Lo que se dice en la mesas: hora de recoger barriletes del carry trade; sopla sudestada y el segundo semestre lo sabe
La mirada de los meseros sobre el carry trade y la dinámica cambiaria para el segundo semestre. Mucho debate sobre el nuevo sheriff de la Fed.
Sin distraerse del derrotero del Mundial de la FIFA, los operadores e inversores celebran la mayoría de los indicadores económicos y financieros, aunque empañados por el clima político, y los desaguisados libertarios.
Bajo el escenario, no solo local, de la resurrección del dólar y con los nuevos pronósticos sobre los vientos externos para el segundo semestre la gente del mercado se lanzó a “recoger los barriletes” de sus apuestas “carry trade”. Así se lo hicieron saber a sus clientes desde las principales mesas y bunkers financieros. Aunque, en realidad, ya venían ajustando posiciones, tras los “ahora” mínimos de abril. Pero ahora ya el consenso comulga con la diáspora. Sin distraerse del derrotero del Mundial de la FIFA, que, dicho sea de paso, ha detonado no solo búsquedas de pasajes a EEUU sino la demanda concreta de una especie de puente aéreo a Miami y a Dallas, y también a Atlanta para los más optimistas, los operadores e inversores celebran la mayoría de los indicadores económicos y financieros, aunque empañados por el clima político, y los desaguisados libertarios.
Dicen en las mesas que el clima mejoró, y debería verse algo tarde o temprano a nivel socio-económico, aunque con la heterogeneidad que está caracterizando el devenir del programa libertario. Celebran la desinflación, la mejora, en el margen, del salario real, y obviamente la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA), pero, todavía con reparos sobre el crecimiento por venir y el efecto derrame.
En líneas generales, a diferencia del primer semestre dónde la maratón de la nominalidad fue inflación-tasas-dólar, para el segundo la ven así: dólar-tasas-inflación. Los macroeconomistas diseñan un escenario para el segundo semestre ya con la señal del menor ritmo de compras del BCRA visto en junio y anticipando más presión sobre el mercado cambiario, contaminado, en parte, por el trade electoral, pero a sabiendas de que la demanda ha renacido y hay dudas sobre los futuros ingresos de capitales vía colocaciones de deuda privada y flujos para el “carry”.
Un buen “research” de una legendaria boutique financiera que fuera representante en los ’80 de uno de los bancos estadounidenses más famosos del mundo que sucumbió en la crisis subprime resumía así frente a clientes y colegas: se festeja la recuperación del tipo de cambio real, aunque se reconoce que sorprendió lo visto este mes con el dólar, pero la señal fue mayo que con compras récord del BCRA el dólar subió. Ahí empezaron los llamados para desarmar el trade. Lo negativo es que la monetización no llega todavía, caen los depósitos y el crédito no reacciona. De modo que la dinámica que se espera es una inflación para abajo en forma gradual, pero no rápido al 1% mensual sino amesetada, un dólar con mayor dinamismo que el IPC, y con un BCRA que debe seguir acumulando. Aquí aparece el tercero en discordia en este triángulo amoroso del carry, la tasa de interés. La tendencia debería ser que le gane a la inflación, y hoy luce que tiene piso. De lo contrario ya se saben los problemas que se vienen. Además, el consenso habla de que cambiaron los vientos, ya no hay viento a favor del exterior, sino que soplan, más bien, vientos en contra en referencia al panorama de tasas internacionales, el retroceso de los precios de las commodities, y la fortaleza del dólar.
Se viene una sudestada, en la jerga de los meteorólogos, en los próximos meses, de ahí que en el mercado rece porque el BCRA siga acumulando reservas. Saben que los logros deportivos en el Mundial galvanizan los ánimos, pero no los cambian de fondo. La rotación de carteras es un reflejo de ello. En simultáneo, aparecen en escena los termo-sellados de Jesica y Martín mientras el escurridizo aún Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sigue sin comparecer, y la gente distraída por el fútbol enfrenta la inercia inflacionaria. Hay un combo, más bien un triángulo de hierro, donde el mercado financiero festeja, la política sigue en lo suyo ajena de la realidad, y la gran mayoría de la población “aguanta los trapos”. El mercado lo entiende y opera en consecuencia.
