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infobae.com · hace 19 horas · Facundo Chaves

Javier Milei y Diego Santilli están reunidos en Olivos y se define el sucesor de Adorni como Jefe de Gabinete

Infobae

Apenas 24 horas después de la renuncia de Manuel Adorni, y cuando era vox populi, el presidente Javier Milei confirmó este domingo que Diego Santilli será el próximo jefe de Gabinete, el cuarto desde que llegó a la Casa Rosada en diciembre de 2023.

El anuncio oficial se dio a las 20 luego de una breve reunión entre el mandatario y el dirigente del PRO que supo sumarse al Gobierno violeta en la Quinta presidencial de Olivos. El mandatario lo hizo con una foto en su cuenta oficial de X con el flamante ministro coordinar y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

“Aquí junto al nuevo Jefe de Gabinete de Ministros @diegosantilli y la Sec. Gral. de la Presidencia @KarinaMileiOk delineando los fundamentos para una transición ordenada del cargo. La jura será el día martes a las 16:00 hs. MAGA.VLLC!“, anunció el mandatario.

Javier Milei confirmó que Diego Santilli es el nuevo jefe de Gabinete Reacciones

Tras el anuncio, el flamante vocero presidencial, Adrián Ravier, anunció que este lunes se reunirán los equipos que trabajaban con Adorni y con los de su reemplazante para “una transición ordenada”. Además, ratificó que la jura del nuevo ministro coordinardor será el martes a las 16El día de mañana los equipos del jefe de gabinete saliente. “Mis felicitaciones al flamante jefe de gabinete Diego Santilli. Entusiasmado de poder trabajar juntos en esta nueva etapa”, cerró su menaje el vocero.

A diferencia de los anteriores jefes de gabiente de Milei, Santilli asumirá con consenso interno, por la confianza con Karina Milei y por la buena relación con Santiago Caputo. Ambos lo sugerían como la mejor opción. Esa es la novedad en esta designación en contraposición a Posse, Francos y Adorni.

La decisión la tomó Milei. Como casi todas las que importan en su gobierno, la tomó él. Y cuando el Presidente eligió a Santilli para reemplazar a Adorni en la Jefatura de Gabinete, lo hizo desde una convicción que se fue construyendo a lo largo de ocho meses de gestión compartida: la de que el ministro del Interior había demostrado, en silencio y con resultados, ser el hombre que la segunda mitad del mandato necesitaba.

Esa convicción tuvo como antecedente la relación que Santilli construyó con Karina Milei —secretaria general de la Presidencia y presidenta nacional de La Libertad Avanza— y la buena sintonía que acumuló con el asesor Santiago Caputo. En un gobierno donde la confianza se gana despacio y se pierde rápido, ese doble vínculo sin fricciones funcionó como una señal de capacidad política. Pero la decisión fue del Presidente. Y eso, en el esquema de Milei, lo dice todo.

El recorrido que desembocó en esa designación fue largo y, en buena medida, silencioso. Santilli no llegó a la Jefatura de Gabinete por un golpe de efecto ni por la urgencia de una crisis. Llegó por acumulación: por la remontada electoral más notable de la última campaña bonaerense, por el trabajo de articulación que sostuvo durante ocho meses al frente del Ministerio del Interior y por una habilidad escasa en la política argentina: mantener canales abiertos con todos los sectores relevantes del poder sin romper ninguno.

El gobierno que lo designó atravesó más de 100 días de turbulencia política desde que se conocieron los viajes del entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la causa judicial que derivó en su salida forzada. Durante ese período, Santilli sostuvo la agenda de negociación con los gobernadores, operó en los pasillos del Congreso para contener el avance opositor y mantuvo el hilo de las conversaciones con los bloques aliados. Lo hizo con el perfil bajo que caracteriza su estilo.

La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli

El lazo con Karina Milei no fue nuevo ni circunstancial. Se construyó durante el tiempo en que Santilli —diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, electo en 2021 en la lista de Juntos por el Cambio— comenzó a acompañar sin fisuras las iniciativas del gobierno de Milei en la Cámara baja. Ese alineamiento temprano, en un contexto en el que buena parte del PRO mantenía distancias estratégicas con el Ejecutivo, fue leído en Balcarce 50 como una señal de confianza.

