← Volver
infobae.com · hace 7 horas · Luis Almagro

Que todo sea para bien

Infobae

Algunos lectores seguro han desestimado el legado de Trump (también están, obviamente, quienes lo consideran absolutamente negativo). Sin embargo, sus ideas hoy son políticamente más relevantes que otra ideas y continúan influyendo en la práctica política contemporánea más que otras. Definitivamente el movimiento Trump defiende y sigue su enfoque, pero además el mismo no tiene más remedio que ser considerado por todos los demás actores a nivel internacional y la lógica de política interna de Estados Unidos hoy sigue discutiendo principalmente una agenda que pone en el día a día el Presidente de los Estados Unidos. Ya hemos analizado en columnas anteriores las principales características del sistema político de Trump por lo tanto no repetiré conceptos, pero sí decir que las leyes, las instituciones, la corrección política, los patrones establecidos por el establishment y los mismos principios, todo eso forma parte de la dinámica política que se pone en discusión con las acciones y declaraciones de las políticas de esta administración.

El análisis de esta conceptualizacion nos lleva a su parte más clara y concreta: la política de uso de la fuerza o amenaza del uso de la fuerza como la piedra angular metodológica para desarrollar las variables y objetivos de negociación. La acción de la administración ha afectado el mundo entero y definitivamente ha tenido un impacto fuerte en la región. Este es el primer aspecto que distingue las políticas de Trump de las concepciones anteriores del mundo y que deja una imagen absolutamente clara y ello es la necesidad de la acción, si es necesaria transformada en conflicto para resolver los problemas en algunos casos o para posicionar el interés de Estados Unidos en otros. En este contexto solo podemos comprender la actualidad desde una perspectiva respecto a la cual Trump cree que la historia debe tener un propósito específico principal que es reconocerlo. Eso no va a estar fácil, especialmente teniendo en cuenta la opinión pública prevalente y la situación de la “intelligentsia” actual, su retórica y la militancia que realiza de sus valores políticos. Las decisiones de la política Trump muestra que sus objetivos no necesariamente son un progreso inmediato hacia la libertad, la ciencia política no tendría que apelar a mayores profundidades analíticas y a distintas perspectivas en sus análisis para determinar que son lisa y llanamente intereses económicos los criterios que forman parte de su marco estructural de trabajo.

La generación permanente de “hechos Trump” establece la agenda política global. Los hechos demuestran persistentemente la militancia de una “intelligentsia” global que ha sido cerrilmente opositora pero cuya conexión con los “hechos Trump” en muchos casos ha sido distante y su capacidad de previsión ha sido relativamente nula. Es así que predijeron la inviabilidad del proyecto político de Trump en el 2015, pronosticaron su derrota en su primera participación electoral, decretaron su derrota en cada en cada debate presidencial, pronosticaron que cada denuncia significaba condena y prisión inminente, pronosticaron su derrota electoral nuevamente en la última elección, y obviamente han obviado sus resultados en las negociaciones con Panamá, Gaza, con Venezuela y la solución de las crisis humanitarias en el Darien y en la frontera sur, ahora en el caso del conflicto con Irán inmediatamente luego del anuncio del acuerdo aparecieron por lo menos tres versiones “fake” del acuerdo casi inmediatamente. Esto sin duda continuará. Se busca quizás hacer aparecer los acuerdos de la presidencia Obama como de alguna manera similares (o superiores) al acuerdo alcanzado ahora, pero por el punto no es ese, es la permisibilidad que se estructura o no bajo esos acuerdos o en paralelo a esos acuerdos, para que Irán enriqueciera su uranio. Creo que el cambio fundamental sería que esa permisibilidad no esté disponible y haya consecuencias si violan las restricciones para el enriquecimiento de uranio. El concepto por el cual los iraníes pueden firmar cualquier cosa e irrespetar cualquier cosa, de acordar primero y luego ver como no cumplen es que no se permitan esas violaciones, no debería seguir siendo tolerado, que no haya indulgencia con su mala fe. Cualquier acuerdo que se firme con Irán es susceptible de ser violado por Irán cuyos líderes no tienen que rendir cuentas terrenales por sus acciones criminales, violatorias y/o de mala fe. Por otra parte, en lo relativo al acuerdo preliminar con Irán, se deben de tener especialmente las fragilidades que tiene el mismo al no contemplar algunos intereses específicos de seguridad israelíes, que puede obligarlos a activar el uso de la fuerza para contrarrestar amenazas o agresiones.

