El bien común, las plataformas digitales y los medios de información
En su mensaje a los participantes en el Congreso Mundial de SIGNIS (Asociación Católica Mundial para la Comunicación), celebrado en Seúl (2022), el papa Francisco dijo: “Ayuden a las personas, sobre todo a los jóvenes, a desarrollar un sano sentido crítico, aprendiendo a distinguir la verdad de la mentira, el bien del mal y a apreciar la importancia de trabajar por la justicia, la concordia social y el respeto por la casa común”.
También Francisco dijo en esa ocasión a los comunicadores católicos: “…escuchar con el oído del corazón (…) Porque la comunicación no es solo una profesión, sino un servicio de diálogo y comprensión entre los individuos y las comunidades más amplias en la búsqueda de una convivencia serena y pacífica”.
Síntesis del uso de las plataformas digitales y los sistemas de IA en la reciente encíclica Magnificat Humanitas del papa León XIV
El papa León XIV, continuador del papa argentino al frente de la Iglesia universal, en la carta encíclica mencionada en el título realiza un minucioso desarrollo de los beneficios de la buena utilización de los medios digitales y los sistemas de IA cuando se los emplea como búsqueda y análisis crítico de la verdad. A continuación se reproducen algunos párrafos sobresalientes. En ese marco dice el papa Prevost:
“Nro. 132. El uso de las plataformas digitales y los sistemas de IA acelera los profundos cambios en la comunicación pública y política. (Sin embargo, el agregado es nuestro). Herramientas que podrían favorecer el debate y la participación se utilizan a menudo para construir narrativas sesgadas y difuminar los límites entre lo verdadero y lo falso, mezclando datos y opiniones (…).
…En el discurso público, la verdad de los hechos (…) se construye a través de vínculos de confianza y prácticas compartidas, en un diálogo honesto con los demás y con el mundo. Solo la búsqueda compartida de la verdad de los hechos, asumida como bien común, puede sentar las bases de una comunicación justa”.
Cuando esa tecnología es empleada para la construcción de no verdades y no para la comunicación veraz
Prosigue diciendo el papa americano: “133. Quienes disponen de poderosos recursos técnicos y económicos —y, con ellos, también de muchos recursos humanos para intervenir— tienen una gran capacidad para provocar cambios culturales y, en última instancia, para convencer a un número significativo de personas acerca de cuál es la verdad sobre el ser humano, sobre el mundo, sobre el sentido de la existencia, sobre la familia, e incluso sobre Dios…”
“…El hombre moderno —prosigue diciendo el papa León XIV— tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad. [140] (…). Por ello, cree que puede construir la realidad y que lo que mejor se adapte a sus pretensiones es válido”.
Dice Prevost: el papa Francisco se pregunta con realismo: «¿Qué es la ley sin la convicción alcanzada tras un largo camino de reflexión y de sabiduría, de que cada ser humano es sagrado e inviolable?» Y concluye: «Para que una sociedad tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido de respeto hacia la verdad de la dignidad humana, a la que nos sometemos. Entonces no se evitará matar a alguien solo para evitar el escarnio social y el peso de la ley, sino por convicción. Es una verdad irrenunciable que reconocemos con la razón y aceptamos con la conciencia. Una sociedad es noble y respetable también por su cultivo de la búsqueda de la verdad y por su apego a las verdades más fundamentales». [142] 134. La búsqueda de la verdad es un elemento esencial para la democracia, que es en sí misma un instrumento de participación en el bien común…”
En el acápite Nro. 135, dice el papa León: “En este horizonte es importante recordar que la comunicación «no es solo transmisión de informaciones, sino creación de una cultura». [144] (olvidando que) «No es un mundo paralelo o puramente virtual», [145] porque lo que surge en internet pasa a formar parte de la vida de las personas, sobre todo de los más jóvenes”.
Deber de quienes controlan las plataformas que informan o deforman la realidad en favor de intereses particulares
Prosigue diciendo el papa León XIV en el Nro. 136 de su encíclica: “Por eso, quienes controlan las plataformas digitales y los medios de comunicación tienen una notable capacidad para influir en el imaginario colectivo y presentar como deseable una determinada visión de la realidad. Es un poder que debe ser continuamente iluminado por la búsqueda de la verdad y el respeto de la dignidad humana, para que la cultura que se genera en la red no se convierta en instrumento de distracción excesiva, de homogeneización y de dominio, sino en un espacio en el que puedan madurar la libertad interior y el pensamiento crítico”.
Por una ecología de la comunicación sin demonización ni elevación al grado de verdad sabida
Afirma el papa en el Nro. 137: “La primera tarea que nos corresponde es no demonizar ni idolatrar los medios, sino gestionarlos a partir de un punto fijo: la verdad es un bien común y no una propiedad de quienes tienen poder o visibilidad. Por lo tanto, es necesario promover una ecología de la comunicación: en el ámbito de las normas públicas, esto significa establecer reglas que hagan más transparentes los criterios con los que se seleccionan y amplifican los contenidos y que protejan los datos personales; en el ámbito social y cultural, en cambio, implica el fortalecimiento de los organismos intermedios, un periodismo serio y espacios de debate en los que primen la argumentación y la verificación por encima de la reacción inmediata; en el ámbito de la escuela y la familia, la creciente necesidad de una nueva conciencia educativa y la formación en el uso correcto y crítico de las herramientas digitales, la IA y las plataformas de compra e inversión; en el ámbito de la universidad, el gran reto de la integración de los conocimientos, formando tanto en la capacidad de conectar y fusionar saberes para interpretar la complejidad, como en las técnicas de verificación de los hechos”.
“138. Las comunidades cristianas también deben comprometerse con una comunicación transparente y con la búsqueda honesta de los hechos. Lamentablemente, no siempre ha sido así. Hemos sido testigos, con vergüenza, del arduo descubrimiento de verdades dolorosas incluso sobre miembros de la Iglesia y sobre realidades eclesiales. En particular, algunos periodistas comprometidos con la verdad han desempeñado un papel fundamental a la hora de sacar a la luz injusticias y abusos. A ellos quisiera reiterar las palabras del papa Francisco al dirigirse a los vaticanistas: «Les agradezco también por lo que dan a conocer de lo que no funciona en la Iglesia, por lo que nos ayudan a no ocultar bajo la alfombra y por la voz que han dado a las víctimas de abusos». [146] Sin embargo, la vigilancia y la transparencia son, ante todo, una grave responsabilidad de la propia Iglesia y no debemos esperar a que otros nos obliguen a afrontar verdades incómodas sobre nosotros mismos”.
(Aclaración: los subtítulos de los párrafos transcriptos le pertenecen al autor de esta nota; no así los números y textos entrecomillados, que transcriben fielmente los textos de la encíclica).