Maratónica jornada del Gobierno para retomar el control de la agenda legislativa y sellar de forma definitiva el caso Manuel Adorni
Javier Milei relanza la estrategia comunicacional con la presentación de Adrián Ravier, Martín Menem activó negociaciones para desactivar una sesión incómoda en Diputados y el jefe de Gabinete recibe a los senadores libertarios en tres tandas para ordenar la tropa oficialista. Faltazo de Patricia Bullrich.
La Secretaria de Presidencia, Karina Milei, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El Gobierno desplegó en las últimas horas una ofensiva simultánea sobre dos frentes que se habían convertido en una amenaza. por un lado, la crisis política generada por el caso Manuel Adorni y, en paralelo, el avance de la oposición en el Congreso. La iniciativa incluyó la presentación en sociedad del nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, reuniones reservadas con senadores libertarios y negociaciones de último momento en Diputados. Al mismo tiempo, Javier Milei busca recuperar el control de la conversación pública antes de emprender una nueva gira internacional.
En Balcarce 50 admiten que las últimas semanas estuvieron dominadas por la situación del jefe de Gabinete, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y que el oficialismo necesitaba mostrar capacidad de reacción. Por eso, la decisión fue actuar en varios tableros al mismo tiempo. Reorganizar la comunicación oficial, contener al bloque propio en el Senado y evitar que la oposición consiguiera una victoria política en la Cámara baja.
La primera señal llegó desde el área de comunicación. Milei encabeza este martes a las 19.30 la puesta en funciones de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial, en reemplazo de Adorni, quien dejará esa tarea pero continuará como jefe de Gabinete. La decisión había sido acelerada por la necesidad de llegar con una estructura comunicacional ordenada antes de la partida presidencial a España y Estados Unidos. El Gobierno apuesta a que el economista libertario contribuya a reposicionar la agenda pública sobre los temas económicos y de gestión, desplazando el foco de la polémica judicial que envuelve al funcionario más cuestionado del gabinete.
Pero el operativo político más delicado se desarrolló puertas adentro. Mientras la oposición intentaba avanzar con una sesión especial para impulsar la interpelación de Adorni, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, activó una negociación contrarreloj con bloques aliados para desactivar el debate. La jugada consistió en habilitar el tratamiento del tema en comisión la próxima semana, una alternativa que permitió ganar tiempo y reducir la presión sobre el oficialismo. El objetivo es evitar una sesión que expusiera nuevamente al Gobierno a una discusión centrada exclusivamente en la situación del jefe de Gabinete.
En paralelo, Adorni decidió involucrarse personalmente en la estrategia legislativa. Convocó a los senadores de La Libertad Avanza a una serie de reuniones en la Casa Rosada, para este martes, divididas en tres tandas: a las 11, a las 13.30 y a las 16. La fragmentación de los encuentros respondió tanto a cuestiones operativas como a la necesidad de mantener conversaciones más reservadas con los legisladores oficialistas en la antesala de una semana clave para su futuro político.
No obstante, las reuniones no contarán con la presencia de la jefa del bloque de senadores libertarios. La ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien manifestó públicamente sus objeciones sobre la continuidad de Adorni, no estará presente en los encuentros.
El mensaje transmitido desde el Gobierno fue doble. Hacia adentro, reforzar la disciplina política y evitar fisuras dentro del bloque libertario. Hacia afuera, exhibir que el Presidente mantiene su respaldo a Adorni pese a las investigaciones judiciales y a los intentos opositores por impulsar una interpelación que podría derivar en una moción de censura.
La secuencia deja en evidencia una preocupación central en la Casa Rosada, basada en impedir que el caso Adorni siga monopolizando la agenda pública. Durante semanas, la oposición logró instalar el tema en el Congreso y forzó al oficialismo a responder defensivamente. El recambio en la vocería, la coordinación parlamentaria y la intervención directa de Milei forman parte de una misma estrategia destinada a clausurar políticamente el episodio antes de que escale hacia una crisis institucional de mayor magnitud.
Con el Presidente a horas de partir al exterior, el Gobierno apuesta a que la jornada marque un punto de inflexión. La intención es llegar a julio con una agenda nuevamente concentrada en la economía, la baja de la inflación y las reformas pendientes en el Congreso. Después de varias semanas jugando a la defensiva, el oficialismo intentó este martes demostrar que todavía conserva capacidad para ordenar sus filas y recuperar la iniciativa política.
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