Preocupación por la relación entre las reservas internacionales y las elecciones presidenciales de 2027
El conflicto entre Estados Unidos e Irán sigue en la mesa de negociación y avanza dos pasos y retrocede tres, mientras continúan los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá. Los negociadores estaban empantanados y los mediadores buscaban un alto en el fuego en el sur del Líbano. EEUU e Irán se entrecruzaron acusaciones y amenazas y el Estrecho de Ormuz, objetivo central del acuerdo, seguía cerrado, lo que muestra que más allá de los gestos nada se ha avanzado y que pasó el viernes y no se firmó el acuerdo.
Las noticias cambiaban anoche hora tras hora y los inversores reflejaban su desorientación en los mercados de futuros. Imaginaban una semana que iba a comenzar con avances en la paz y ahora no pueden imaginar cómo serán las próximas 24 horas. En el recuerdo quedó la convicción de la semana pasada de 60 días continuos de paz hasta tener un acuerdo pleno con el memorándum de entendimiento de 14 puntos.
En tanto, en la Argentina, que el viernes operó sin referencias por el feriado de EEUU, las consultoras dedicaron una parte de sus informes a analizar el conflicto, el cambio de estilo de la Reserva Federal tras la asunción de Kevin Warsh y como incidirá en el mercado cambiario argentino.
EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, al margen de los sucesos de anoche en Suiza que fue calificado como el primer hecho relevante, señaló que “el segundo hecho relevante fue el primer encuentro del Comité de Política Monetaria de la Fed en la era Kevin Warsh. No hubo cambios en la tasa, que se mantuvo en el rango 3,50-3,75%. Lo más interesante vino por el lado de las proyecciones: 9 de los 18 miembros del directorio ven al menos una suba este año, mientras que la otra mitad cree que se mantendrá en el nivel actual o incluso bajará. Una Fed con un tono algo más hawkish (agresivo), en definitiva. A esto se sumó otro factor que inquietó a los inversores. Warsh anunció cambios en la comunicación de la política monetaria, con menos información disponible e incluso la posibilidad de eliminar el forward guidance (orientación futura de la policía monetaria) algo que podría agregar incertidumbre. Los mercados reaccionaron negativamente y el dólar se fortaleció a nivel global. Estas noticias internacionales llegaron en un contexto en el que el peso argentino empezó a estar algo más presionado desde fines de mayo. El tipo de cambio comenzó a subir tras varios meses de estabilidad y llegó a la zona de $1.460, acumulando una suba de 3.6% en lo que va de junio. No es una suba que preocupe, todo lo contrario: vemos positivo que el peso no se siga atrasando y recupere algo de terreno. Por el momento, tampoco se lo ve al Gobierno demasiado preocupado por este movimiento, y estimamos que no hubo intervención considerable del Banco Central ni en futuros ni en dollar linked. Tampoco es una suba que sorprenda. Era esperable que, llegando al tercer trimestre, aumentara la presión cambiaria, en línea con un mercado que suele anticiparse al fin de la cosecha gruesa y la consecuente caída en los flujos de dólares que suele darse en esta época del año. Esto ya se refleja en el desempeño del Banco Central en el mercado cambiario, donde las compras de dólares pasaron de un promedio de USD 138 millones diarios en abril y mayo a US$ 79 millones en junio”.
El informe agrega que “nuestro escenario base es que la presión cambiaria no cederá en el corto plazo. Por un lado, porque todavía no se sintió por completo el efecto de la desaceleración en la liquidación del agro, que sigue en niveles elevados. Y por otro, porque un mundo con tasas más altas y petróleo más bajo seguramente le agregará algo de presión al peso, revirtiendo parte del viento de cola que tuvimos en los últimos meses. De cara a las próximas semanas, será clave ir monitoreando cómo siguen las compras diarias del Banco Central y si hay algún movimiento en las tasas de interés. Es razonable esperar que el tipo de cambio continúe convalidando subas graduales, en un proceso de normalización más que de estrés. Por ahora, nuestro escenario sigue siendo el de una suba ordenada del dólar, sin sobresaltos”.
La consultora 1816 hace centro en el pago de la deuda. El informe indica que “con los dólares que juntó el Tesoro vía Bonares (tiene USD 3.082 millones depositados en el BCRA), con la confirmación de las garantías del Banco Mundial y BID (que permitirían conseguir financiamiento por USD 4.000 millones) y con el quizás inminente anuncio de que renuevan los repos del BCRA por USD 6.000 millones (dado que el Tesoro le dio al BCRA nuevos AL35 y AE38, posiblemente para usar como garantías), se va aclarando el programa financiero 2026-2027. Restan pagar unos USD 30.700 millones en moneda extranjera a privados, FMI y Club de París (tomando deuda del Tesoro y BCRA y asumiendo rollover de otros organismos) y con los 3 factores que mencionamos sumarían financiamiento por USD 13.100 millones. Lo que resta, unos USD 17.600 millones, podría cubrirse con una combinación de nuevos Bonares, alguna emisión internacional, rollover del Fondo Monetario Internacional (dado que los pagos netos al FMI son de USD 7.900 millones, buena parte del residuo por cubrir; atención: para rollover del Fondo se necesitaría un nuevo programa), y/o directamente reservas. Si hay rollover de los repos, las reservas netas se irán a la zona de USD 10.000 millones una vez que se concrete la operación garantizada por organismos (y el Tesoro cuenta con depósitos en Pesos en el BCRA por el equivalente a USD 8.800 millones)”.
