Golpe a los activos argentinos: los ADRs cayeron hasta 16% en la semana y el riesgo país escaló a casi 440 puntos
La renta variable local terminó con fuertes bajas, afectada por la suba del tipo de cambio, la decisión de MSCI y el retroceso del crudo. En paralelo, la deuda mostró mayor resistencia por la demanda de cobertura y el mejor tono de los instrumentos atados al dólar.
El mercado local cerró una semana de corrección, con presión sobre acciones, suba del riesgo país y mayor demanda de cobertura cambiaria en renta fija.
El mercado argentino terminó la semana con un cambio de tono. Esto se reflejo en la debilidad en los activos, tanto de renta fija como en las acciones. Así, el S&P Merval cayó 5% en pesos y 8% medido en dólares, en su peor registro semanal en cuatro meses, mientras que el riesgo país avanzó 1,8%.
La corrección no respondió a un único factor, sino que fue una reacción a una combinación de señales locales, como la dinámica del tipo de cambio, la licitación del Tesoro, los datos de actividad, empleo y balanza de pagos, donde tuvo predominancia el peso de mantenimiento de Argentina en la categoría de Standalone de parte de MSCI, mientras que las influencias del frente externo marcado por la Fed, el fortalecimiento global del dólar, la baja del crudo y el sell-off tecnológico en Wall Street.
En el plano local, el mercado procesó datos que dejaron una lectura menos lineal sobre la economía. Por un lado, la actividad mantuvo señales de recuperación, con un PIB que creció 2,3% interanual en el primer trimestre. Sin embargo, el desempleo se ubicó en 7,8% y los ingresos continuaron con un rendimiento débil frente a los salarios, por lo que la mejora del nivel de actividad no alcanzó para despejar las dudas sobre la dinámica del consumo y del mercado laboral.
A esa lectura se sumó el dato de la balanza de pagos. Según informó el INDEC el primer trimestre, la cuenta corriente registró un déficit de u$s1.651 millones, pese al saldo positivo de bienes, por el peso de servicios e ingreso primario. Por ese motivo, el dato reforzó la atención del mercado sobre la disponibilidad de divisas, justo en una semana en la que el tipo de cambio volvió a mostrar mayor presión.
En paralelo, la licitación del Tesoro y el Decreto 478/2026, que habilitó operaciones de financiamiento por hasta u$s5.000 millones con garantías de organismos multilaterales, tuvieron impacto sobre el frente financiero. No obstante, esas novedades convivieron con una demanda de cobertura más firme y no alcanzaron para evitar la corrección de las acciones.
En ese marco, Francisco Speroni, de Cohen, sostuvo que “el foco de la semana estuvo puesto en la evolución del tipo de cambio y las tasas en pesos”. Según explicó, empezó a observarse “mayor presión en el tipo de cambio”, tanto por la dinámica global como por una mayor demanda de dólares. Además, agregó que el fixing del dollar linked TZV26, que vencía la semana próxima, también sumó presión sobre el mercado cambiario.
Como resultado, el analista señaló que se observó “una notable desaceleración en el ritmo de compra del BCRA en el MLC”, donde la autoridad monetaria acumuló compras por u$s1.296 millones en junio. A la vez, indicó que el Banco Central intervino con ventas de títulos dollar linked y futuros para moderar la suba del tipo de cambio.
La renta variable fue el segmento más afectado por ese cambio de escenario. De esta forma, las acciones de Energía encabezaron las bajas sectoriales, con una caída ponderada de 7,51%, seguida por Servicios Financieros, que perdió 6,50%. En tanto, Servicios Públicos, con una baja de 4,62%, mientras que Consumo Básico, cedió 4,19% y Comunicaciones, que retrocedió 4,15%.
Para Eric Ritondale, de Puente, “la caída semanal del S&P Merval tuvo un catalizador claro: la decisión de MSCI, anunciada el miércoles, de mantener a Argentina en la categoría Standalone sin abrir un proceso de consulta para una eventual reclasificación”. Esa señal, según explicó, tuvo impacto inmediato, aun cuando ese mismo día la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Súper RIGI y el acuerdo con los holdouts.
Por eso, Ritondale interpretó que la corrección no respondió solo a una toma de ganancias. En su perspectiva, “la corrección no respondió a una toma de ganancias generalizada ni a un episodio de risk-off indiscriminado, sino al desarme de posiciones construidas bajo la expectativa de una reclasificación por parte de MSCI”. Así, las señales del frente legislativo quedaron desplazadas por factores externos y financieros, lo que mostró que la agenda doméstica todavía no alcanzó para compensar un contexto global más exigente.
A esa decepción por MSCI se sumó el golpe sobre las energéticas. En esta conyuntura, YPF cayó -10,1% en dólares, Comercial del Plata bajó 8,93%, Capex cedió 8,79%, TGS perdió 5,7% y TGNO4 retrocedió 3,81%. En este caso, la baja coincidió con el retroceso del petróleo, donde el WTI cayó 9,63%, hasta u$s69,1, y el Brent perdió 9,50%, hasta u$s72,47, luego de que la negociación entre Estados Unidos e Irán redujera parte de la prima geopolítica.
En la misma línea, Speroni vinculó la caída del S&P Merval con tres factores: “la decisión de MSCI de mantener a Argentina como stand alone, el precio del crudo a la baja que impactó en las energéticas que tienen alta ponderación en el mercado” y “el contexto adverso para acciones a nivel global con el selloff de tecnológicas”.
