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perfil.com · hace 15 horas · Jorge Fontevecchia

Finalmente Adorni fue útil

Jorge Fontevecchia

La falta de quorum en la sesión de Diputados de este martes, en la que se buscaba emplazar el tratamiento de los proyectos de interpelación con moción de censura a Adorni fue la gota que derramó el vaso. Antes del comienzo de esa sesión, el oficialismo aceptó convocar a la Comisión de Asuntos Constitucionales para tratar esos proyectos y darles dictamen la semana próxima. Los argumentos técnicos de la oposición no kirchnerista sobre que la convocatoria se había vuelto abstracta, porque en Labor Parlamentaria poco antes y sin tiempo para deshacer la convocatoria a la sesión, La Libertad Avanza había concedido lo que pedía la oposición, es decir, activar la Comisión de Asuntos Constitucionales y el próximo martes debatir los dictámenes que luego llegarán al recinto, no convencen a la opinión pública, que mayoritariamente lo percibe como una concesión para darle más tiempo a Adorni.

Suerte del PRO no haberse aliado con LLA en las elecciones 2025: Adorni hubiera encabezado su lista

Hay versiones incluso de que les habrían anticipado que Adorni renunciaría antes del martes pero, aun si así fuera, el daño reputacional producido a los gobernadores independientes del gobierno nacional cuyos legisladores no dieron quorum, como a los propios legisladores y al PRO y la UCR como partidos, es considerable.

Fue el diputado radical de la provincia de Buenos Aires Pablo Juliano quien desde el propio Congreso y altisonantemente les reclamó a sus correligionarios por sus ausencias: “¡Si vos te hacés llamar radical, tenés que estar acá! ¡Si te hacés llamar de la Unión Cívica Radical, con lo que eso significa, no podés estar ausente acá! ¿Qué te dieron para no venir? ¿Qué te entregaron?”. Terminaron interpelados los legisladores que no comparecieron dilatando la interpelación a Adorni.

Al día siguiente del reclamo a los radicales el exsenador del PRO Esteban Bullrich le recordó a su partido sus principios al tiempo de renunciar en desacuerdo: “Desde hace ya hace un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen. No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos (...) permanecer en el partido implicaba aceptar silencios y decisiones con las que ya no podía identificarme. La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia”.

Pablo Juliano al radicalismo y Esteban Bullrich al PRO están haciendo un aporte al campo político que integran tratando de que regresen a ser lo que son. Muy lamentablemente la UCR tiene una serie de incoherencias que por acumulación son más difíciles de reparar pero el PRO, que por su juventud se enfrenta por primera vez a su equivalente a su Convención de Gualeguaychú (donde se votó aliarse al PRO) todavía puede remediar el daño de subsumirse en una alianza con La Libertad Avanza, aunque fuera solo tácita.

Cambió Cambiemos. El problema es genealógico. Aunque nunca extremo como LLA, el PRO surgió como partido de derecha, con lo que le alcanzaba para ganar las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, pero para llegar a conquistar la presidencia del país en la subjetividad de época y humor social precovid precisaba correrse al centro. La asociación con Elisa Carrió y los radicales fue un acto fundacional de una coalición de centro. Quizá su principal artífice, Marcos Peña, desarrolló explícitamente ese proceso en un reportaje en 2017 en PERFIL cuya síntesis fue “Cambiemos es la evolución del PRO de la centroderecha al centro”.

Probablemente para Mauricio Macri aquella alianza de 2015 con Carrió y los radicales haya sido táctica y no estratégica, como claramente fue táctica incorporar en su fórmula para la reelección en 2019 a un peronista –Miguel Ángel Pichetto– como candidato a vicepresidente. Pero en el PRO inicial, y más aún en aquel de 2015, siempre hubo un ala socialdemócrata, del capitalismo del Rin y los padres del milagro alemán, el economista democratacristiano de tendencia liberal Ludwig Erhard y el sociólogo luterano Alfred Müller-Armack, resumido en la frase “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”, originalmente asignada al jefe de Gobierno Willy Brandt.

Además de Marcos Peña, era promotor del giro al centro del PRO Jaime Duran Barba, quien con su actitud provocadora de siempre previo a las elecciones de 2017, en las que Esteban Bullrich le ganó a Cristina Kirchner, dijo que “Mauricio Macri es la nueva izquierda, ahora el PC no es más Partido Comunista, sino Personal Computer”.

Integran junto con Esteban Bullrich el componente socialdemócrata del PRO la presidente y la vicepresidente de la Fundación Pensar: María Eugenia Vidal y Silvia Lospenato, las dos principales candidatas del partido en el AMBA.

El PRO tiene que superar el trauma que le dejó salir tercero en las elecciones legislativas desdobladas en el otoño pasado y dejar de sobreactuar el corrimiento a la derecha que infieren tiene la sociedad tras la emergencia Milei. Es más, tendrían que sacar pecho por no haber hecho una alianza en esas elecciones con La Libertad Avanza porque quien hubiera encabezado la lista conjunta era nada menos que Manuel Adorni y hoy su desprestigio se irradiaría sobre el PRO.

Volviendo a la Fundación Pensar, principal usina de ideas del PRO, dice en el último informe de esta semana que hay “una nueva grieta económica” y “una sociedad partida” donde “el riesgo es que sea un enclave: muchos dólares, poca integración local y conflictividad territorial”, que la motosierra sobre la obra pública “dejó rutas, viviendas, escuelas, hospitales, empresas y trabajadores en el camino”, además que “la macro se convierte en changuito, mostrador y persiana baja”, concluyendo que “desde el PRO no nos resignamos a creer que desde el Estado no podemos ayudar a aquellos sectores que hoy se están quedando atrás, como la industria y la construcción”.

Este es el espíritu que hizo grandes a Cambiemos y al PRO, entusiasmando a personas como Esteban Bullrich. Quizá su renuncia sea un llamado de atención para volver a las fuentes y recuperar la ambición de la mayoría que los llevó a la presidencia.

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