Blanco y negro en el gobierno porteño
Hace más de un año, en estas mismas columnas, quien esto suscribe se permitía un llamado de atención, no ya hacia los graves y reiterados problemas políticos y económicos por los que atraviesa el país, sino sobre una serie de temas que afectan a los castigados ciudadanos porteños, que no ha evidenciado atisbo de solución.
Resulta oportuno reiterar estas circunstancias cuando el gobierno de la ciudad está desplegando desde hace varios meses, una se supone más que costosa campaña publicitaria, enfatizando los logros urbanos obtenidos, que quedan obviamente desdibujados frente a la siguiente problemática, denunciada oportunamente, y que no ha evidenciado mejora alguna.
En la oportunidad del comentario citado más arriba se señalaba: “Si bien en la actualidad, y a mérito de la gestión del actual Ministerio de Seguridad de la Nación, han desaparecido en la práctica los diarios piquetes y cortes de calles y accesos, el tránsito vehicular presenta numerosas deficiencias, tales como estacionamiento en doble fila o en lugares no permitidos, operaciones de carga y descarga fuera de su horario legal, y fundamentalmente:
“Estacionamiento indebido. Ha sido un problema de larga data la dificultad para lograr estacionar un vehículo por el enorme crecimiento del parque automotor, sumado a la reducción de posiblidades de lograr hacerlo por la transformación de las calles, sea por las ciclovías o por su directa prohibición.
“No obstante, es cotidianamente visible observar transgresiones en este aspecto.
“Hasta no hace largo tiempo, eran observables las famosas grúas de remolque para los automóviles en infracción, afortunadamente desactivadas por diversos motivos, éticos y por su onerosidad excesiva.
“Dicho de otra forma, en la actualidad la prohibición de estacionar constituye letra muerta si no existen mecanismos efectivos de control y castigo.
“Cabe recordar que muchos años ha, existían los llamados ‘cepos’ o elementos bloqueadores de ruedas, que inmovilizaban al vehículo encontrado en infracción, que para su liberación, debería abonarse una multa entre otros castigos…
“Queda claro que a diferencia de las grúas remolcando uno a uno los automóviles mal estacionados, un solo pequeño camión, podía transportar decenas de bloqueadores, haciendo más efectivo y expeditivo el control.
“Chapas patente adulteradas. Para la mayoría de los ciudadanos que desean ser respetuosos de las leyes, resulta al menos indignante, observar a diario y cada vez en forma creciente, la adulteración de chapas patente desfiguradas en forma burda, que convierte al rodado en cuestión, en impune a cualquier transgresión de circulación.
“Esta impunidad constituye un pasaporte a la instigación para los porteños respetuosos, de imitar tal proceder, que permite cometer cualquier tipo de tropelía, sin posibilidad de ser identificados y por ende sancionados.” Pablo Broder. PERFIL, 18 de marzo de 2025.
Resulta claro que estas conductas no constituyen un simple acto de “viveza criolla” menor, sino de irresponsabilidad criminal.
Al ocultar la identidad del vehículo, el conductor se puede sentir “inmune” para violar las normas de tránsito, lo que aumenta el riesgo de provocar siniestros viales graves, además de estar ligado a la delincuencia organizada y los robos (autos usados para secuestros y entraderas).
Toda esta problemática constituye un síntoma de degradación institucional y anomia social, donde la falta de controles efectivos por parte del Estado alimenta la sensación de que violar la ley no tiene consecuencias, desprotegiendo al ciudadano respetuoso de las normas.
Sería deseable que en un próximo cartel publicitario de la Ciudad de Buenos Aires, se pueda exaltar la solución de los problemas aquí expresados.