políticas del Gobierno, con fuerte presencia en los medios y en el debate público; tendrá que comunicar la gestión, defender las reformas y representar al Ejecutivo y se complementará con el flamante vocero presidencial, Adrián Ravier.

Y hacia dentro, seguirá participando de la Mesa Política, con un rol central en la relación con gobernadores, senadores y diputados nacionales, consolidando el diálogo y los acuerdos para avanzar con la agenda legislativa del oficialismo.

Desde el PRO descreen que, tal como ocurrió con Patricia Bullrich, su ascenso signifique la desvinculación de Santilli del partido de Mauricio Macri, pese a que nunca fue uno de los predilectos del ex presidente. Siempre merodeó la percepción de que Macri no tenía predilección por Santilli y que lo relegó en distintas oportunidades en la estructura amarilla. Los tiempos cambian.

En el macrismo, varios dirigentes interpretaron que la elección de Santilli no cambia demasiado su relación con el partido, porque si al Gobierno le va bien en la economía habrá menos margen para construir una tercera fuerza y sólo si le va mal puede generarse un espacio. Pero, dicen, habrá que esperar hasta marzo del año que viene.

Sin embargo, la alfombra roja de los primeros días se irá desgastando. Santilli será deberá salir a defender la gestión presidencial y la de Karina Milei, incluída la política económica, que pese a los guarismos de la macroeconomía, sigue postergando a un segmento importante de la sociedad sobre el que aún no derramó la supuesta bonanza que pregonan Milei y el ministro Luis Caputo. Si eso ocurre, las ganancias serán repartidas y habrá reelección en 2027. De lo contrario, no se salvará políticamente nadie.

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