El Gobierno encontró en el terremoto la ventana para relanzar su relación con Venezuela
Las señales y los acontecimientos son inequívocos. La tragedia que atraviesa Venezuela por los dos terremotos del miércoles pasado, con una cantidad creciente de muertos y heridos a medida que pasan las horas, abrieron el primer canal de diálogo diplomático entre el gobierno de Javier Milei y la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez desde el estallido de una crisis en agosto de 2024, pero de una crisis que se acumulaba desde la llegada del libertario a la Rosada.
Milei siempre fue crítico de la dictadura de Nicolás Maduro y del chavismo. Pero estos nunca le perdonaron -ni le perdonan los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez- que enviara a los Estados Unidos el avión venezolano iraní que estaba incautado en Ezeiza y que fue embargado. Después hubo otras escaladas: los opositores perseguidos y asilados en la embajada argentina en Caracas, la detención del gendarme argentino Nahuel Gallo, el reconocimiento a Edmundo González Urrutia, delfín de María Corina Machado, como presidente electo.
Acabo de comunicarme con el Canciller de Venezuela, Yván Gil, a quién le expresé, de parte del gobierno de Argentina, nuestra solidaridad y la disposición de proveer asistencia humanitaria en estos difíciles momentos que atraviesan. Nuestros equipos permanecen en contacto y…
Pero ahora, la conversación telefónica del canciller Pablo Quirno con su contraparte venezolana, Ivan Gil, el jueves, comunicado a toda voz por el gobierno libertario fue la señal del cambio de 180 grados. Entre Venezuela y Argentina no hay relaciones diplomáticas formales, luego de que fuera eyectada de la cancillería con su equipo, la economista Diana Mondino y desde que el dictador Maduro, ahora preso con su esposa en Nueva York, echara a todo el cuerpo diplomático argentino en Caracas, y cerró por completo su Embajada en Buenos Aires.
“Acabo de comunicarme con el Canciller de Venezuela, Yvan Gil, a quién le expresé, de parte del gobierno de Argentina, nuestra solidaridad y la disposición de proveer asistencia humanitaria en estos difíciles momentos que atraviesan. Nuestros equipos permanecen en contacto y coordinación” dijo el canciller Quirno, lo que a partir de ese momento destapó una serie de actos de solidaridad del gobierno argentino para con Venezuela a los que no se llegaron sin la venia de los hermanos Milei pero recién después de un primer traspié y recién después de que los descomunales gestos para con el golpeado país caribeño de Estados Unidos e Israel.
La noche del terremoto, el Gobierno sorprendió con una actitud que cayó muy mal y que fue muy comentada en el ámbito latinoamericano por el nivel de desapego con el sufrimiento. El presidente Milei fue de los últimos en expresar su solidaridad, incluso después de que gobernantes y líderes por derecha e izquierda del mundo entero se manifestaran dispuestos a ayudar a los venezolanos y a su gobierno en estas horas aciagas. Milei no sólo esperó a tomar su avión a España para emitir un texto diciendo que lamentaba lo ocurrido “más allá de las diferencias” con el chavismo. Y lo hizo recién después de saber que el gobierno de Trump y de Israel se lanzaban a ayudar fuertemente a las víctimas de la tragedia ya sus gobernantes. Un rato después, un comunicado consular de la Cancillería buscó reparar esa actitud con otro texto.
En este país hay una comunidad de alrededor de 200.000 venezolanos, la mayoría opositores pero todos muy golpeados por lo que están viviendo sus familiares y amigos en Venezuela en estas horas de devastación. Muchos de ellos ya votan en las elecciones en Argentina y desde que cerraron las embajadas en Caracas y Buenos Aires sus trámites consulares son un tormento. Muchos deben incluso viajar a Bolivia o Brasil o Chile para iniciarlos o seguirlos porque aquí no hay cómo hacerlo.
Las relaciones con los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez las siguen paralelamente otras fuentes aquí ligadas al peronismo entre ellos el ex embajador Oscar Laborde; la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), a la que le entregó la presidenta interina al gendarme argentino Nahuel Gallo al no querer dárselo a Milei o a Quirno, más un puñado de empresarios argentinos que siguen muy interesados en Venezuela. Pero además, de que desde el Parlasur, dirigentes como Gabriel Fuks, o legisladores libertarios ya empezaron a conversar sobre un posible retorno de Venezuela al Mercosur, la Asociación de Productores Argentinos en Venezuela (APAV) creada en agosto de 2023, nuclea a productores, empresarios y prestadores de servicios argentinos instalados y trabajando en Venezuela, con presencia directa en distintos sectores estratégicos de la economía. Entre ellos se encuentran el agro, hidrocarburos, energía, industria, servicios, tecnología, telecomunicaciones, finanzas, producción audiovisual y actividades culturales. Actualmente es presidida por Patricio Passet. Todos ellos venían pidiendo una normalización del vínculo.
Y después Quirno tomó la cabecera desde Nueva York para llamar al canciller Gil e iniciar una nueva era en la que los venezolanos se mostraban indiferente pero que, ahora van a reconsiderar supo este diario.
Venezuela atraviesa una de las catástrofes naturales más devastadoras de su historia reciente. Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron su costa norte con menos de un minuto de diferencia, dejando cientos de muertos, más de mil heridos y miles de familias sin hogar.Ante…
Después de Quirno llegó el tuit este jueves del nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, en el que se enlistó la ayuda argentina que rumbeará para el golpeado país brasileño y que coordinan el magro equipo diplomático de Quirno -Juan Manuel Navarro encabeza la las gestiones- y el ministerio de Defensa, a cargo de Carlos Presti. Empezaron con el uso de tres aeronaves: un Embraer de 40 plazas, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina y una aeronave de Aerolíneas Argentinas.
Las fuentes consultadas al máximo nivel del Gobierno ya especulan que esto podría terminar con la reapertura de las respectivas embajadas -al menos en un primer momento al nivel de encargado de negocios- que ocuparon hasta agosto pasado en Caracas, el diplomático argentino, Andrés Mangiarotti y en Buenos Aires, la venezolana Stella Lugo. A decir verdad, desde que Donald Trump, con su captura de Maduro abrazara a Delcy Rodriguez en una suerte de cogobierno, en el gobierno libertario empezaron a surgir preguntas de cuál debería ser la actitud argentina
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