El dólar ya siente presión y el Gobierno define la estrategia para mantenerlo barato en el segundo semestre
Tras meses de un pronunciado letargo y una tendencia a la baja que consolidó el escenario de "dólar barato", el billete experimentó una incipiente presión al alza que obliga al equipo económico a volver a definir una estrategia, si pretende sostener la apreciación del peso. Con la liquidación de divisas del sector agroexportador ingresando en su etapa final, el Gobierno enfrenta la urgencia de administrar la menor oferta de dólares, y la licitación de deuda de este miércoles asoma como el primer test clave para medir la confianza de los inversores y absorber los pesos excedentes e inyectar cobertura en el mercado.
El tipo de cambio extendió en los últimos días la tendencia ascendente que arrastra desde hace casi un mes. La divisa rebotó un 2,3% desde el mínimo de $1.428 —anotado el 12 de junio tras el upgrade de calificación a B- otorgado por la agencia S&P Global— hasta tocar los $1.461, marcando así su máximo nominal desde el 12 de enero. Sin embargo, en términos reales (ajustado por inflación y el tipo de cambio multilateral), el nivel actual de cotización es apenas el más alto desde fines de abril, medido por Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM). Con más perspectiva, la suba acumulada en el último mes se ubica en el orden del 5,1%, aunque la distancia entre el dólar spot y el techo de la banda cambiaria sigue siendo holgada, ubicándose en un 22,5%.
Para administrar esta corrección, el Gobierno intervino en frentes simultáneos. En el mercado de futuros, los operadores detectaron claras señales de presencia oficial. Si bien la posición vendida del Banco Central se había desplomado de USD 2.200 millones a apenas USD 200 millones a fines de mayo, el crecimiento acumulado posterior de USD 541 millones sugiere que la autoridad monetaria volvió a agrandar su exposición para anclar expectativas, indicó un informe de la sociedad de bolsa Portfolio Personal Inversiones (PPI).
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El análisis de PPI también echa luz sobre el volumen negociado en el segmento dólar-linked, que cerró la semana en USD 163 millones. Esta cifra marca un freno brusco frente a los picos de USD 525 millones y USD 351 millones de inicios de junio. La atención se traslada ahora al anuncio de Finanzas para este miércoles, cuando venzan $16,2 billones, de los cuales aproximadamente $12,9 billones estarían en manos de privados, y cuando el Tesoro buscará ofrecer un nuevo título para saciar la necesidad de cobertura de los inversores que no ingresaron al reciente canje de deuda.
Para descomprimir la presión sobre el dólar spot, el Ministerio de Economía había lanzado una operación para absorber los vencimientos del bono TZV26, logrando canjear USD 2.805 millones por nuevas letras atadas al tipo de cambio con plazos más largos. Sin embargo, la licitación alcanzó una aceptación del 58%, dejando un remanente en circulación de USD 2.050 millones que hoy se encuentra íntegramente en manos privadas. El Gobierno deberá afinar el menú para captar esos fondos justo antes del jueves, fecha en la que se fija el valor final del tipo de cambio para la liquidación de ese instrumento.
A la par, el Central ya estuvo dando señales de ir maniobrando las compras en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para evitar que, a menor oferta, la presencia de la autoridad monetaria genere una presión extra en la plaza cambiaria. Los técnicos de PPI calcularon que el BCRA redujo su voracidad compradora: pasó de adquirir un promedio de USD 140 millones diarios entre abril y mayo, a perforar el piso hasta los USD 58 millones por jornada en las últimas ruedas. Esta retracción implica que el ente monetario adquirió en el último mes apenas el 17,3% del volumen operado total, lejos del 30% del bimestre previo.
Sobre el límite matemático de esta intervención, en la consultora LLZ hacen el cálculo del monto breakeven, es decir, cuánto tiene que comprar el Central para sostenerse y recuperar reservas. Según estos números, si entre julio y octubre compra cero, el BCRA tendría que comprar como mínimo USD 65 millones hasta el séptimo mes del año, más noviembre y diciembre. Si el escenario es de escasez, y el BCRA tiene que vender USD 2.000 millones —en un caso hipotético— ese número sube a USD 82 millones.
La demanda de divisas hacia el segundo semestre es una incógnita. Siendo que las exportaciones de petróleo y gas ya superaron a las de agro —según los datos de balanza comercial del agro— en la City la pregunta es si Argentina ya perdió su estacionalidad de una primera parte del año compradora para el BCRA y vendedora en su segunda mitad, o la afluencia de la cosecha del campo sigue siendo su principal flujo y variable de alivio en las arcas.
Mientras se gestiona la coyuntura diaria, Luis Caputo estructura el programa financiero de mediano plazo. De acuerdo con un exhaustivo reporte de la consultora 1816, el Gobierno busca despejar vencimientos en moneda extranjera por USD 30.700 millones proyectados hasta 2027 con el sector privado, el FMI y el Club de París. Para ello, el Tesoro logró consolidar depósitos líquidos por USD 3.082 millones en el Central. El equipo suma a este blindaje la confirmación de garantías del Banco Mundial y el BID por USD 4.000 millones, acoplado a la expectativa de renovación de repos por USD 6.000 millones.
Este andamiaje, según la consultora que mira el mercado, asegura un piso de financiamiento de USD 13.100 millones, reduciendo el remanente exigible a USD 17.600 millones. En paralelo, un informe de la Fundación Capital planteó que la entidad proyecta un superávit comercial robusto de USD 21.000 millones para este año, apalancado por compras acumuladas del BCRA que ya treparon a USD 10.600 millones.
Sin embargo, el think tank que preside el expresidente del Banco Central, Martín Redrado, encendió una luz de alerta de cara al futuro de la gestión libertaria: sostener este esquema será vital para poder transitar la demanda potencial de USD 18.000 millones proyectada para el próximo año electoral, sin tener que sacrificar la estabilización lograda sobre el tipo de cambio oficial.