El Gobierno sumó un compre nacional al Super RIGI y apura pago clave a fondos buitre
El Gobierno decidió darle alta prioridad a su agenda económica en el Congreso. En esa línea, La Libertad Avanza pondrá en marcha este miércoles el tratamiento en Diputados del Super RIGI y el pago de US$ 170 millones a los fondos holdouts, apurado por captar inversiones extranjeras en sectores vinculados a la tecnología y evitar litigios con bonistas internacionales.
El acuerdo con la Justicia de Estados Unidos contempla el pago a los acreedores que no ingresaron a los canjes de deuda tras la crisis de 2001. Se trata de US$ 67 millones a Bainbridge y US$ 104 millones a Attestor Value Master Fund, un paso más para acelerar el retorno a los mercados. "El Gobierno está desesperado porque el 30 de junio vence la fecha acordada", dijo un diputado aliado a LLA.
La principal novedad son los cambios incorporados la semana pasada al proyecto del nuevo régimen de grandes inversiones mediante el dictamen de mayoría. El oficialismo se reservó un margen para negociar con legisladores de San Juan, los aliados del MID y UCR, y sumó la cláusula de "Compre Nacional" para destinar al menos un 20% de la inversión en proveedores locales para los proyectos del régimen.
La UIA había reclamado ese porcentaje en la comisión de Industria, pero no logró que se defina un monto específico para bienes industriales. Como el texto habla de "bienes, de servicios y/u obras", el temor es que ocurra el efecto "Vicuña": el proyecto minero por US$ 18.000 millones en San Juan contará con los beneficios del RIGI, pero la construcción de los primeros módulos para vivienda vendrán de China.
A pedido del PRO, las inversiones en investigación y desarrollo (I+D) vinculadas al proyecto se computan por el doble de su valor, aunque no pueden representar más del 20% del monto mínimo. A su vez, la definición de una actividad "nueva" se ajustará a criterios objetivos y mensurables, y se creará un registro público con las solicitudes de adhesión, los proyectos aprobados y las sanciones aplicadas.
El Gobierno elevó el proyecto de Súper RIGI al Congreso hace un mes. En línea con los planteos de grandes empresas de Estados Unidos, el nuevo régimen con estabilidad por 30 años contiene incentivos aún más agresivos que el RIGI para inversiones en nuevas actividades en el sector "industrial, tecnológico o de prestaciones de servicios vinculadas a infraestructura tecnológica y digital estratégica".
Por caso, el impuesto a las Ganancias baja del 35% del régimen general al 15% (en el RIGI era 25%), las retenciones a exportaciones son cero desde el día uno (en el RIGI, desde el año tres), los derechos de importación se eliminan para los bienes vinculados al proyecto (en el RIGI, solo bienes de capital y partes) y las contribuciones patronales bajan del 24% general al 10% para nuevos empleos (el RIGI no lo incluía).
El Super RIGI motivó reclamos el mes pasado del titular de la UIA, Martín Rappallini, con el pedido a Caputo de un RIGI para la industria y la queja por la "destrucción" de empresas. Salvo siderurgia y forestoindustria, el sector fabril quedó afuera de los beneficios del RIGI (exige la inversión mínima de US$ 200 millones) y el Super RIGI es para nuevos sectores (con un piso de inversión de US$ 1.000 millones).
El lanzamiento de dos regímenes de gran escala sorprendió hasta los grandes estudios. Los regímenes promocionales son sectoriales o territoriales -como la ley de promoción industrial, el de Tierra del Fuego,Minería o el de Economía del Conocimiento. "Esta dualidad normativa no registra antecedentes directos en la experiencia argentina reciente", dijo Sergio Caveggia, socio de impuestos de EY.
El RIGI y más aún el Super RIGI implican un cambio profundo del sistema tributario, al que se suma un blindaje "anticepo", que encendió alertas en algunos sectores, como la eliminación progresiva de la obligación de liquidar divisas: 20% de libre disponibilidad el primer año, 40% el segundo y 100% a partir del tercero (en el RIGI es el 100% recién al cuarto año).
"Esto sin dudas es positivo, pero tiene como derivación una probable apreciación del tipo de cambio real en el mediano plazo, aumentando la presión sobre sectores más mano de obra intensivos concentrados en los grandes aglomerados urbanos. Estos sectores no califican para el RIGI ni mucho menos para el Súper RIGI", alertó el IERAL, el instituto de la Fundación Mediterránea.
Para FundAr, los beneficios cambiarios "implican que la inversión puede operar en territorio argentino —usando suelo, energía y agua— sin volcar prácticamente ningún dólar en la economía". "Un gobierno que desmantela políticas productivas adopta como política emblema un paquete de incentivos sin precedentes sin exigir nada sustantivo a cambio", advirtió.
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