La “W” celeste y blanca: el curioso fenómeno que genera la demanda eléctrica en cada partido de la Argentina en el Mundial
Cada vez que la Selección argentina sale a la cancha en el Mundial 2026, el sistema eléctrico nacional registra un comportamiento que no tiene equivalente en ningún otro evento. La curva de demanda se transforma: cae, sube, vuelve a caer y repunta. El gráfico resultante tiene la forma de una letra “W”. No es casualidad ni anomalía: es el reflejo eléctrico de millones de personas haciendo exactamente lo mismo al mismo tiempo. Así lo detalló en las últimas horas EconoJournal, un portal especializado en temas energéticos.
La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) lleva un registro de este fenómeno desde el Mundial de Qatar 2022 y emite informes técnicos antes y después de cada encuentro de la Selección. Lo que describe, según citó Econojournal, es una regularidad: “Durante los partidos de fútbol de la selección argentina en campeonatos del mundo se presenta una evolución muy particular y característica de la demanda eléctrica del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), un patrón debido a la simultaneidad en el comportamiento de millones de personas volcadas a un medio de comunicación (principalmente televidentes) que se acentúa durante días hábiles y en la medida en que la selección avanza”.
El patrón citado se verificó en los dos partidos que Argentina jugó en la fase de grupos del Mundial 2026: el 16 de junio ante Argelia y el 22 de junio frente a Austria. En ambos casos, la curva de consumo dibujó la misma figura.
El partido contra Austria, disputado el 22 de junio con inicio a las 14, ofrece el ejemplo más reciente y detallado. Según los registros de Cammesa, el descenso del consumo comenzó antes de que el árbitro pitara el inicio: a partir de las 13:50, la demanda cayó en forma pronunciada. En 60 minutos, el sistema registró una reducción de aproximadamente 1.800 megavatios (MW).
Con el inicio del entretiempo, la curva revirtió su trayectoria de manera abrupta. En apenas 13 minutos, la demanda subió alrededor de 1.050 MW: el equivalente al consumo de una ciudad grande activándose de golpe. Fue el primer vértice ascendente de la W.
Al comenzar el segundo tiempo, el consumo volvió a descender. Durante los siguientes 54 minutos, la caída fue de alrededor de 1.300 MW. Cuando el partido terminó, el rebote fue el más intenso de la jornada: en 40 minutos, la demanda se recuperó unos 1.850 MW. Más tarde, cerca de las 21, el Sistema Argentino de Interconexión registró el pico del día con 25.189 MW.
Esas variaciones bruscas y en muy poco tiempo no son un dato estadístico neutral. Para los operadores del sistema eléctrico, representan un desafío técnico concreto: subas y bajas de esa magnitud, si no se anticipan con precisión, pueden generar variaciones de tensión y frecuencia que afecten la calidad del suministro o, en el peor caso, provoquen cortes.
Por eso Cammesa despliega un operativo específico en cada partido de la Selección. Para el Argentina-Austria, la condición de alerta estuvo activa desde una hora antes del inicio hasta una hora después del final. Durante ese período se trabajó bajo despacho de seguridad, con todas las líneas del Sistema de Transporte de Energía Eléctrica de Alta Tensión (STAT) en servicio y con los trabajos de mantenimiento programados suspendidos.
Parte del operativo implicó poner en modo bomba el Grupo N°2 de la Central Hidroeléctrica Río Grande y el Grupo N°2 de la Central Hidroeléctrica Los Reyunos. En ese modo, las turbinas consumen energía para elevar agua hacia un embalse superior, lo que permite mantener reservas disponibles para responder con rapidez ante una variación repentina de la demanda. El informe técnico de Cammesa concluyó que “la operación se desarrolló con total normalidad, tanto antes, durante y con posterioridad al partido de la selección argentina de fútbol”.
El caso más extremo que registró Cammesa fue la final del Mundial Qatar 2022, jugada el 18 de diciembre de ese año entre Argentina y Francia. Ese partido, a diferencia de los de 2026, se disputó en pleno verano austral, con temperaturas elevadas que mantenían alto el consumo por el uso de equipos de aire acondicionado y ventilación. Por esa razón, la caída inicial de demanda fue mucho menor a la habitual: apenas 600 MW desde el inicio del juego, contra los 1.800 MW del Argentina-Austria.
El entretiempo mostró el repunte esperado. Pero lo más llamativo fue lo que ocurrió después del pitido final: la demanda no subió con la fuerza habitual. Cammesa lo registró en el informe con mayúsculas incluidas: “Muchos televidentes continuaron mirando la celebración y otros salieron a festejar el CAMPEONATO MUNDIAL”. La curva permaneció plana hasta el pico nocturno. El sistema eléctrico, a su manera, también estaba festejando.