Adorni, correte que está jugando Messi
Mohammad Mohebbi, futbolista de Irán, sella el empate ante Nueva Zelanda y lo celebra haciendo disparos al aire imaginarios. Muchos futbolistas festejan así, pero el gesto de Mohebbi se viraliza.
Los jugadores de Irán tienen visas para entrar a Estados Unidos por un día, y por eso deben volver a dormir a México cada vez que terminan de jugar.
Mohebbi dice que para el primer partido tardaron 5 horas en llegar a Los Angeles (aunque están a sólo media hora del otro lado de la frontera) porque en los controles migratorios les piden papeles como si fueran turistas.
Antes del partido, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entra al vestuario iraní: “Todo el mundo los está observando”, les dice.
En ese mismo partido debuta Tim Payne, un ignoto lateral neocelandés que la ocurrencia de un influencer argentino vuelve famoso de la noche a la mañana por el solo hecho de ser elegido al azar para un experimento social: que cualquiera puede ser una celebridad si los influencers arrastran sus mareas de seguidores hacia ellos.
La experiencia funciona -”Hoy debuta Tim Payne”, se lee en los zócalos de los programas deportivos-, aunque no mejora las cualidades del marcador de punta.
El joven es ahora un producto global que atrae publicidad y Olimpia de Paraguay le ofrece jugar la Copa Sudamericana.
Antes había mostrado interés el Deportivo Riestra, el club de la bebida energizante que en un partido oficial de la AFA puso a un streamer.
Los arqueros de San Lorenzo, Huracán y Estudiantes atajan para Paraguay, Ecuador y Uruguay y ninguno gana en el debut. Pero Vozinha, el arquero de Cabo Verde, mantiene su valla invicta ante la poderosa España.
Vozinha nació en 1986 y su padre intentó bautizarlo “Valdano” después de que el delantero le hiciera dos goles a Corea del Sur en aquel Mundial de México, pero un empleado del registro se lo impidió.
Su apodo (vozinha es abuelita, en portugués) lo acompaña desde su infancia, porque buscaba refugio en la abuela cuando los chicos más grandes lo molían a patadas en los potreros caboverdianos.
Ahora las estrellas españolas no pueden vencerlo y, a los 40 años, Vozinha llora otra vez, como aquel nene.
Hinchas argentinos se cruzan con mexicanos y les cantan Borombombón, borombombón, es el equipo.… de Don Ramón.
El técnico argentino de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, usa inteligencia artificial para procesar miles de datos de sus jugadores y tomar decisiones en el campo, en tiempo real.
Con ese método, golea al Paraguay del técnico argentino Gustavo Alfaro, que también usa la inteligencia artificial para prever cada detalle.
El escocés Craig Gordon es en 2007 el arquero más caro de la Premier League (el Sunderland lo paga 12 millones de euros) cuando el mexicano Gilberto Zambrano aún no ha nacido.
La Scaloneta debuta con tres Martínez en su formación titular, aunque el apellido no está en el top five de los más comunes de la Argentina (González, Rodríguez, Gómez, Fernández y López), pero es Messi quien lo hace de nuevo.
Mete tres goles, bate seis récords y pone al planeta en una competencia global de adjetivos.
Mientras Messi habla después del partido, el Chiqui Tapia pasa por detrás con la pelota del hat-trick. Camina como el dueño de la pelota.
En los flashes informativos se cruza Adorni, que dice que encontró dólares en la casa del padre fallecido hace 24 años y que es un crack para las criptomonedas.
Leemos que, por Adorni, se posterga una sesión del Senado, y que Milei lo llevaría a Rosario por el Día de la Bandera, como quien exhibe una medalla o un amuleto.
El Gobierno aún no ve el hilo rojo que une a Adorni con Messi: mientras esté en la cancha, nadie va a dejar de hablar de él.
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