Se desploma el precio del Bitcoin y vuelve a negociarse debajo de los USD 60.000
Los mercados financieros atraviesan un período de reacomodamiento generalizado que tuvo recientemente como principal motor el avance de las negociaciones de paz en Medio Oriente entre los Estados Unidos e Irán.
Mientras que el precio del oro, el petróleo y las criptomonedas emprendieron un drástico sendero bajista, los índices bursátiles procuran encontrar un punto de equilibrio. Wall Street, por ejemplo, anotó a comienzos de junio nuevos máximos históricos y los récord de cotizaciones de activos vinculadas a los desarrollos de inteligencia artificial dieron incluso señales de “burbuja” para algunos expertos financieros.
Con una inflación remanente muy alta como consecuencia de la volatilidad de los precios de la energía, los analistas financieros descuentan una pronta suba de tasas en los EEUU, que podría darle al dólar un nuevo período de auge y fortalecimiento.
La caída del Bitcoin, ahora por debajo de los USD 60.000, se debe a esta combinación de presiones macroeconómicas, que se plasma en concreto en la salida de capital institucional y un cambio en el interés de los inversores hacia sectores tecnológicos tradicionales.
Este miércoles la cotización del Bitcoin, que es la principal criptomoneda al acaparar el 50% del market cap del mercado “cripto”, resta un 5%, or debajo de los USD 60.000, un reciente psio que ya había ondeado en la operatoria itradiaria entre el 5 y el 6 de junio de este año.
Por otra parte, el Bitcoin se hundió más de 50% respecto de su máximo histórico por encima de los USD 124.000 del 7 de octubre de 2025.
“Preveo que Bitcoin tocará fondo cerca de 38.000 dólares en septiembre de 2026″, manifestó el administrador y analista David Zanoni. El autor fundamenta estas expectativas en el estudio de patrones cíclicos y en la tendencia histórica de registrar caídas proporcionalmente menos severas en cada mercado bajista.
“Veo que la fase final de este mercado bajista de Bitcoin se producirá en los próximos tres meses”, proyectó el administrador egresado de la Universidad de Rutgers. “Esta teoría se basa en los ciclos de precios de Bitcoin de cuatro años, que suelen terminar con un mercado bajista de aproximadamente un año”, agregó Zanoni.
Históricamente, Bitcoin demostró ser altamente volátil, y estas correcciones fuertes suelen generar incertidumbre a corto plazo, aunque muchos inversores institucionales también aprovechan estos descensos para acumular más a largo plazo.
Aún con el descuento de precios de los últimos meses, Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica, observó que “el Bitcoin se posiciona como la opción predilecta para el largo plazo de los inversores argentinos que en general son más experimentados ya que, pese a la volatilidad global, el usuario local mantiene la confianza en su resiliencia, al punto de que este activo concentra el 52% de las carteras locales y reafirma su rol como un refugio de valor estratégico en el tiempo“.