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clarin.com · hace 4 horas · Clarin.com - Home

India, una política exterior independiente y multidireccional

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India ha implementado una política exterior independiente y multidireccional, y logrado un desarrollo económico impactante en las últimas décadas. Pero los pilares de su diplomacia y desarrollo fueron desafiados en forma consecutiva, por las consecuencias de tres conflictos militares. Es crucial comprender el accionar de India, que ya es el quinto destino para nuestras exportaciones (con un crecimiento del +39% en 2025), y con quien tenemos el segundo más alto superávit comercial.

Al analizar la política exterior india ante estos conflictos, es relevante recordar los seis elementos o formas de actuar en política exterior propuestos por el pensador indio Kautilya (siglo IV a.C.). Esos fueron presentados en el Arthashastra, un ancestral e importante manual sobre el arte de la política, enfocado en maximizar los beneficios para cada soberano/ estado.

Los seis elementos son: “la paz, la guerra, mantenerse callado, ponerse en marcha, ponerse a cubierto, el doble juego”. A su vez, Kautilya señalaba dos fuentes de poderío: el militar (el ejército) y el económico (el tesoro). Así, podemos analizar el uso de estos seis elementos, en lo militar y en lo económico.

En el primer conflicto —la invasión rusa a Ucrania en 2022— India eligió “mantenerse callado” o aparecer neutral. India no olvidó qué Rusia — y su predecesora la U.R.S.S —, la habían “puesto a cubierto” desde los 70’s, enviándole equipamiento y armamento militar, que las potencias occidentales le negaban.

Con este apoyo, pudo defenderse ante China y su hermano-enemigo Pakistán. Si la posición india era comprensible, lo que indignó a Occidente fue que Nueva Delhi comprara grandes volúmenes de petróleo ruso — a 35 dólares/ barril—, tras su embargo a Rusia.

Así, India escogía adoptar el “doble juego” en lo económico, enfrentando a Occidente y manteniendo buenas relaciones con Rusia. Las críticas a India disminuyeron al inicio del gobierno Trump. El presidente consideraba que finalizaría el conflicto entre Rusia y Ucrania rápidamente, por lo que los envíos de petróleo ruso a India no eran un problema. Más, si Nueva Delhi era considerado como un potencial aliado contra Beijing.

En el segundo conflicto, entre India y Pakistán, luego de un ataque en el Kashmir indio atribuido a grupos terroristas con apoyo pakistaní, el gobierno indio decidió inclinarse por la “guerra” por sobre la “paz”, considerándose en una posición de fuerza militar superior a su vecino. Así, bombardeó estructuras de grupos terroristas en el Kashmir pakistaní y en el propio Pakistán.

Sin embargo, la fuerza aérea pakistaní sorprendió a los indios, causando daños considerables, utilizando aviones chinos. En un ejemplo de “ponerse a cubierto” por partida doble, Islamabad había logrado históricamente el apoyo militar de China y el de EE.UU. Mientras que Pakistán reconoció la mediación de EE.UU. en el conflicto, India nunca lo hizo. Esto indignó a Trump, quien invitó al poderoso mariscal pakistaní —Asim Munir—a almorzar a la Casa Blanca.

Así, y dada la importancia geopolítica de Pakistán y su frontera con Irán, Trump se acercó más a Islamabad. A su vez, Trump le impuso una agresiva tarifa del 50% a las exportaciones indias, incluyendo un 25% por sus importaciones de petróleo ruso, dado que la guerra en Ucrania ahora parecía que no finalizaría pronto. Esto causó un muy fuerte impacto en la clase dirigente india, con Narendra Modi enviando una clara señal de disgusto al aparecer en una foto con Xi Jingpin y Putin en Tianjin.

Sin embargo, India prefirió buscar la “paz” con EE.UU. en lo económico. Ante la presión de Trump para que India dejara de comprar petróleo ruso —que representó el 35% del consumo total de India en el periodo 2024-2025—, Modi buscó llegar a un compromiso. Así, Trump declaró a principios de febrero del 2026 que India accedía a no comprar petróleo ruso y que las tarifas impuestas a India disminuirían en consecuencia de 50% a 18%. Esto no fue confirmado por Modi, quien declaró estar encantado con la reducción de la tarifa.

En cuanto al tercer conflicto, entre EE.UU./ Israel e Irán, India optó oficialmente por “mantenerse callado”. En efecto, India fue el único país fundador del BRICS que no condenó los ataques iniciales de EE.UU./ Israel a Irán del 28 de febrero de 2026, aunque evitó apoyar públicamente a estas naciones. Y al condenar los ataques a bases militares norteamericanas en los países del golfo, evitó mencionar a Irán.

Sin embargo, la visita de Modi a Israel a sólo 48 antes del inicio de conflicto, dejó la sensación de que Nueva Delhi apoyaba la línea EE.UU. / Israel, lo que no agradó a los vecinos musulmanes. Asi, India perdió cierto protagonismo regional, también ante los ojos de EE.UU. Esto se acentuó cuando Pakistán se presentó como mediador entre Washington y Teherán.

En lo económico, la “paz” con EE.UU. fue positiva. Si se logró que algunos barcos petroleros indios puedan pasar el estrecho de Hormuz, estos envíos fueron impactados. Por ello, India optó por diversificar sus proveedores de GNL, aumentando sus insumos desde EE.UU., de donde también importó Gas Licuado de Petróleo (GLP).

La “paz” económica con EE.UU. también funcionó en cuanto al petróleo, ya que Washington irónicamente autorizó en marzo a India a seguir comprando petróleo ruso, y en abril a importarlo desde Venezuela, por el cierre del estrecho de Hormuz. Así, el claro enfoque indio en asegurar su provisión de energía resultó finalmente exitoso, a pesar de las múltiples presiones externas.

Patricio Carmody

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