Karina Milei la registró y la devolvió: fue ella quien diseñó las listas para las elecciones legislativas nacionales de octubre de 2025 y quien incluyó a Santilli en la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO para la provincia de Buenos Aires. Después del escándalo de José Luis Espert, primer candidato a diputado de LLA, Santilli quedó a cargo de encabezar la boleta oficialista. Aunque ni su cara ni su nombre figuró en las papeletas -la Justicia Electoral no autorizó la reimpresión- logró una victoria absolutamente inesperada.

La relación con Caputo operó en otro registro. El asesor presidencial y el dirigente del PRO construyeron una sintonía de trabajo que se consolidó durante la gestión en el Ministerio del Interior. Cuando se confirmó el nombramiento de Santilli en esa cartera, en noviembre de 2025, los saludos efusivos de Caputo en redes sociales fueron leídos en el entorno del gobierno como algo más que una cortesía protocolar.

Que Santilli tenga línea directa con Karina Milei y buena llegada con Caputo no es un detalle menor en la política interna del gobierno de Milei. Es, en rigor, la condición de posibilidad de su nuevo rol. El trabajo de la Jefatura de Gabinete —articular la agenda legislativa, negociar con los gobernadores, coordinar las áreas del Ejecutivo— requiere de un funcionario que pueda moverse entre los distintos polos del poder sin quedar atrapado en ninguno. Santilli demostró, a lo largo de sus ocho meses en el Interior, que ese equilibrio es posible y que él sabe sostenerlo.

Para entender por qué Milei confía en Santilli hay que volver al 26 de octubre de 2025. Esa noche, la alianza La Libertad Avanza-PRO obtuvo el 41,5% de los votos contra el casi 41% de Fuerza Patria, la coalición que reunió al kirchnerismo, el kicillofismo y el Frente Renovador. Menos de un punto de diferencia. Diecisiete bancas para el oficialismo, dieciséis para el peronismo.

Expresada en términos absolutos, la diferencia representó la incorporación de 881.417 votos que la alianza libertaria sumó entre las elecciones legislativas provinciales de septiembre y las nacionales de octubre, mientras Fuerza Patria perdía 261.592 adhesiones.

El número que vuelve más legible ese resultado es el que lo antecede: en los comicios del 7 de septiembre, Fuerza Patria le había sacado al oficialismo casi 14 puntos de ventaja en la Provincia. En 49 días, esa brecha se cerró y se invirtió.

El contexto de esa campaña fue de máxima turbulencia. La renuncia de José Luis Espert como primer candidato de la lista —salpicado por sus vínculos con el empresario Federico “Fred” Machado— dejó la nómina sin su figura central. La Cámara Nacional Electoral resolvió que Santilli, que era el tercer candidato, pasara a encabezar. Lo que para muchos analistas parecía una campaña condenada al fracaso se convirtió, bajo su conducción, en una de las remontadas electorales más notables de la reciente historia bonaerense.

“Hicimos historia en la provincia”, escribió Santilli esa noche. No era una exageración.

Cinco días después, Javier Milei anunció en su cuenta de X: “TENEMOS MINISTRO DEL INTERIOR: Bienvenido Colo Santilli. Diego será quien llevará adelante las conversaciones con gobernadores y legisladores para poder articular con el Congreso de la Nación cada uno de los consensos necesarios para las reformas que vienen de cara al futuro.”

La designación fue paralela a la de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, en el reordenamiento poselectoral que corrió a Guillermo Francos de la Jefatura y a Lisandro Catalán del Interior. Santilli juró el 11 de noviembre en el Salón Blanco de la Casa Rosada y arrancó esa tarde con una ronda de reuniones con gobernadores.

La foto de la Mesa Política. 
Manuel Adorni, Karina Milei, Luis Caputo, Diego Santilli, Lule Menem, Martín Menem, Patricia Bullrich, Santiago Caputo e Ignacio Devitt.

