Para el embajador de Alemania, Argentina puede convertirse en un proveedor clave de gas
Dieter Lamlé ya está preparando las valijas para dejar Argentina después de tres años como embajador. Su salida del espléndido edificio de la embajada alemana en Buenos Aires, prevista para el final de este mes, marcará también el término de su carrera diplomática después de 40 años representando a su país en puntos tan disímiles como Irak, Hong Kong, Perú o Nueva York.
Debutó como diplomático en Ruanda cuando todavía existían dos Alemanias y la caída del Muro de Berlín lo sorprendió en ese país, en tiempos previos a internet, cuando las noticias tardaban en cruzar los continentes. La cierra en Buenos Aires y se va con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea bajo el brazo, un hito para la relación entre Alemania y Argentina que ya empezó a dar frutos con la exportación de un cargamento de 1.400 toneladas de miel, el primero que salió sin arancel.
-Después de casi 40 años, llego al final de mi carrera porque tengo que jubilarme. Argentina fue mi último puesto y soy sincero si digo que fue el más interesante y el más bonito. Porque yo siempre quise ser embajador en Argentina. Prácticamente llegué el día de las PASO de 2023, cuando Javier Milei subió al escenario político. Y eso definió el trabajo profesional de esta embajada, porque teníamos que explicarle a Alemania cómo funciona la Argentina con el nuevo presidente. Y al mismo tiempo explicar aquí cómo funciona Alemania, porque en Alemania y en Europa también tuvimos cambios con la guerra en Ucrania y todos los movimientos geopolíticos que están cambiando todos los días.
-Además de explicar la llegada de un político disruptivo como Milei le tocó formar parte del cierre del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
-Después de 26 años finalmente llegamos a un acuerdo. No todos los países en Europa estaban a favor de ese acuerdo. Y aquí tampoco. Argentina cambió radicalmente con Milei porque antes estaba estrictamente en contra. Argentina es parte de la familia occidental y eso es lo que cuenta para nosotros. Hay un interés alemán muy grande en mantener a la familia argentina en esa familia, como socio estratégico en este mundo global que está cambiando y que cambió completamente hace dos años.
-En Alemania si hay un cambio de gobierno también hay un cambio de política, pero los fundamentos se quedan. Nosotros tenemos un dicho: “la Cancillería se queda, los ministros se van”. Y ahí tienes prácticamente la memoria constitucional que no te hace cambiar todo. En la Unión Europea había varios países que estaban en contra del acuerdo y nosotros luchamos desde el primer momento para tener este convenio, porque nos sirve a todos. Es la reacción europea a países que quieren subir los aranceles. Nosotros los bajamos prácticamente a cero; es el libre mercado como reacción al proteccionismo. No es una historia solamente de aranceles, es mucho más. Es cooperación, un marco legal para las inversiones, seguridad jurídica. Ahora lo tenemos frenado por decisión del Parlamento Europeo, pero yo soy muy optimista. La primera implementación fue una exportación de miel de Entre Ríos importada a Hamburgo.
-De hecho, el cupo que había para exportar miel se agotó en muy poco tiempo. Hubo una demanda muy importante.
-Ahora viene el segundo cupo. La Unión Europea está apostando a estos acuerdos. Ahora lo hemos hecho con Indonesia. Hemos firmado uno con India. Y yo creo que es la respuesta a países como Estados Unidos, Rusia o China, a los que no les interesa tanto el libre mercado. En mi opinión, esta dirección es mucho más favorable para el consumidor. Con este acuerdo se van a beneficiar productos agrícolas, en especial la carne. Somos el consumidor más grande de carne en Argentina. Y en la otra dirección va a venir maquinaria, productos farmacéuticos, productos químicos, autos; así que es bueno para ambos sectores.
-Biotecnología y la industria del conocimiento son áreas sumamente interesantes. Pero fuera de ese acuerdo, en minería Argentina tiene todo lo que nosotros no tenemos: aluminio, litio, cobre. Lo que nosotros podemos dar es la tecnología alemana para combinar materia prima. Y además tenemos recursos, capital humano, que es buenísimo de ambos lados. Qué boda más bonita podemos tener. También estamos trabajando fuerte con hidrógeno verde y otras energías renovables.
