Clima de Negocios: qué pasó con el mega data center de USD 25.000 millones y el otro gigante global que también mira a la Patagonia
Un mega data center en la Patagonia con una inversión de hasta USD 25.000 millones con el respaldo, y los dólares, de uno de los gigantes del negocio que mueve al mundo de hoy, la inteligencia artificial.
El anuncio se hizo hace ocho meses y, desde entonces, hubo pocos avances, al menos públicos. Son proyectos de largo plazo, se mueven lento y al ritmo de estos nuevos gigantes corporativos que se sientan a la mesa con las grandes naciones del mundo y salen a la bolsa. Son los verdaderos arquitectos del futuro.
OpenAI, el gigante detrás de ChatGPT, vino al país, se reunió con Javier Milei y anunció con bombos y platillos la mega inversión que, detallaron, llevará adelante con Sur Energy, una empresa nueva que comanda Emiliano Kargieman, el fundador y CEO de Satellogic, la empresa satelital que acaba de convertirse en el último unicornio argentino. También era (¿es?) muy cercano al proyecto Demian Reidel, el experto nuclear que también fue asesor del Presidente y que cayó en desgracia y abandonó el Gobierno en medio de sospechas de gastos excesivos y mal desempeño en Nucleoeléctrica.
Esta semana, por otro lado, Infobae contó en exclusiva que Tesla, el gigante automotriz de Elon Musk, desembarca en Argentina y que una de las ideas que tiene en carpeta para analizar es la construcción de un data center en el país. Lo haría de la mano de YPF Luz.
El anuncio de OpenAI y Sur Energy se dio en el contexto de Stargate, el programa global de inversión en este tipo de instalaciones de la empresa de Sam Altman.
Se comunicó también que se habían firmado acuerdos con Central Puerto y Genneia para la provisión de la energía de la instalación que, según detalló este medio en ese momento, se realizará en Neuquén.
Hubo algunas reuniones con representantes del gobierno de Rolando Figueroa y se afinó la locación: se trabaja para que sea en el departamento de Confluencia, en la línea de localidades cercanas al río Limay, límite con Río Negro. Se vieron terrenos en Senillosa y Arroyito, esta última más cercana al El Chocón y la idea es hacer una suerte de parque industrial para la actividad. En el norte de ese departamento están Tratayén, uno de los extremos del Gasoducto Perito Moreno (ex GPNK) y Añelo, la localidad que es corazón de Vaca Muerta. El acceso cercano a gas está asegurado.
“Ahora la provincia espera que los privados activan”, detalló una fuente neuquina. Dos ejecutivos vinculadas al proyecto aseguraron a este medio que el proyecto “sigue en pie”, aunque hay temas bajo análisis. Espero novedades para este año y hace hincapié en que son procesos largos con muchas variables en juego.
Enseguida se habló del alto consumo de agua de estas instalaciones y del impacto ambiental que provocan. Kargieman salió rápido a asegurar que será una planta alimentada por energía limpia y sustentable, con sistema de enfriamiento “direct-to-chip”, y que usará agua para el enfriamiento en un circuito cerrado. “El consumo de agua esperado es el mismo que tendrán los baños del personal. Es un proyecto 100% sustentable”, destacó el empresario. También prometió estudios previos de impacto antes del inicio de las obras de infraestructura y que se cumplirán con todos los controles y requerimientos.
Por otro lado, Kargieman estimó que durante los 20 años de vida útil del data center, los flujos de divisas por exportación de servicios computacionales superarán con creces la inversión de capital inicial. Aproximadamente, el 20% del costo de construcción, según sus proyecciones, se ejecutaría a través de empresas locales.
Desde entonces, ni Sur Energy ni OpenAI dieron pistas sobre novedades de la iniciativa aunque se sabe que el gigante IA está demorando, y que hasta puso en pausa otras inversiones anunciadas.
“Construir la infraestructura necesaria para que la inteligencia sea más accesible, útil y confiable para personas y empresas en todo el mundo es un esfuerzo de largo plazo, y OpenAI está comprometida con ese objetivo. En octubre, anunciamos que OpenAI y Sur Energy firmaron una Carta de Intención (LOI) para explorar un proyecto de centro de datos a gran escala en Argentina, en el que Sur Energy sería el desarrollador de energía e infraestructura. Es un proyecto complejo y de largo plazo. Mantenemos nuestra intención”, dijeron desde la empresa a Infobae.
La empresa dice que desarrolla deliberadamente una estrategia flexible a través con varios socios, lo que les permite sumar capacidad de cómputo adicional en línea “de manera eficiente a medida que evolucionan las condiciones del mercado”.
“Nuestra estrategia es poner capacidad en línea a escala para que la IA pueda ser más útil, confiable, eficiente y asequible para más personas. La reciente inauguración de obras en Michigan es una muestra sólida de esa estrategia pasando de anuncios a proyectos reales sobre el terreno, con socios sólidos, empleos locales, beneficios para la comunidad y una planificación responsable de la infraestructura”, dijeron. De Argentina, nada puntual.
También son parte de las inversiones de OpenAI empresas como Oracle, Nvidia y SoftBank. De forma conjunta anunciaron inversiones por unos 500.000 millones de dólares para 10 GW de potencia e instalaciones en varios puntos del globo. Con todo, el propio Altman reconoció en marzo, en la Cumbre de Infraestructura de BlackRock, que la escala del proyecto genera fallas constantes —ejemplificó con un evento climático severo que afectó temporalmente el campus de Abilene— y que la compañía navega problemas de cadena de suministro y presión de plazos, en momentos en que OpenAI moderaba su agresividad de gasto de cara a una potencial salida a bolsa, en una carrera con su rival Anthropic, creador de Claude. En el medio hubo algunos “parates”, como freno en una de las expansiones del mega data center de Abilene, Texas, una pausa en Stargate UK y cambios en el negocio en Noruega, que lleva adelante con Microsoft.
