Presencia de marca y ciclos de producción: por qué un grupo mexicano compra el mayor exportador de dulce de leche de la Argentina
El grupo mexicano MIYM está en la etapa final para adquirir San Ignacio, una de las marcas más tradicionales del negocio lácteo argentino, reconocida por su dulce de leche y sus quesos azules. Según trascendió, la transacción se oficializará en los próximos días, en lo que sería la tercera compra de una empresa láctea argentina por parte de Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) en poco más de medio año.
La firma mexicana adquirió recientemente Lácteos Karina, de Santa Fe, y Lácteos Aurora, de la provincia de Buenos Aires. Con San Ignacio, suma una marca con presencia en góndola, trayectoria exportadora de casi cinco décadas y peso simbólico en una categoría emblemática de la gastronomía argentina. Según trascendió, la estrategia de los inversores apunta a reforzar la presencia de estas marcas tanto en el mercado local como en el Mercosur y a aprovechar los ciclos productivos inversos entre México y Argentina para garantizar niveles de abastecimiento constantes a lo largo del año.
San Ignacio nació en Rosario, Santa Fe, en 1939, impulsada por Ignacio Rodríguez Soto. A lo largo de su historia tuvo varios propietarios hasta que, en 2013, fue adquirida por los empresarios argentinos Alejandro Bertin, Alejandro Reca y Diego Temperley. Desde sus orígenes, la empresa tuvo una vocación exportadora que se materializó en 1978, cuando despachó su primer embarque al exterior: el destino fue Alemania, un mercado que mantiene vigente hasta hoy. Ese hito la convirtió en una de las primeras firmas locales en obtener la certificación para exportar a la Unión Europea (UE).
Hoy, San Ignacio envía sus productos a 18 países. Entre sus destinos figuran Japón, Nueva Zelanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Vietnam, lo que la posiciona como el principal exportador de dulce de leche del país. En la categoría de quesos azules, la empresa tiene una presencia aún más marcada en el exterior y exporta la mayor parte de su producción.
MIYM fue fundada en 2007 en el estado mexicano de Puebla. Se especializa en la elaboración y el envasado de leche y derivados lácteos con tecnología UHT. En su país opera con marcas como Delité, Tivoli, La Flor de Xalapa y La Flor de México, con una cartera que incluye leches enteras, deslactosadas, fórmulas lácteas combinadas y bebidas tradicionales.
Esta operación, cuyo monto no trascendió hasta el momento, se da en un contexto de reconfiguración del sector lácteo argentino.
A fines de marzo, Arcor y Danone anunciaron la adquisición del total del paquete accionario de Mastellone Hermanos S.A., dueña de La Serenísima, a través de Bagley Argentina S.A., con lo que consolidaron el control del 100% de la empresa.
A mediados de mayo, la multinacional canadiense Saputo vendió el 80% de su negocio lácteo local —que incluye las marcas La Paulina y Molfino— al holding alimenticio del grupo peruano Gloria Foods en una operación valuada en USD 500 millones, aunque conservó una participación del 20 por ciento.
A esos movimientos se suma la situación de SanCor, la cooperativa que pidió su propia quiebra tras arrastrar una deuda de USD 120 millones. Recientemente, seis oferentes se presentaron para quedarse con sus activos: Savencia —dueña de Milkaut—, Adecoagro, Elcor —La Tonadita—, La Tarantela, Punta del Agua y el empresario Gustavo Scaglione. En la última semana, el juez Marcelo Germán Gelcich firmó la resolución que pone en marcha la liquidación pública de todos los activos, divididos en siete lotes con una base total de USD 52,1 millones. El séptimo lote, que agrupa marcas y bienes intangibles, es el de mayor valor unitario: USD 24,7 millones.
El telón de fondo de todas estas operaciones es un sector en expansión. Según los últimos datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la producción láctea argentina alcanzó su nivel más alto en una década durante el primer cuatrimestre del año: 3,5 millones de litros entre enero y abril, un incremento del 9,3% respecto al promedio de la última década. La producción media diaria por tambo llegó a los 3.287 litros, un 27% por encima del rendimiento promedio de los últimos cinco años.
El aumento de la producción, no obstante, convive con un avance hacia la concentración productiva: los tambos de mayor escala (más de 10.000 litros diarios) representan casi el 30% de la producción nacional, frente al 5% que registraban en 2010.
El dinamismo también se refleja en el comercio exterior. Las exportaciones del complejo lácteo alcanzaron las 130.000 toneladas en el primer cuatrimestre, el volumen más alto desde 2012, con un valor de USD 455 millones (FOB), un 50% por encima del promedio de la última década. Brasil se consolidó como el principal destino, con más de 60.000 toneladas recibidas —un aumento del 40% respecto al año anterior—, mientras que Argelia, Chile y China completan el podio.