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lanacion.com.ar · hace 20 horas · Laura Ponasso

La industria textil habría renovado el acuerdo que baja aportes y frena despidos

LA NACION

En un contexto de extrema fragilidad, la industria textil habría destrabado la renovación de un acuerdo clave. Se trata de un acuerdo convencional entre el Ministerio de Capital Humano, las empresas y los sindicatos, para reducir de manera temporal las cargas laborales, a cambio de sostener el empleo.

Según pudo saber LA NACION, la medida habría sido ratificada la semana pasada, en una reunión convocada por la Secretaría de Trabajo. La cartera liderada por Julio Cordero habría llamado a los representantes de la Cámara Argentina de la Indumentaria, de la Unión Cortadores de la Indumentaria (UCI), del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines de la República Argentina (Setia) y del Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (Soiva), para formalizar la continuidad del esquema de alivio fiscal.

De acuerdo con fuentes al tanto de la negociación, el entendimiento quedó convalidado entre las partes. Ahora resta la homologación por parte del Gobierno, un paso que en el sector dan por descontado y que depende de los tiempos administrativos, según explicaron.

A través del acuerdo, las empresas se comprometieron a preservar las fuentes de trabajo

El esquema original establecía que, durante 90 días, el 70% del salario devengado sería pagado como concepto no remunerativo, lo que reduciría la carga de aportes y de contribuciones a la seguridad social, sin modificar el ingreso neto de los trabajadores.

Esto alcanzaba a los salarios de febrero, marzo y abril (que fueron liquidados en marzo, abril y mayo) y permitía que, en ese período, las empresas del sector abonaran únicamente el 30% de los aportes patronales habituales.

A cambio de este beneficio, las compañías que adhirieron —unas 70— asumieron el compromiso de no efectuar despidos sin causa justificada ni suspensiones por razones económicas o de fuerza mayor durante la vigencia del convenio.

De acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, el acuerdo fue renovado por otros tres meses, para cubrir el período mayo-junio-julio. No obstante, desde la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria confían en que el beneficio se extienda durante todo el año, debido a la “extrema gravedad” de la situación.

Según precisaron, el entendimiento mantiene la estructura general del convenio original. Sin embargo, se introdujo un ajuste técnico en la liquidación: se incorporó una restricción para que la porción remunerativa del salario no pueda quedar por debajo del Salario Mínimo, Vital y Móvil.

La renovación era observada como un punto clave para una actividad que, según vienen repitiendo desde la industria, atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. De acuerdo con datos de la cámara, la industria funciona a un 30-35% de su capacidad, en un mercado que está “totalmente parado” debido a la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores.

“El Gobierno no está entendiendo lo que sucede en la economía real”, señalaron desde la cámara a LA NACION, subrayando que el principal problema hoy no es solo la importación, sino el desplome del bolsillo de la gente.

Luis Caputo: “Nunca en mi vida compré ropa en Argentina”

De acuerdo con otros informes del mercado, esta caída se reflejó también con fuerza en el empleo. Un informe de EconViews, elaborado con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), indica que entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 18.333 puestos registrados en textiles, confecciones, cuero y calzado: una caída del 15,1%, la más profunda de toda la industria. Datos de la Fundación ProTejer exhiben que, en ese mismo período, cerraron 558 establecimientos, una contracción del 9%, con especial impacto en indumentaria y en cuero y calzado.

El Gobierno llevó este alivio a la industria, tras el impacto de la apertura importadora y duras críticas contra la actividad. En reiteradas oportunidades, el ministro de Economía, Luis Caputo, apuntó duramente contra el sector. “Nunca en mi vida compré ropa en la Argentina porque era un robo. Entonces, los que teníamos posibilidad de viajar o algo, la adquiríamos afuera”, dijo semanas atrás en una entrevista. Y chicaneó a los empresarios del rubro: “Los conozco a la mayoría, excelente gente, los quiero mucho, y el que no viaja en primera no es porque viaja en económica, es porque tiene avión privado”.

Frente a ello, a inicios de este año, desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas señalaron en un comunicado: “El problema actual no es la apertura, sino el ingreso de productos subfacturados que impiden una competencia leal. Más del 70% de las importaciones ingresan a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector, en muchos casos sin cubrir siquiera el costo de la principal materia prima”.

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