Quizás resulta extraño para algunos que la libertad como concepto político y civil no haya formado parte de ningún objetivo o resultados de las acciones de la administración de EUA. La política exterior americana, que contiene las semillas de la libertad como marco conceptual, retórico y programático no ha formado parte de los resultados de sus acciones. La administración americana no ha aspirado a cambios de régimen que tantos fracasos costó a administraciones anteriores. Es así que sigue explorando nuevas fórmulas de asociación con los regímenes existentes. Las acciones de Trump marcan el retorno a la antigua democracia hemisférica americana, por la cual la determinación de la legitimidad pasa a estar legalmente reforzada por el apoyo y/o asociación con los Estados Unidos. Esto es muy probable que acarre disfuncionalidades varias en el futuro. La posición de la potencia como fuente de derecho, ser amigo de la misma implica estar legitimado. También la agenda temática global y regional ha cambiado con la apertura a la discusión de nuevos temas de forma recurrente, son temas que una agenda semi-woke internacional había eficientemente censurado. Por todo ello la evolución de la libertad individual es solamente parte sustancial del mundo de los negocios.

El idealismo que se introdujo para negociar el principio clave de la presión a través de la universalización de la justicia americana, la idea del conflicto como una unidad de fuerza y diplomacia. Además, el aspecto espiritual del individuo como en su máximo potencial. La lógica política estadounidense es un despliegue de todo, desde lo material, de lo tecnológico a la abstracción espiritual religiosa, no hay elemento que quede fuera del mensaje político ni de la justificación de las acciones. Los pasos están guiados por lo que podríamos llamar la educación de los asociados, reforzada por las relaciones diplomáticas que pasaron a contener consuetudinariamente por lo menos un viso de presión sobre ellos.

La diplomacia multilateral cuya agenda tiene notorios problemas para asumir la agenda política global o regional cayo en un período en el que se vive sin ofrecer al individuo el más alto nivel de garantías para su libertad, tanto social como espiritual o política y económica. Sin embargo, para alcanzar su funcionamiento pleno, la sociedad internacional se resintió en su propio dudoso sistema incapaz de soluciones y cuya autoridad moral había desaparecido.

En resumen, la diplomacia multilateral demostró una y otra vez la falta de tenacidad para asumir compromisos políticos ignorando las más básicas necesidades en la comunidad internacional. Por lo cual se terminó yendo por un proceso en el que la comunidad internacional terminó ignorando el multilateralismo. O apelando al multilateralismo para que los problemas no tuvieran solución, algo así como “si no querés resolver un problema nombra una comisión”. Es muy difícil justificar la idea de morir apegado a un sistema que no funciona y cuyo liderazgo hace lo imposible para que no funcione. A través de la lógica de estos procesos históricos, se dieron crimenes de lesa humanidad, violaciones sistemáticas de Derechos Humanos y corrupción rampante bajo la mirada pasiva o declaraciones, pero sin ninguna capacidad de aplicabilidad del derecho o de ejecutoriedad de la norma. Eso ha cambiado. Hoy algunos tiranos por lo menos se preocupan de que se les pueda aplicar el método “Nicolas Maduro”, que es llevárselos para darles residencia en el sistema penal americano o el método “niño Guerrero” o “Khamenei” que es simplemente un bombardeo con objetivo personal.

Cuantos de estos procesos implicaran una transición a la democracia en el futuro es difícil saberlo, consideramos oportuno en este momento subrayar el argumento político de que la promoción de la libertad y la democracia son partes necesarias del proceso histórico regional.

Tanto nadar para morir en la orilla