El proyecto local, pensado para unos 500 megavatios, una capacidad que más que triplicaba la demanda actual de toda la región cuando se anunció, sonaba ideal en ese momento para el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que diseñó Milei para atraen dólares del exterior y que hoy conforman un poco menos de 2o proyecto, sobre todo de energía y minería. Ahora entraría de lleno en lo que se anunció como Súper RIGI, un nuevo esquema para proyectos de más de USD 1.000 millones y que incluye a data centers e infraestructura IA. Se trata de una iniciativa del Gobierno que aún debe ser aprobada por el Congreso.
Sur Energy fue ideada por Kargieman y Mat Travizano, un físico y emprendedor tecnológico que falleció en un accidente de escalada en California, días antes del anuncio. “Mat debería estar acá, anunciando este mega proyecto. Vamos a seguir con su idea y legado”, dijo Kargieman. OpenAI se presentó como offtaker: se comprometió a comprar la capacidad computacional que genere la instalación, garantizando así la viabilidad del proyecto sin ser el inversor directo, y no mucho más. “Este hito va más allá de la infraestructura. Se trata de poner la inteligencia artificial en manos de la gente de toda la Argentina“, afirmó Altman en un video que se difundió en el anuncio. Nunca más se lo escuchó hablar del tema.
En paralelo, la semana que pasó apareció Tesla, el gigante de los autos eléctricos y autónomos de Musk, y se sumó a los rumores sobre nuevos data centers en la Patagonia. O al menos a la posibilidad de que eso pueda ocurrir. También lo adelantó este medio.
Tesla e YPF anunciaron un acuerdo para comenzar a desplegar una red de cargadores eléctricos en el país, y rápido aparecieron otros posibles negocios que podría hacer la empresa en el país, donde abrió oficina propia y ya designó un CEO para la operación local y Uruguay. Se trata de Joaquín Lizarralde, ex director comercial de Kavak.
El primer proyecto ya definido comenzará en el segundo semestre de este año con estaciones de servicio de YPF equipadas con cargadores eléctricos. El despliegue arrancará en el AMBA y en otras ciudades grandes de la provincia de Buenos Aires, con una primera instalación prevista en Nordelta, mientras en paralelo se tramitarán permisos provinciales.
Musk pidió puntualmente llegar al sur de la Patagonia, a Ushuaia puntualmente, con esa red: lo desvela el despliegue de empresas chinas, de autos y otras, en la región y quiere ser competitivo en todo el continente llegando a todos los rincones con sus empresas. Y también con su influencia: es conocida la relación de cercanía que tiene con el presidente Javier Milei, con quien se reunió varias veces en EEUU. Solo basta recordar sus fotos con la motosierra que le regaló el mandatario cuando el magnate aún era funcionario de Trump.
La semana pasada, el presidente de YPF, Horacio Marín, visitó la Gigafactory de Tesla en Texas el mismo día en que se conoció el acuerdo. En el comunicado oficial de la compañía, Marín afirmó: “En YPF creemos que el futuro de la energía requiere un enfoque integrado que combine infraestructura, tecnología e innovación”.
El segundo negocio en estudio es un data center en la Patagonia, específicamente en Neuquén, que Tesla desarrollaría en asociación con YPF Luz. En ese esquema, Tesla aportaría infraestructura a través de su unidad de negocios especializada y la empresa eléctrica de YPF sumaría el gas para el desarrollo del proyecto.
Para avanzar en esa asociación llegará una delegación de Tesla en julio. El itinerario previsto incluye Buenos Aires y luego Neuquén. Fuentes cercanas a la negociación dijeron a Infobae: “La idea es firmar un acuerdo los próximos meses. Es un proyecto que podría entrar al Súper RIGI”.
Así, al menos con ideas que se verá cómo evolucionan, Altman y Musk ponen sus ojos en el país para sus mega data centers. Se trata de proyectos: uno anunciado con poco avance, el otro como una posibilidad. Ambos son viejos conocidos; enemigos íntimos podría decirse.
En los últimos meses de 2015 sellaron lo que parecía una sociedad histórica: Altman cofundó OpenAI junto con Elon Musk, Ilya Sutskever, Greg Brockman y otros investigadores, todos con intereses profundos en IA. El objetivo declarado era tan ambicioso como idealista: construir una IA que beneficiara a la humanidad entera, no a un puñado de accionistas. Altman y Brockman habían previsto recaudar 100 millones de dólares para arrancar. Musk, en cambio, insistió en apuntar más alto. Fue una breve luna de miel: el hoy hombre más rico del mundo dejó el board en 2018, oficialmente para evitar conflictos de interés con Tesla, que avanzaba en IA para sus vehículos autónomos. Otros dicen que buscó más poder –incluso ser CEO–, no lo logró y se fue.
Luego, Musk lanzó su propia firma de inteligencia artificial, xAI, en 2023, con Grok como modelo insignia y un relato fundacional muy parecido a OpenAI: misión abierta, sin fines de lucro, al servicio de la humanidad. Un año después, presentó una demanda contra Altman, Brockman y la propia OpenAI. Habló de incumplimiento de contrato y que sus ex socios lo estafaron: pidió una compensación de más de USD 134.000 millones.
En abril fue el juicio. Altman reconoció que durante años sintió una profunda admiración por Musk antes de que la relación se deteriorara por completo. El jurado dijo que tenía razón y Elon prometió apelar.