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perfil.com · hace 2 horas · Felipe Leibovich

Sesiona Diputados para tratar temas impulsados por el Gobierno

Julián D'Imperio

Faltaban cinco minutos y cinco diputados para el quórum cuando Adrián Ravier, el flamante vocero presidencial designado el jueves pasado, seguía parado en el recinto saludando a Patricia Bullrich. Martín Menem, que había fijado media hora de plazo para abrir la sesión, no aguantó más. "Dale loco, puta madre", se escuchó en su micrófono. Ravier se sentó. A las 12:26, con exactamente 129 legisladores en sus bancas, el Congreso abrió una nueva sesión clave para el Gobierno de Milei, un día después de salvar a su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, de una interpelación con moción de censura (es decir, una remoción de su cargo).

Menem aceptó la renuncia de Ravier apenas inició la sesión, y Martín Matzkin —el subsecretario de Articulación Federal del Ministerio de Seguridad y hombre de Bullrich— juró en su reemplazo. Bullrich estuvo presente en el recinto para acompañar la asunción de su diputado número ocho en el bloque. Fue aplaudida tímidamente, sobre todo por los legisladores que le responden. Luis Petri se acercó a saludarla.

Antes de arrancar la sesión, Cristian Ritondo intentó justificar la ausencia del PRO del martes con cierta ironía: "Queda demostrado que no es la ausencia de ayer en una sesión que no fuimos convocados para pedirla. De tener quórum tiene responsabilidad quienes la convocan", lanzó con una sonrisa y encendió las críticas de la bancada peronista.

"Había más de 90 diputados de LLA que no iban a acompañar, con lo cual ayer era una sesión de show. Por eso quiero agradecer a la presidencia de la cámara y de Asuntos Constitucionales haber citado para tratar el tema como corresponde y terminar con los shows", agregó Ritondo. Germán Martínez le respondió en pocas palabras: "Nadie te pide tanto, Cristian".

La oposición intentó de todos modos reintroducir el tema Adorni. Freitas (UxP) pidió antes un apartamiento de reglamento para tratar el endeudamiento familiar: "Para los diputados del PRO y la UCR: ayer íbamos a interpelar al jefe de Gabinete que vino a mentirnos en la cara acompañado del presidente y de su hermana. Tienen la cara de piedra". Fue rechazado. También fue rechazado otro pedido de apartamiento de la diputada Estévez, también de UxP. Myriam Bregman (FIT) fue más directa: "Nos gustaría saber cuántos pendrive de diferencia hay entre dar quórum hoy o dar quórum ayer. Adorni es Milei: están blindando a Milei y su plan de saqueo". Rechazado. El pedido que más cerca estuvo fue el de Ferraro (CC), que solicitó convocar a la Comisión de Asuntos Constitucionales para dictaminar la moción de censura el 30 de junio: 122 votos a favor, pero insuficientes para aprobarlo.

Con la sombra de Adorni flotando pero sin quórum opositor para imponerse, la sesión avanzó por el temario del oficialismo. Primero, cuatro tratados internacionales: el acuerdo para evitar la doble imposición con Francia, el convenio sobre pesca ilegal de Roma 2009, el convenio de seguridad social con Suiza y otro con San Marino. Después, el punto que más urgía al Gobierno: el acuerdo de conciliación con los fondos Bainbridge y Attestor —171 millones de dólares que deben estar aprobados antes del 30 de junio para no incumplir un fallo de la Justicia estadounidense. Este acuerdo ya tenía media sanción del Senado.

Por último, el Súper RIGI, el régimen de incentivos para grandes inversiones en nuevas industrias tecnológicas que el oficialismo viene negociando hace semanas con aliados. Se prevé una sesión de entre diez y doce horas.

El miércoles que el oficialismo necesitaba salió. El martes que la oposición quería, no. La diferencia entre los 117 de ayer y los 129 de hoy es exactamente el PRO, la UCR y los bloques provinciales que ayer faltaron y hoy vinieron. Mañana, el Senado define si convoca a Adorni para el 2 de julio. Ese quórum, a diferencia del de hoy, nadie lo tiene garantizado todavía. En desarrollo

Matskin