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perfil.com · hace 15 horas · Fernando Ruiz

Periodistas y legisladores en el Congreso-teatro

Fernando Ruiz

La política es un teatro y por eso hablamos de actores. Esto no implica que la representación sea necesariamente falsa, sino que hacer política tiene una dimensión pública insoslayable. Y el Congreso es uno de sus escenarios principales.

En ese teatro los periodistas también son actores con influencia. Hay dos momentos sensibles de la cobertura. Uno es la reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria que define los temas de la sesión, y el segundo es la explicación posterior de lo que pasó en el recinto. Si bien hay una negociación previa, también se desarrolla cierto poker entre los bloques y pueden violarse códigos políticos y salirse del guión. En esos dos momentos se construye o se destruye la confianza entre legisladores y periodistas.

El rol del Congreso en la vida democrática es hoy poco valorado y eso se agrava porque nadie lo defiende. Las direcciones de comunicación suelen estar dedicadas a una comunicación institucional personalista, donde la visibilidad tiende a ser de las autoridades parlamentarias, pero no defienden en el debate público al Congreso como institución democrática.

Por la reducción al mínimo de sus redes de corresponsales, la prensa porteña conoce menos las realidades provinciales por lo que su comprensión de la vida parlamentaria puede ser incompleta. Sus lentes excluyentes son el análisis de la relación con el gobierno nacional. Pero la trama de relaciones que explica el Congreso Nacional va desde Jujuy a Tierra del Fuego.

En nuestra nota del pasado 31 de mayo, “Los periodistas, ante los jueces Júpiter, Hércules y Hermes”, usamos una tipología académica para entender la variedad de relaciones entre los jueces y los periodistas. Hoy haremos lo mismo con los legisladores.

Periodistas y legisladores tienen distintos grados de interdependencia. Se ha producido una transición de una lógica partidaria hacia una lógica de los medios, y ahora estamos insertos en una lógica de redes, con mucha fragmentación en el ecosistema de comunicación. La verdad es que hoy tenemos legisladores seguidores de cada una de estas tres lógicas, lo que genera una realidad híbrida que escapa al análisis sencillo.

Una tendencia es que los periodistas son más interpretativos que descriptivos, por lo que es más difícil para los legisladores transmitir su voz a través de ellos.

También la relación entre legisladores y periodistas tiene tensiones. No suele haber mucha valoración del trabajo del otro. Pero son muy pocos los legisladores que son atractivos para los periodistas. Estamos en un sistema político que no valora la iniciativa individual de los legisladores. Para la mayoría de senadores y diputados la vida parlamentaria es de ostracismo, algo que unos sufren y otros no.

1. JEFES Y LÍDERES DE BLOQUE. La cercanía del legislador con la cocina parlamentaria es el principal factor de atracción periodística. Por eso, los más atractivos son los jefes de bloque, pero también existen legisladores líderes en esos bloques que tienen luz propia. Puede pasar que el jefe de bloque sea como un gerente administrador, pero los líderes políticos sean otros legisladores. Tanto jefes como líderes son los parlamentarios proveedores de las principales noticias, por lo que tienden a institucionalizar sus relaciones informativas con los principales periodistas del Congreso. A veces participan sus voceros de prensa y otras lo hacen ellos en forma personal con los periodistas que tienen confianza. El off the record es el mecanismo principal.

2. BACK-BENCHERS. La mayoría de los legisladores son los que en el Reino Unido se llaman backbenchers, la tropa, los más alejados del poder parlamentario. Estos legisladores a veces buscan –con enorme esfuerzo– repercusión en la prensa para que sus propios referentes del bloque los tengan en cuenta. Si logra visibilidad tendrá un bono de poder interno que agiliza sus iniciativas parlamentarias logrando algún apoyo de su bloque. En el parlamento británico existe incluso una comisión especial de backbenchers, para evitar que sus iniciativas queden fuera de los debates.

3. LOS PROMOTORES DE CAUSAS. Tienden a buscar a medios y periodistas afines con los que consolidar una coalición promotora de esa causa, que es el foco de su trabajo parlamentario. Buscan también gran repercusión pública por lo que pueden promover escándalos. Su objetivo es persuadir a la mayor cantidad de periodistas sobre la justicia de su causa.

4. EL EXPERTO TEMÁTICO. Tiene una especialidad en un área compleja y es fuente de consulta de los periodistas y de sus colegas.

5. LOS PORTAVOCES DE SUS ELECTORES. Su foco de atención es su base territorial. Hacen sólo política provincial por lo que se conectan nada más con la prensa local.

6. LOS PORTAVOCES DE SU ELECTOR. Son legisladores que responden por completo a su referente político, que los puso en una banca. Su relación con la prensa es mínima. Cuando un gobierno negocia con los gobernadores busca el voto de estos legisladores. Pero si esa lealtad se rompe, ya sea por cálculo o por conciencia, ese legislador puede optar por conectarse más con la prensa.

7. BUSCADORES DE FAMA. Corren a cada micrófono porque lo necesitan para buscar su siguiente paso en su escalera política. Están pendientes de la agenda periodística más que del trabajo en comisiones parlamentarias sin repercusión mediática. Pretenden ingresar a las noticias con el tema que sea. Necesitan hacerse famosos. A veces se convierten en legisladores-personaje, que atraen por conflictivos.

8. NEGOCIADORES DE PASILLO. Tienen influencia pero no visibilidad. Escapan de los periodistas, pero pueden mantener contactos estratégicos con algunos para instrumentar las llamadas operaciones de prensa, que serían bombas de humo que un periodista -en forma cómplice o inadvertida- difunde. Tienen información sensible sobre lo que se discute pero son desconfiados con respecto a los periodistas en general. Estos legisladores suelen ocuparse de temas técnicos con sensible impacto regulatorio. Un ejemplo es la discusión de la ley de presupuesto.

9. MILITANTES DEL BLOQUE. Son los soldados del bloque. No buscan una marca propia, por lo que su relación con la prensa está gestionada por las autoridades de su grupo. Cuanto más disciplina tenga un legislador y mayores acuerdos políticos haya, es menos probable que hable con los periodistas.

Con cualquier perfil, los legisladores pueden buscar confrontar con la prensa, cooperar buscando el beneficio mutuo, o considerar obsoletos a los periodistas parlamentarios e intentar la comunicación directa con el pueblo a través de las redes sociales.

Con todos estos tipos de legisladores se puede construir una madeja de relaciones con los periodistas, vínculo esencial de la vida democrática.

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