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clarin.com · hace 4 horas · Clarin.com - Home

Kiwis amarillos, frutillas en la Patagonia y cambios de dueño: los negocios de un sector que mueve millones y pasa bajo el radar

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Podría arriesgarse que muchas actividades etiquetadas como economías regionales rara vez llegan a las primeras planas. Y algo de eso pasa en el amplio abanico de la fruto-horticultura, que mueve millones. Algunos actores en el Norte están saliendo de su propia jaula y comprando empresas en lo que ya es tendencia: la concentración. Otro dato: desde que se batieron en retirada en la crisis del 2000, los grupos internacionales han vuelto a interesarse. Aunque, “por ahora sólo preguntan”, señala uno de estos industriales en un sector dominado por el capital doméstico.

La compañía Salvita, fuerte en bananas en Jujuy y dirigida por la tercera generación, los hermanos Salvador y Miguel Muñoz acaba de sumar Otito experto en dulces y pimientos, para escalar en góndolas.

En Río Negro, Kleppe, con 2.500 empleados y 85 años, especializada en manzanas, peras y cerezas; es considerada una pionera en la introducción y desarrollo de nuevas variedades. Comercializa con la marca Gaucho y exporta a 30 países. La novedad es que adquirió Los Álamos de Rosauer, el vivero, fundado hace más de un siglo, punto de partida de miles de chacras que transformaron lo que era un desierto en una fruticultura, motor económico de esa región. La idea es otro impulso a la genética con viveros dedicados a distintas plantas, como las frutillas con variedades que se traen del Norte de California para que se desarrollen en la Patagonia, con frío en el invierno y días más largos y con sol en el verano.

Early Crop, en Tucumán, que se considera una empresa joven con 25 años en el mercado y fundada por un grupo de emprendedores con el objetivo de convertirse en una exportadora de “súper-frutas” comenzó con los arándanos y agregó los limones. Tejió acuerdos con diversas universidades para mejorar la genética. Varias de estas compañías se desviven por lograr esas primicias como los kiwis amarillos que se producen en Concordia.

Seleccion de manzanas de exportación

Este 2026, a diferencia de los granos, el clima los castigó con tormentas de granizo que se extendieron por la Argentina y les arruinó el 30% de la producción. Pudieron compensar con mejores precios. Las exportaciones cayeron 8% en el caso de las peras y 35% en el de las manzanas. El mayor exportador es el grupo Patagonian Fruit que, junto a su controlada Moño Azul, y bajo la batuta de Hugo Sánchez y sus hijos, concentra 22,08% de los embarques. Le sigue PAI, dedicado a la exportación de frutas frescas, compuesto por nueve firmas empacadoras del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, quienes a su vez nuclean a más de 280 pequeños y medianos productores. Explican 14,3% de los embarques. El principal destino es Brasil y el segundo, Rusia en el caso de las peras. En manzanas lidera Brasil y le sigue Bolivia.

Cuando se consulta a estos industriales por el valor del dólar, señalan que si bien “el tipo de cambio nos aumentó los costos en dólares, la estabilidad cambiaria ayuda al negocio. Da previsibilidad”. Citan el IVA de exportación que es el 16% del total y que lleva más de seis meses en cobrarlo. “Con la estabilidad no se licúa”. Recalcan que las ventas en el mercado local, “son fuertes en dólares y no se evaporan las cobranzas”.

Mariano Winograd

Para el experto Mariano Winograd, “a diferencia de otros países donde predominan grandes corporaciones extranjeras, en Argentina las inversiones suelen ser lideradas por grupos nacionales y de menor escala. Las condiciones están dadas para un posible boom inversor si se consolida la estabilidad macroeconómica”.

Apuestan a que aumente el consumo per cápita, hoy en los niveles de 1990 cuando en el caso de manzanas y peras era de 6,5 kilos. El máximo fue 1998 con 12 kilos. El consumo interno total en Argentina llega a 100 kilos de frutas y hortalizas por habitante y por año. Estamos mejor que Chile (70 kilos) y muy parecidos a Uruguay con 105 kilos. La FAO recomienda 140 kilos.

Al preguntar por la multiplicación de verdulerías, Winograd dice que es un fenómeno similar al de los kioscos: “La última milla del comercio frutihortícola está a cargo de los comercios especializados, no lo pueden suplantar las grandes cadenas”.

Silvia Naishtat

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