La pobreza estructural se puede quebrar con un acompañamiento integral
A lo largo de 15 años, Fundación Más Humanidad viene acompañando a familias en situación de extrema pobreza mediante un abordaje integral y sostenido. Trabajando junto a las madres y fortaleciendo el entorno familiar, la fundación impulsa un camino que transforma la vida de los niños y abre nuevas oportunidades para toda la familia.
No es fácil expresar tantas experiencias en pocas palabras. Han pasado ya quince años desde que comenzamos el trabajo de la fundación. Es mucho tiempo acompañando, humildemente, pero con perseverancia y presencia, a muchas personas y familias. Hemos compartido tristezas y grandes dificultades, pero también muchas más alegrías, luces y esperanzas.
Es una esperanza que se funda en la confianza en los demás. En el valor inmenso del equipo, que no es simplemente un grupo de personas trabajando juntas, sino una verdadera comunidad sostenida por una convicción compartida. Y esa convicción nace de la experiencia concreta de ver vidas transformadas.
Entonces la esperanza se convierte en motivación, en el motor que nos impulsa a seguir adelante, poniendo siempre la vara alta, buscando horizontes trascendentes y procurando vivir una vida plenamente humana en todo el sentido de la palabra.
Hoy, la dignidad única e inviolable de cada ser humano muchas veces se ve reducida, relativizada o manipulada por intereses de poder, de control o por ideologías vacías que terminan alejándonos del bien común. Y es precisamente la búsqueda del bien común la que nunca nos deja vacíos de sentido.
Buscar el bien común es amar entregándose. Es trabajar y servir poniendo nuestros dones al servicio de los demás y ofreciéndolos gratuitamente. Muchas veces eso significa ir contracorriente, animarse a dar un salto al vacío, perder el miedo al rechazo o a la crítica. Significa también reconocer nuestras propias limitaciones y descubrir que ellas mismas nos invitan a confiar en la libertad de cada persona y, sobre todo, a abandonarnos en las manos de Dios.
La perseverancia, incluso en medio del cansancio y del desaliento, consiste en transformar la fragilidad y el dolor en esperanza y encuentro.
Y ese encuentro con el otro es, tal vez, el regalo más grande de este trabajo de servicio. Un encuentro que nos devuelve la paz del corazón y nos recuerda que ninguna vida es indiferente.
Fundación Más Humanidad busca romper el círculo de la pobreza estructural en comunidades donde la desnutrición infantil está presente. Actualmente cuenta con cuatro centros de atención en la provincia de Buenos Aires: dos en Tigre (Rincón de Milberg y Las Tunas), uno en Lima (partido de Zárate) y otro en Presidente Derqui (Pilar).
Su alcance anual es de más de 1.040 personas, incluyendo 350 niños menores de cinco años y 270 familias.
Su lema resume el sentido de esta misión: “Un niño sin desnutrición es una familia sin pobreza”.
Esa convicción, construida durante quince años de trabajo, se traduce hoy en acciones concretas que permiten acompañar a cientos de familias cada año.
El primer paso es la incorporación al programa CONIN. Las familias que ingresan a la Fundación lo hacen porque tienen un niño menor de cinco años con problemas de desnutrición o en situación de riesgo debido a la vulnerabilidad social. El trabajo se realiza de manera interdisciplinaria con el niño y su madre, mediante un equipo integrado por pediatras, nutricionistas, psicólogas, psicopedagogas, trabajadoras sociales, puericultoras y estimuladoras tempranas.
Buscamos que tanto adultos como niños puedan desarrollar sus capacidades y descubrir sus talentos a través de la educación. Con ese fin, contamos con programas de sala Montessori para niños de 3 a 5 años, apoyo escolar para alumnos de nivel primario y programas de terminalidad educativa para adultos, en coordinación con las autoridades educativas correspondientes.
Promovemos el desarrollo de habilidades técnicas que permitan una rápida inserción laboral o el fortalecimiento de emprendimientos propios. Para ello contamos con diversos talleres de formación en oficios.
Trabajamos en red con otras organizaciones y empresas para mejorar las condiciones habitacionales de las familias mediante la construcción de baños, la instalación de sistemas de potabilización de agua y la realización de instalaciones eléctricas seguras, entre otras acciones.
Quince años después de haber iniciado este camino, seguimos convencidos de que ninguna situación de pobreza es irreversible cuando existe un acompañamiento integral, cercano y sostenido en el tiempo. Cada niño recuperado, cada madre que descubre sus capacidades, cada familia que logra proyectar un futuro diferente confirma que la transformación es posible. Esa es la esperanza que queremos compartir: una esperanza que no nace de las palabras, sino de la experiencia concreta de haber visto cómo la dignidad humana florece cuando encuentra oportunidades, acompañamiento y amor.
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