-Argentina puede ser un proveedor clave para Alemania. Justamente hace poco hubo un acuerdo con la empresa estatal alemana que fue muy importante para nuestras relaciones energéticas. Fue el primer contrato de largo plazo para la importación de gas natural licuado, 2 millones de toneladas anuales durante ocho años, a partir del 2027. Es el inicio de una relación en el sector energético muy fuerte. Ahora la pregunta es: ¿cómo lo aseguramos? Nosotros tenemos un sistema donde el gobierno federal da garantías a las empresas que compran máquinas alemanas. Es una situación donde todos salimos ganando porque el importador argentino recibe la máquina y el exportador alemán recibe la garantía de su gobierno de que el crédito va a funcionar. Y eso se podría hacer también en el sector del gas.
-Mencionaba el tema de la geopolítica al principio. La guerra en Rusia primero, ahora la guerra en Irán ¿han sido determinantes en este acuerdo?.
-Nosotros en Alemania fuimos las víctimas mayores del corte del gas ruso. Ahí aprendimos la lección: tenemos que diversificar. Hace tiempo teníamos una situación muy favorable: energía barata de Rusia, defensa de los Estados Unidos y los chinos nos compraban todo. Ahora ya no tenemos energía barata de Rusia, ya no tenemos defensas de los Estados Unidos, -al contrario, nos están cobrando y tienen razón- y los chinos ya son competencia. Así que cambió todo. Y eso también hace que Alemania todavía esté en una crisis estructural, porque esos tres pilares vitales ya no están y hay que encontrar nuevos. Y eso no lo encuentras en dos años.
-¿Qué es lo que va a extrañar de su carrera diplomática y de la Argentina en particular?
-Yo creé aquí una muy bonita iniciativa con los 200 años de inmigración de alemanes aquí a la Argentina, o mejor dicho, 200 años de amistad entre Alemania y Argentina. Yo siempre digo que no soy embajador en Buenos Aires, soy embajador de toda la Argentina. Me fui mucho de viaje para hablar con los gobernadores, con los intendentes, para conocer mejor a la población. Y ahí me encontré con los descendientes alemanes. En Misiones, Entre Ríos, Córdoba, sur de la provincia de Buenos Aires, el Chaco y Bariloche. Tenemos más de 1 millón de descendientes alemanes en Argentina. Ellos se sentían muy bien porque nunca un embajador había hecho eso, acercarse a la gente tratando de ser lo más humilde posible, con ojos y orejas abiertas para escuchar sus preocupaciones. Yo creo que eso fue uno de los proyectos más bonitos que he tenido en mi vida profesional. Planté un árbol con el intendente en cualquier aldea o pueblo en el que estuve, como un símbolo. Un joven árbol que tiene que ser tratado bien y que representa el futuro para que en 100 años todavía se vea la comunidad alemana aquí en Argentina, que es fuerte y ahora se siente fuerte porque he creado una dinámica, un sentimiento de unidad que es muy bonito y muy bueno.
-En esa línea, ¿Argentina puede ser un socio importante para Alemania dentro de América Latina?
-Definitivamente. Después de Brasil, es el segundo socio comercial. El canciller Friedrich Merz viene en dos semanas y será la primera visita de un canciller alemán desde hace mucho tiempo. Los contactos políticos están. Las empresas alemanas están fuertes aquí: hay 200 o 300 y nadie se se va. Están aquí desde hace 100 años, no importa quién gobierna ni qué crisis hay. Y todas tienen ya la excelencia, la experiencia y conocen los caminos para trabajan aquí. Ahora estamos tratando de crear más start ups con una institución que se llama German Accelerator. Hace poco abrimos una planta automotriz en Zárate, el Daimler Trucks para los camiones y los colectivos, así que estamos invirtiendo.
Redactora de la sección Economía, especializada en negocios [email protected]
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