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perfil.com · hace 15 horas · Jorge Fontevecchia

El papel del periodismo

Jorge Fontevecchia

El fallecimiento ayer del periodista Roberto García –columnista de PERFIL desde hace veinte años, además de cofundador y director de Ámbito Financiero– junto al reportaje largo de esta edición a Juan Luis Cebrián, el mítico director del diario El País de España, el periódico que cambió la historia del periodismo escrito en lengua española, condensó en mi mente ambas historias como significantes del periodismo.

“Confía en las instituciones y desconfía de quienes la dirigen. Viva la ley, abajo la autoridad.”

Cincuenta años cumple en 2026 el diario El País, hace cincuenta años también se fundó Ámbito Financiero y en el próximo noviembre Editorial Perfil comenzará a recorrer el año en que celebrará sus cincuenta años de vida. También uno las historias de El País y Ámbito Financiero, porque el diario económico argentino se publicaba de lunes a viernes y registró la marca Domingo para hacer un diario generalista ese día, lo que nunca llegó a suceder; de hecho, con los años, esa marca –Domingo– la compró Editorial Perfil para uno de los suplementos de este diario. Y a comienzos de siglo, en una de las reuniones anuales de la Asociación Mundial de Diarios exponía Juan Luis Cebrián y, frente a editores de todo el mundo, mostró un gráfico y, con su tono provocador de siempre, dijo: “Los diarios somos como los supermercados, tenemos que estar abiertos todos los días, pero la gente compra solo los fines de semana”. El gráfico mostraba que del total de los ingresos de un diario en papel el 40% se concentraba los domingos, el 30% los sábados, y solo el otro 30% los cinco días de lunes a viernes. Y a Juan Luis Cebrián le debo la idea del diario PERFIL en papel sábados y domingos e internet los siete días. No solo eso, el diseño de PERFIL, su Manual de Estilo y su Código de Ética están inspirados en los de El País, además del espíritu a la vez progresista y capitalista que nos identifica.

Hacía pocos días que me había devorado en una noche el libro de Javier Cercas El periódico de la democracia, sobre los cincuenta años de El País, que tiene frases como la que concluye el libro: “Hablar de amor, de paz, de amistad, de bondad, en serio, con convicción ética, es quizás el gesto más progresista que podemos hacer ahora mismo”. Y varias más: “La verdad más difícil de ver no es la que está escondida, sino la que se halla a la vista de todos y no queremos ver; ver lo que está delante de los ojos exige esfuerzo constante” (...) “Las mentiras poseen mayor poder de difusión que nunca y por tanto el periodismo es más necesario que nunca, aunque también más difícil: no basta con que los periódicos cuenten la verdad, además deben desmontar las mentiras (...) “Si yo fuera un periodista de El País, me levantaría cada mañana pensando que lleva razón el Evangelio cuando dice que la verdad hace a hombres y mujeres libres, lo que significa que las mentiras hacen esclavos” (...) “Confía en las instituciones y desconfía en quienes la dirigen, ¡viva la ley, abajo la autoridad!” (...) “Un periódico no tiene ningún sentido si solo es un negocio”.

Y yo venía de una semana de intercambio de opiniones con colegas de la Academia Nacional de Periodismo, que también integraba Roberto García, sobre una frase que el presidente de Aptra me respondió durante un reportaje acerca de las críticas a la forma de premiar periodistas en el Martín Fierro. Luis Ventura, sin complejo, me dijo: “El periodismo es un negocio”.

Eso respondí y me faltó agregar: “La más linda del mundo”, como bien decía García Márquez. Y Luis Ventura le puso precio: “Una profesión en función de un negocio. Si vos no vendés publicidad, no sobrevivís”.

Luego le concedí a Ventura que hay un malentendido, que algunos periodistas les estamos asignando a los premios Martín Fierro en periodismo los criterios que tendría que tener un premio Pulitzer. Y que falta un premio Pulitzer. A lo que, rápido de reflejos, el presidente de Aptra respondió: “Que lo armen, si es tan fácil”. Tenía razón Luis Ventura, no es fácil comenzando en que fracasé al intentar convencer a los miembros de la Academia Nacional de Periodismo de crear el Pulitzer argentino.

Pero seguiré intentando para buscar la forma de mejorar la propuesta; además del Pulitzer en Estados Unidos, están los ejemplos del Walkley Awards, que es el más exitoso premio de periodismo en Australia, convertido en espectáculo nacional, o en Inglaterra la gala de los Booker Prize.

Como también seguiré intentando encontrar la forma de ver una edición en papel del diario PERFIL de lunes a viernes, porque la idea estaba igualmente en aquella reunión de la Asociación Mundial de Diarios de hace poco más de veinte años. Después de que Juan Luis Cebrián expuso su teoría comparando el consumo de diarios en papel con el de los supermercados, otro director de periódicos, y partiendo de la misma tesis sobre que los ciudadanos consumen el doble de diarios los fines de semana que de lunes a viernes, propuso que los diarios deberían regalarse de lunes a viernes y cobrarse más caros los sábados y domingos, lo que de alguna manera sucede de hecho con las versiones web de los diarios de papel.

Y una de las propuestas para los cincuenta años de Editorial Perfil consiste precisamente en celebrarlo con el público y regalar durante el año aniversario de lunes a viernes una edición impresa del diario PERFIL durante las mañanas en centros de concentración de transporte público. Los contenidos ya están producidos por Perfil.com, quedaría la tarea de curarlos en formato de edición papel y agregar el costo de imprimirlos.

“La verdad hace a hombres y mujeres libres; significa que las mentiras hacen esclavos.”

Volviendo al libro de Javier Cercas sobre los cincuenta años de El País, comienza uno de sus capítulos diciendo: “Borges escribió que ‘cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento en el que el hombre sabe para siempre quién es’; es posible que la frase no solo valga para la persona, sino también para los periódicos; y si es así, El País supo para siempre quién era durante la tarde y la noche del 23 de febrero de 1981”, refiriéndose al golpe de Estado que sufrió la reciente democracia española, y El País imprimió y distribuyó su diario mientras una columna de blindados avanzaba hacia su redacción. Probablemente, Editorial Perfil, que cuenta con distintos medios de entretenimiento, esparcimiento o ficción, y que son su principal sustento desde sus comienzos, supo quién era para siempre un año después que El País. Fue cuando tras la guerra de Malvinas es clausurada su revista de actualidad La Semana, predecesora de Noticias, y se ordena mi arresto. Como escribió Javier Cercas: “Un periódico no tiene ningún sentido si solo es un negocio”.

Guardé una frase final del libro de Javier Cercas sobre por qué escribe columnas en El País: “He escrito y pensado cosas que ni siquiera sabía que sabía, que sabía precisamente porque las escribía en la columna (...) Escribo columnas por el placer exento de escribirlas; escribir una columna es como invitar a un montón de gente a tu casa”. Recuerdo cuando hace unos años Roberto García pidió pasar a escribir dos columnas por semana, con este argumento: “No es por dinero; necesito escribir”. Me sentí identificado con “necesito escribir”. Y agrego: es que no sé no escribir.

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