Muy enriquecedor contrapunto entre ya viejos “meseros”, aunque sean sub-45, sobre el carry y otras yerbas. ¿Qué se dijo? En general, la mayoría venía empezando a cerrar el carry desde fines de marzo pasado, y los mínimos del dólar de mediados de abril les dio la razón. Sobre lo visto en los últimos días con el dólar consideran que habrá un pico en estos días, pero la demanda de pesos estacional de fin de semestre puede dar una ventana para aquellos que tengan liquidez sobrante de pesos para posicionarse en dólar link o hard dólar, o hacer el pase o directamente cerrar el carry porque los niveles de las tasas de interés nominales no compensan el riesgo cambiario existente y en el segundo semestre habrá que ver qué pasa con el canal financiero -que nutrieron las compras del BCRA-.
Además, el dólar se aprecia en el mundo, y no solo eso, también se empinaron las curvas de aversión al riesgo, reflejado en la suba de las primas en la deuda corporativa estadounidense Triple C, y como si fuera poco, se descuenta que la Fed suba la tasa en la reunión de octubre más un aumento adicional. Sobre el riesgo país, ya con la nota de Fitch y de S&P, el nivel actual de poco más de 430 puntos está muy cerca de la mejor marca del 2018 de 350 puntos cuando Argentina era B+ para S&P. Claro que con la suba del riesgo de los CCC corporate de EEUU hoy el riesgo debería ser de unos 500 puntos. Por eso monitorean mucho los programas financieros, el 2026 ya cerrado, y el 2027 en pañales.
Hoy pensar en menores niveles de riesgo país, con el riesgo electoral, es complicado, aunque valoran que, si bien a Milei no le alcanza hoy para ganar en primera vuelta, sí le garantiza entrar al balotaje. Mirando a los pares calificados B-, Argentina en el tramo largo iguala con Angola. De ahí que creen que hay un espacio para que el Gobierno aproveche y salga a colocar deuda en la zona de 8% a 8,5% con un bono con duration de 2 a 3 años para “romper la pared” a lo Di María, sería una emisión limitada de no más de 1.000 palos, incluso la mitad para armar un libro importante y descomprimir el panorama.
Mientras tanto, las tasas forward no reflejan miedo, gracias a Dios, al riesgo electoral. Hablando de riesgo, se percibe, sobre todo de parte de inversores internacionales que a los niveles actuales de riesgo la deuda corporativa argentina no es atractiva vs los “B”, pero para los locales sigue siendo una opción interesante, principalmente, papeles como YPF y TGS. Sobre el panorama de tasas internacional se comentó que, a pesar de la fuerte caída de los precios del petróleo, el mercado está valorando una suba y media de tasas por parte de la Fed este año.
En tanto, varios observadores de la Fed han revisado al alza sus expectativas de tasas, con al menos uno optando por tres subas. Una visión que choca con la del prestigioso economista Mohamed El-Erian que opina que el resultado más probable es que la Fed no haya subas este año, dado no solo las perspectivas de inflación, sino también lo que está evolucionando en el lado de la oferta, así como la probabilidad de una transición en la Fed de una dependencia excesiva de los datos a un enfoque más prospectivo.
Cónclave gastronómico en el bajo San Isidro entre gestores y referentes del private banking. Mucho debate sobre el nuevo sheriff de la Fed. ¿Qué miran? Que, por primera vez en más de una década, la Fed terminó una reunión del FOMC sin decirle a los mercados qué planea hacer, lo que no es un detalle menor de comunicación, es un cambio de régimen. Por eso lo que realmente mueve a los mercados fue lo que Kevin Warsh eliminó, no lo que dijo. Ocurre que hay un contexto que vuelve esto más significativo, el CPI de mayo llegó a 4,2% interanual, más del doble del objetivo de 2% de la Fed. El “dot plot” de junio revela que 9 de los 18 funcionarios que participaron proyectan al menos un alza de tasas en lo que resta de 2026.
Lo que la mayoría de los inversores está procesando como "incertidumbre" es, en realidad, una decisión deliberada de política. Warsh argumenta que cuando los mercados solo reflejan de vuelta lo que la Fed les dice, el banco central pierde la señal más valiosa de información: el precio. Quiere que los mercados reaccionen a datos reales, no a sus palabras. Eso implica mayor volatilidad en el corto plazo, pero potencialmente una función de reacción más eficiente en el mediano. Esto para los portafolios institucionales, tiene implicaciones concretas. La probabilidad implícita de un alza en diciembre supera ya el 40% según CME FedWatch. La curva de rendimientos se está recalibrando sin un ancla de “forward guidance”. En ese entorno, la duration larga sigue siendo un riesgo asimétrico, la liquidez en instrumentos de corto plazo cobra valor táctico, y la selección de activos reales -frente a bonos nominales- gana relevancia como cobertura inflacionaria.