Según la consultora, “más allá de cómo se consiga el dinero, no parece haber ningún riesgo de impago en 2027, una muy buena noticia para encarar el año electoral. Lo que sí está en juego es con cuántos recursos contará el Gobierno para defender la estabilidad cambiaria si los inversores se asustan y por eso vemos probable una emisión offshore (preparándose para 2027 el BCRA también canceló casi toda la deuda con BIS). La Argentina volvió a tener en mayo superávit primario (el número 27 en 29 meses de Milei) y superávit comercial (USD 3.504 millones, el más alto de la historia)”.
La consultora indica que “tras casi 8 meses en que el Global 35 estuvo operando a entre 9% y 10,5% en el exterior, fue finalmente la suba de calificación de S&P que llevó la deuda a un nuevo nivel. El riesgo país bajó a mínimos de la era Milei y suponemos que alrededor de estos valores el Gobierno estaría dispuesto a emitir bonos. Es cierto que, a juzgar por lo que rinden otros países B-, la Argentina todavía podría comprimir un poco más (es decir, el equipo económico podría continuar pensando que habrá mejores oportunidades), pero está lejos de ser obvio que vaya a ocurrir, considerando la elección 2027 (y que en este momento el escenario más probable es otra elección binaria)”.
Por su parte, F2 la consultora que dirige Andrés Reschini, señala que “la mayoría de los bancos centrales no realizó suba de tasas, pero siguen el tema de cerca e incrementaron las chances de hacerlo o han suspendido los ciclos de bajas. La firma no concretada del Memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán puede aliviar las expectativas de inflación global pero las chances de tasas más altas alentaron a un dólar más fuerte y la mayoría de las monedas de la región se debilitó con el peso argentino a la cabeza”.
El informe indica que “va pasando el pico estacional de la liquidación del agro y se acercan los vencimientos de deuda en moneda extranjera para el Tesoro. El mercado comienza a mirar 2027 y la demanda de divisas parece no ceder. Aunque con una rueda menos por el feriado local y otra a media máquina por el feriado en EE. UU., BCRA cerró con el segundo menor saldo semanal de compras desde enero. Hubo buenas noticias desde la Balanza Comercial y garantías de Organismos Internacionales para la obtención de USD 4.000 millones en créditos, pero eso despeja 2026. Es cierto que para 2027 hay cintura para conseguir las divisas que faltan, pero el poder de fuego con el que cuenta concretamente el gobierno es de USD 11.830 millones de los cuales USD 8.150 millones equivalentes están depositados en pesos y probablemente la demanda de moneda local no sea lo suficientemente robusta como para que el Tesoro incremente las compras sin generar un salto cambiario. Por ello, queda más a merced de la financiación y refinanciación que logre obtener, al menos de momento”.
Otro dato que observa F2 es que “la cartera irregular volvió a crecer en abril, tal como se esperaba, alcanzando un 7,3% para el sector privado, mientras que el ratio para Personales se elevó al 14,8%. El Banco Nación lanzó una línea de refinanciación especial para ayudar a que una mayor porción del disminuido ingreso disponible quede libre y de esa manera se canalice al consumo para dinamizar la actividad”.
Sobre el tipo de cambio señala que “hasta el jueves el desempeño del tipo de cambio guardaba relación con el real brasileño, pero en la última rueda de la semana, sin Estados Unidos como referencia y un volumen de operaciones en el Mercado Libre de Cambios (MLC) de USD 407 millones, que es un 30% inferior al promedio diario de lo que iba de junio hasta el jueves, la demanda se mantuvo firme y el tipo de cambio mayorista anotó otro avance”.
Por último, F2 advierte que “además de comenzar a mirar los vencimientos de deuda de 2027 el mercado se pregunta sobre la capacidad de respuesta del BCRA ante un salto en la demanda por dolarización pre electoral y eso es algo difícil de cuantificar dado que la dimensión de esta dependerá de la propuesta a la que se enfrente el oficialismo y las chances de ganar”.
En el overnite, había tensión y un total descreimiento sobre el tratado de paz. Los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York bajaban hasta 0,50%. El oro subía 0,48% al tiempo que el petróleo aumentaba 2,50%. También bajaba el Bitcoin y rompía el piso de USD 64 mil, mientras se fortalecía el dólar frente a las demás monedas del mundo. La Argentina va a vivir con tensión la rueda de hoy porque es probable que también suba la tasa de retorno de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.