El ajuste también alcanzó a los bancos. Así, Supervielle cayó 16,2% en dólares, Banco Patagonia perdió 9,83%, Banco Hipotecario bajó 9,20%, Galicia retrocedió -11,4% y BBVA cedió -12,5%. En este punto, Ritondale remarcó que el sector financiero concentró parte de las bajas por su peso dentro del índice y por su sensibilidad al riesgo país y a la dinámica cambiaria. En tanto, en Servicios públicos, las tasas más elevadas afectaron la valuación de flujos de largo plazo, mientras que Comunicaciones acompañó el movimiento general del mercado sin catalizadores específicos.
A diferencia de las acciones, la renta fija mostró un mejor desempeño relativo. De esta forma, los soberanos en dólares en promedio subieron 1,71% promedio, los Bopreales ganaron 1,49%, los dollar linked avanzaron 1,46% y los provinciales mejoraron 1,29%. En cambio, los instrumentos en pesos quedaron rezagados, donde el segmento CER cayó 0,65%, Lecap/Boncap perdió 0,53%, los tasa fija bajaron 0,25% y TAMAR/duales apenas subieron 0,10%.
La explicación estuvo asociada a la búsqueda de cobertura. En esta línea, Justina Gedikian, analista Sr. de Renta Fija de Cohen, explicó que “la presión sobre el dólar observada en junio tiene raíces en un proceso que lleva meses”. Según señaló, “el tipo de cambio real acumula una caída superior al 9% en lo que va del año, y la suba del oficial entre mayo y junio apenas recuperó 1,8% de ese movimiento”. A ese cuadro se sumaron el fortalecimiento global del dólar, la moderación esperada en la liquidación del agro y una demanda importadora que empezó a dar señales de reactivación.
En ese contexto, Gedikian sostuvo que los dollar linked de julio, como el D31L6, y de septiembre, como el D30S6, ofrecieron “la cobertura más directa frente al movimiento cambiario en curso”. A su vez, para quienes prefirieron salir del riesgo en pesos, agregó que “la rotación hacia instrumentos hard dollar sigue siendo una buena alternativa”.
La analista también marcó que, con el debate sobre tasas abierto, el TTD26 “es la posición que mejor captura un escenario de ajuste gradual al alza”. De todos modos, Cohen mantuvo exposición en CER, al considerar que, con la curva arbitrada en torno a una inflación implícita de 1,7% mensual, ese segmento ofreció “un mejor perfil de retorno que la tasa fija comparable”.
El frente internacional también condicionó la semana. De esta forma, en Wall Street, el S&P 500 cayó 1,70%, el Nasdaq perdió 4,50% y el Dow Jones avanzó 0,65%. El movimiento más visible fue el sell-off de tecnológicas, en un mercado que siguió atento a las valuaciones, la trayectoria de tasas y los próximos datos de actividad, empleo y precios de Estados Unidos.
Ritondale señaló que el escenario global mantuvo un sesgo restrictivo. En esto se debió principalmente a que en Estados Unidos, los datos volvieron a mostrar una economía resiliente, aunque con presiones inflacionarias persistentes. Así, el PCE núcleo de mayo se aceleró hasta 3,4% interanual y el índice general alcanzó 4,1%. Además, el PIB del primer trimestre fue revisado al alza a 2,1% anualizado desde 1,6%, aunque con una composición menos robusta, dado que el consumo real fue ajustado a 0,5% desde 1,4%.
Sobre ese telón de fondo, el analista de Puente indicó que la Reserva Federal profundizó su tono restrictivo al eliminar el forward guidance. Por lo tanto, el mercado reforzó la percepción de una política monetaria más dependiente de los datos, redujo las expectativas de recortes de tasas y convalidó un nuevo fortalecimiento del dólar a nivel global.
A su vez, los commodities dejaron señales relevantes para los activos argentinos. De esta forma, el petróleo corrigió con fuerza tras la reapertura del Estrecho de Ormuz y la reducción de la prima geopolítica, lo que se reflejó en un WTI que perdió 9,63%, hasta u$s69,1, y el Brent cayó 9,50%, hasta u$s72,47. Además, el oro retrocedió 2,10%, mientras que entre los granos la soja avanzó 1%, el trigo cayó 4% y el maíz subió 5,40%.
Speroni sostuvo que la caída en los precios de la energía producto de la reapertura del Estrecho de Ormuz generó expectativas de menor inflación hacia adelante y favoreció una compresión de la tasa libre de riesgo durante la semana. Sin embargo, advirtió que el mercado puso en precios “una suba de tasas por parte de la Fed durante 2026”, lo que impactó negativamente sobre los commodities y el oro.
Para la Argentina, ese escenario dejó efectos cruzados. Según Speroni, “un Brent en u$s72 el barril es favorable para la inflación en Argentina”, pero menores precios de commodities y expectativas de suba de tasas atentaron contra la oferta local de dólares. Además, señaló que la apreciación global del dólar, con un DXY en máximos de 14 meses, provocó que las monedas emergentes se depreciaran frente a la divisa estadounidense.
En consecuencia, Ritondale sostuvo que el impacto sobre los activos argentinos llegó por dos canales. Por un lado, un dólar global más fuerte y tasas más altas encarecieron el financiamiento para los emergentes. Por otro, la corrección global en acciones tecnológicas aceleró las ventas sobre activos de riesgo. En Argentina, ese movimiento se amplificó por la decepción derivada de la decisión de MSCI.
La semana dejó así un mercado más selectivo. Las acciones fueron castigadas por la falta de avances en la reclasificación, el ajuste del crudo y el contexto externo, mientras que la renta fija encontró sostén en la búsqueda de cobertura cambiaria y en los instrumentos hard dollar.
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