Irán: un Memorando de Entendimiento ni blanco ni negro
Nadie puede tomar como válidas las conclusiones de los dos principales diarios de los Estados Unidos sobre el Memorando de Entendimiento (MOU) de 14 puntos firmado entre el Presidente Donald Trump y el Presidente Masoud Pezeshkian para cesar las hostilidades. Las opiniones hubieran sido negativas cualquiera hubiera sido el resultado ante el alineamiento político de ambas publicaciones.
El MOU contempla un período de 60 días durante los cuales se deberá alcanzar un acuerdo definitivo entre los dos países en especial a lo referente al punto 8 donde Irán reafirma su propósito de “no obtener ni desarrollar armas nucleares”. El MOU incluye la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz a la navegación, el levantamiento de las sanciones y la remoción de las fuerzas de los Estados Unidos de la proximidad de la republica iraní dentro de los 30 días de finalizado el acuerdo final. Asimismo, el MOU incluye el compromiso de los Estados Unidos de presentar como parte del acuerdo final un programa de 300.000 millones para la reconstrucción de Irán y el levantamiento de las sanciones económicas.
Las negociaciones del MOU fueron llevadas a cabo por el Vicepresidente J. D. Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner considerados más proclives a una solución negociada, lo que fue interpretado como un desplazamiento del Secretario de Estado Marcos Rubio quien se desempeña también como Asesor de Seguridad Nacional. Sin embargo, los tres primeros han tenido la responsabilidad de los temas de Medio Oriente desde el comienzo de la gestión de Donald Trump.
El MOU indica que ante las dificultades para alcanzar un acuerdo definitivo ambas partes han optado por una transición para evitar mayores daños como la destrucción de la infraestructura iraní y la extensión del cierre del Estrecho de Ormuz principal preocupación de los aliados europeos. El documento del G-7 sobre temas geopolíticos dice con relación al MOU que “provee una oportunidad histórica para prevenir que Irán obtenga armas nucleares y aborda las amenazas relacionadas a sus actividades regionales y balísticas”.
La decisión de los Estados Unidos e Israel de atacar a Irán ha reconfigurado el mapa político de Medio Oriente porque por primera vez fue señalado como el responsable de la inestabilidad regional. Ninguno de los países vecinos manifestó su solidaridad con la nación persa. Por el contrario, Arabia Saudita, Qatar, Bahréin, Kuwait, Jordania y Emiratos Árabes fueron bombardeados con la excusa de que sus territorios eran asiento de bases o eran utilizados por las fuerzas norteamericanas para sus operaciones contra el territorio iraní. Esta reacción acentuó el aislamiento del régimen chiita de los Ayatolah y fortaleció los contactos con Israel en materia de defensa. Egipto, Emiratos Árabes, Arabia Saudita y Qatar participaron en la reunión del G-7 en Evián y sus líderes confraternizaron con el Presidente Trump.
El MOU hace referencia a El Líbano. El punto 1 referido al cese de hostilidades incluye a ese país “asegurando su integridad y soberanía” y afirmando que el “acuerdo final deberá confirmar la terminación de la guerra en todos los frentes”. La actividad de Hezbollah como proxy de Irán provocó en los últimos meses la invasión israelí de la zona fronteriza y el bombardeo de sus sedes en Beirut para desarmar la estructura militar de esa organización. El Presidente de El Líbano, Joseph Aún, ha manifestado su rechazó a la intromisión de Irán y a las operaciones de Hezbollah en un conflicto en el cual la mayoría de la población no comulga con la excusa de una “supuesta” solidaridad con los palestinos.
La situación en Gaza se encuentra en un impasse después de la creación del Consejo de Paz que tiene la responsabilidad de asegura la reconstrucción, la formación de un gobierno bajo el patrocinio de la Autoridad Palestina y el desarme de Hamas. La oposición de Hamas a desmovilizarse ha provocado incidentes aislados con el ejército israelí que ocupa la mitad de ese territorio. El Presidente de Egipto, Abdelfath el-Sisi, manifestó en Evian su oposición a la anexión israelí de ese espacio.
Siria, que actuaba subordinada a Irán bajo el régimen de Bashar Al-Assad, colabora hoy con los Estados Unidos e Israel. El gobierno de Ahmed Hussein al-Charaa, quien fuera comandante yihadista, ha sido reconocido como interlocutor por su disposición para avanzar en la pacificación del país.
Todo parece indicar que el “conflicto” palestino ha desaparecido del escenario. El MOU señala la preocupación de Irán por proteger la “integridad” de El Líbano, pero excluye toda referencia a los palestinos que eran hasta ahora su principal slogan de propaganda asimilada como bandera por la izquierda europea y latinoamericana. La ausencia de Irán como instigador y alejado de sus proxis podría eventualmente alentar a la Autoridad Palestina a facilitar el diálogo con el Gobierno israelí para mejorar la gobernabilidad en Cisjordania y frenar la expansión de los asentamientos israelíes promovidos por el creciente extremismo ortodoxo favorecido por el clima bélico después del 7 de octubre de 2023.
Los Estados Unidos e Israel no lograron un cambio de régimen en Irán a pesar de haber liquidado a los principales dirigentes en los primeros días. Si ese era el objetivo, el fracaso puede inducir a calificar el MOU como una claudicación ante un enemigo que encaró una férrea resistencia y puso en peligro la estabilidad de la economía mundial al cerrar el Estrecho de Ormuz. Pero ese lema, utilizado más para incitar las contradicciones internas, pecaba de ingenuo desde sus inicios: hubiera requerido un mayor despliegue y compromiso militar en tierra que igualmente hubiera sido descalificado por los propios límites del sistema institucional de los Estados Unidos.
El desenlace deja muchos interrogantes, pero encuentra un Irán debilitado muy lejos de sus ambiciones de erradicar el “cáncer sionista” para constituir un gran califato islámico bajo el dominio de los Ayatolah. Los próximos 60 días serán cruciales para definir si Irán elige persistir en sus ambiciones mesiánica u opta por integrarse a la comunidad internacional para cooperar en el desarrollo de una región que a pesar de sus enormes recursos financieros todavía mantiene a la mayoría de sus habitantes en la oscuridad.