Uno de los comensales más académicos del grupo recomendó algunos artículos y libros para estar a tono con la nueva Fed y citó a Ben Bernanke en "Política monetaria del siglo XXI" donde explica la evolución de la Fed y especula sobre su futuro. Allí analizó de nuevo la política del banco durante los últimos setenta años, incluido su propio periodo como presidente, y Bernanke muestra cómo los cambios en la economía han impulsado las innovaciones de la Fed. También expone los nuevos desafíos que enfrenta la Fed, incluyendo el regreso de la inflación, las criptomonedas, el aumento de los riesgos de inestabilidad financiera y las amenazas a su independencia.
En medio de tanto rigor científico saltó el clásico “bonero” en busca de “hincarle el diente” a algún bonito. Allí el anfitrión, viejo zorro de la deuda provincial, señaló que pese al deterioro de los números fiscales últimos (IV 2025), hay provincias como Chaco, Tierra del Fuego y Buenos Aires que la están pasando mal, y que Córdoba y Santa Fe mantiene un alto nivel de solvencia. La que peor performance tuvo fue Mendoza y algunos consideran que es un buen momento para tomar ganancia en ese bono. Sin embargo, otro “bonero” aportó un dato interesante, más bien un rumor que circula en la City, y es que Mendoza estaría por recibir fondos por diferencias de Coparticipación.
El anfitrión retomó el intercambio comentando algo que ya viene diciendo la mano derecha del Toto, José Luis Daza, sobre el valor de tener dos calificaciones de deuda soberana en B- porque muchos fondos institucionales requieren la confirmación de al menos dos de las tres principales agencias de calificación para invertir en un país calificado como B-, ahora que tienen luz verde, cientos de fondos pueden sumar a la Argentina al menú. Pero lo que aportó el anfitrión fue que según le confirmaron desde una de las calificadoras internacionales es que se han intensificado las reuniones con inversores globales y hay un interés abrumador en los activos argentinos. Lo que estos inversores valoran son el mantenimiento de los superávits fiscales, la reducción de los desequilibrios económicos y la menor inflación, y apuestan, por ende, a que la austeridad fiscal continuará mientras el BCRA acumula reservas. Allí también se habló de cómo el BCRA dejó correr al dólar en medio de la bonanza financiera. Consideraron que la menor oferta de dólares redundó en una nueva convalidación del dólar al alza con un BCRA que se corrió de intervenir fuertemente en el mercado de dólar link como lo hizo a principio de mes. Pusieron el acento en la dicotomía entre los datos de mayo de la balanza comercial y del resultado fiscal: un sector externo fortalecido con exportaciones subiendo más de 34% interanual e importaciones cayendo 7% y un superávit récord de 3.504 millones.
A la hora de los single malts y los blends, aportados por el anfitrión de familia escocesa y ex Newman boy, muy interesado en el RIGI señaló que ya el régimen tenía 41 proyectos por más de 140.000 millones y casi 197.000 empleos potenciales, una cartera de inversiones concentrada en sectores estratégicos para el futuro exportador: minería, petróleo y gas, energía, siderurgia, e infraestructura logística. De ese total, 16 proyectos ya cuentan con resolución aprobatoria publicada en el Boletín Oficial, por casi 30.000 millones, otros 25 siguen en evaluación, con un volumen incluso mayor de inversión potencial. Lo que destacó fue que estos proyectos pueden ampliar la matriz exportadora argentina, sumando energía, litio, cobre, GNL, infraestructura portuaria, oleoductos, gasoductos y cadenas de proveedores vinculadas a sectores de alto impacto.
Esto para operadores, despachantes, transportistas, puertos, zonas francas, proveedores logísticos y profesionales del comercio exterior, abre una agenda concreta: más proyectos, más insumos importados, más obras, más bienes de capital, más certificaciones, más logística internacional y, si todo avanza, más exportaciones. Claro que la clave será transformar esa inversión en producción, esa producción en embarques, y esos embarques en divisas genuinas. Y una vez más, como en las últimas cinco décadas, se advirtió que el comercio exterior no crece con discursos, sino que crece con inversión, infraestructura, reglas claras y mercadería saliendo al exterior, recordando varios intentos fallidos, sobre todo, en los ochenta cuando los Tigres Asiáticos daban lecciones sobre el boom exportador y el crecimiento económico. Veremos.
Director: Gabriel Morini - Propietario: Nefir S.A. - Domicilio: Olleros 3551, CABA - Copyright © 2019 Ambito.com - RNPI En trámite - Issn 1852 9232 - Registro DNDA en trámite - Todos los derechos reservados - Términos y condiciones de uso