Desde su despacho en la planta baja de Balcarce 50, Santilli asumió la tarea para la que el gobierno lo había convocado: reconstruir los vínculos con los gobernadores, conseguir los consensos legislativos para el Presupuesto 2026 y las reformas de segunda generación, y sostener el tejido político que el Ejecutivo necesita para operar en el Congreso.

Trabajó junto a Martín Menem —presidente de la Cámara de Diputados— y Patricia Bullrich —hoy senadora y jefa del bloque oficialista en la Cámara Alta— en el triángulo operativo que lubricó la maquinaria parlamentaria del gobierno en el segundo tramo de la gestión.

Los resultados fueron concretos. En las sesiones extraordinarias de diciembre de 2025 y en las ordinarias que siguieron, el gobierno avanzó en una agenda legislativa de reformas estructurales que requería mayorías que el oficialismo no tenía por sí solo. Santilli fue el hombre de los llamados, de las reuniones previas, de los acuerdos que después aparecen firmados bajo otros nombres.

El propio Adorni, en su informe de gestión ante el Congreso en abril de 2026, lo reconoció sin ambages: “Mis felicitaciones al ministro del Interior, Diego Santilli, por lograr los acuerdos necesarios para hacer realidad algunos de los hitos más importantes de nuestra historia.”

Cuando el escándalo de Adorni estalló y la discusión sobre su continuidad comenzó a consumir energía política del gobierno, Santilli también asumió esa carga. Organizó junto a Bullrich, Lule Menem e Ignacio Devit el operativo parlamentario para contener la presión opositora. Habló con diputados, senadores y gobernadores. Negoció anticipos financieros a las provincias.

Santilli sostuvo la arquitectura de alianzas que el gobierno necesitaba para evitar que la crisis de Adorni se convirtiera en una crisis de gobernabilidad. El corrimiento de funciones fue un hecho antes de que un decreto lo formalizara.

Diego Santilli nació el 6 de abril de 1967 en el barrio porteño de Palermo. Es hijo de Hugo Santilli, ex dirigente de River Plate y ex presidente del Banco de la Nación Argentina durante el gobierno de Carlos Menem, y de María Luisa Forchieri. Estudió en el Colegio San Agustín y se recibió de contador público en la UBA a los 23 años.

Completó su formación en el exterior: marketing en Berkeley, especialización en mercados de futuros en Washington y un posgrado en administración pública en la Escuela de Administración de París, becado por el gobierno francés.

Su ingreso a la gestión pública fue temprano y continuo. Entre 1993 y 1994 fue director de Planeamiento Estratégico en la Municipalidad de Buenos Aires. Pasó luego por la Dirección General de Administración del Ministerio del Interior y por la dirección de Recursos Humanos en Migraciones durante el menemismo. Fue vicepresidente del Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires y director del Banco Ciudad.

Legislador porteño entre 2003 y 2009 —donde llegó a ser vicepresidente primero de la Legislatura—, fue designado ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad por Mauricio Macri en 2009, cargo que ocupó hasta 2013. Ese año fue electo senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires.

En 2015, Horacio Rodríguez Larreta lo eligió como compañero de fórmula. La dupla Larreta-Santilli ganó la jefatura del gobierno porteño en un balotaje contra Martín Lousteau: 51,64% contra 48,36%. En 2018 sumó, además de la vicejefatura, la conducción del Ministerio de Justicia y Seguridad tras la renuncia de Martín Ocampo. En 2019 fue reelecto junto a Larreta en primera vuelta, con el 55,9% de los votos.

En julio de 2021 renunció a la vicejefatura para competir como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires bajo la lista de Juntos por el Cambio. Resultó electo en noviembre de ese año y comenzó su mandato en diciembre. En 2023 intentó la candidatura a gobernador bonaerense en las primarias internas de la coalición, pero perdió por escaso margen frente a Néstor Grindetti. Su mandato de diputado continuó y fue desde esa banca que construyó el puente hacia el gobierno de Milei que, a la postre, resultó determinante.

Santilli está casado desde 2014 con Analía Maiorana y tiene tres hijos: Teo, Nicanor y Tonio. Es hincha de River. Una carrera de más de tres décadas en el Estado, construida desde los ministerios porteños hasta el corazón de Balcarce 50, que ahora tiene su capítulo más exigente por delante.

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