Adorni recibió plata en cripto ya siendo funcionario y tendrá que explicar cómo hizo para conseguir los dólares cash
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, declaró en tono de confesión que había mentido sobre su verdadero patrimonio, por el que es investigado en la Justicia por enriquecimiento ilícito. El miércoles pasado, en una entrevista con LN+, aseguró que había logrado acumular más de 500 mil dólares gracias a una inversión en la criptomoneda bitcoin. Confesó que había ocultado esa plata en sus declaraciones juradas de bienes como funcionario, las cuales ya rectificó. En esos mismos documentos ahora sí registró otras cifras de dinero que usó para adquirir inmuebles y deudas que contrajo para esas y otras operaciones. Nada de todo eso se había conocido hasta que fue detectado por la Justicia, declarado por testigos o aportado por investigaciones de la prensa.
Más allá de estos sorprendentes sinceramientos del ministro, la Justicia no da por probada ninguna de estas nuevas afirmaciones del jefe de Gabinete, ni siquiera las que incorporó a sus DDJJ. Al contrario, los investigadores judiciales sí consideran como pruebas válidas y sólidas a diferentes transferencias de otras criptomonedas que la pesquisa sobre el patrimonio de Adorni detectó y que le llegaron a sus cuentas privadas cuando ya era funcionario público. Para los equipos que indagaron sobre los movimientos financieros de los Adorni una vez levantado de modo legal el secreto fiscal y bancario que protegía a la economía del colaborador presidencial y su esposa, Bettina Angeletti, se comprobó que al menos desde dos plataformas utilizadas para manejar criptoactivos, llamadas Lemon y Binance, sí se le envió dinero a sus cuentas. Eso pasó, siempre de acuerdo a las fuentes judiciales, en el año 2024.
Los montos en criptomonedas involucrados en esas maniobras no tienen nada que ver con los nuevos dichos de Adorni respecto a sus inversiones en bitcoin. Son transferencias que recibió de modo posterior, y también figurarían egresos de ese mismo dinero que se habría transformado a dólares una vez bancarizados y ya en poder del investigado. Estas transferencias sumarían "más de cien mil dólares", de acuerdo al cálculo aproximado que una fuente de la investigación dejó trascender a Clarín.
El fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo descubrieron estos movimientos sospechosos en las finanzas del jefe de Gabinete hace más de un mes. En las nuevas aclaraciones sobre los bitcoins que hizo Adorni en televisión no hizo alusión al tema. En sus nuevas DDJJ habría incluido parte de este "nuevo" dinero que le llegó tal como consta en el expediente judicial, pero que el vocero no registró con las mismas cifras que enviaron las compañías encargadas de controlar esas criptomonedas a la Justicia.
Esas inconsistencias, sumadas ahora al nuevo relato de los bitcoin que Adorni aseguró haber utilizado hasta obtener ganancias de medio millón de dólares, serán parte de las respuestas que el implicado tendrá que dar una vez que el fiscal Pollicita reciba el análisis final de las finanzas bajo la lupa del imputado. ¿Quién le transfirió los activos desde Lemon y Binance (es posible que haya habido más envíos desde otras firmas similares que no trascendieron del todo)? ¿Por qué recibió esa plata si era funcionario público? ¿Cuánto de ese dinero utilizó para pagar operaciones diversas que, de acuerdo a testigos y tal como también consta como prueba judicial, Adorni siempre realizó pagando en "cash" y con dólares?
A estos enigmas se le agregarán también todas las sospechas sobre los más de 500 mil dólares que el jefe de Gabinete ahora admite haber obtenido gracias a un "golpe de dados" en inversiones realizadas, según él, hace doce años. Clarín adelantó que las autoridades judiciales descreen de la versión de Adorni respecto a cómo logró aumentar un ahorro de 200 mil dólares en 500 mil de la misma moneda apostándole al bitcoin.
Los sabuesos judiciales, que sumaron a un perito experto en criptomonedas a la investigación por el enriquecimiento ilícito de Adorni, dejaron trascender que es posible que el jefe de Gabinete pueda comprobar que maneja las llamadas "billeteras" desde las que salieron los bitcoins con ganancias. Pero que eso no es de ninguna manera una prueba irrefutable de que haya sido él quien realizó esas operaciones. "Puede tener las claves de esas billeteras desde las que incluso pueden haber existido tales ganancias en bitcoin, pero son herramientas que se pueden comprar en diferentes mercados paralelos para ayudar a quien tiene que demostrar el origen de un dinero que nunca fue genuino", describieron fuentes de esta trama que recién comienza.
Adorni ya había afirmado ante la sociedad, e incluso ante el Congreso, que todas sus presentaciones patrimoniales estaban en orden y bien confeccionadas. Cambió esa versión esta misma semana ante la contundencia de la investigación sobre sus bienes.
"Ahorramos en negro como todos los argentinos", sorprendió el jefe de Gabinete en la entrevista en televisión del miércoles por la noche. Sumado a esas operaciones por fuera de la legalidad, incluyó a su esposa, Bettina Angeletti, y quiso darle un sentido ideológico a la evasión fiscal: "No lo declaramos porque la manera de escaparse de la vieja política era tener un ahorro en negro. Nunca se me hubiese ocurrido ahorrar en blanco en aquellos años".
Esas declaraciones, sumadas a las rectificaciones de sus presentaciones juradas como funcionario público correspondientes a los años 2023 y 2024, son ahora, más que un alivio, otra carga con posibilidad de condena penal para Adorni. Ocurre que el ministro, además de afirmar que había sido un inversor espectacular en bitcoin, al mismo tiempo intentó convencer a la audiencia sobre por qué olvidó durante largas temporadas que tenía medio millón de dólares: contó que colecciona computadoras viejas y que los comprobantes de sus inversiones en cripto se le habían extraviado.
La Justicia prepara ahora no solo preguntas sobre las transferencias que efectivamente se comprobó que recibió Adorni durante la gestión 2024, sino que también profundizará sobre en qué momento el hoy jefe de Gabinete vendió parte de esos bitcoin, a quién, dónde y por cuánto dinero, para entonces sí obtener parte de los cientos de miles de dólares que utilizó para pagar los inmuebles que compró estando en el poder. Y, sobre todo, cómo fue que esos activos pasaron a ser dólares físicos.
Los investigadores suponen que Adorni considera que así justificará la compra, demolición, reconstrucción y redecoración de la casa que adquirió en el country Indio Cua, a la que rehizo casi desde cero. De acuerdo al contratista de esa obra, Matías Tabar, el costo final de la nueva vivienda alcanzó casi los 250 mil dólares. Siempre pagó en "cash".
El jefe de Gabinete, sin embargo, en la rectificación de sus DDJJ registró que las remodelaciones totales de su propiedad en Indio Cuá tuvieron un costo menor: poco más de 170 mil dólares. Los investigadores del caso esperarán ahora nuevo material que surja de los documentos del jefe de Gabinete para cotejar la diferencia de presupuesto que declaró bajo juramento de decir la verdad el contratista Tabar. En la fiscalía de Pollicita no dudan de ese testimonio porque incluso quienes tuvieron el control de esa gran remodelación presentaron remitos, facturas y tickets, entre otros papeles que avalan sus dichos.
Las pruebas para zanjar la diferencia de precios que juró Tabar que costó la gran obra de Adorni podrían obtenerse del material al respecto que la Justicia ya extrajo del celular del contratista. En ese teléfono quizás se encuentren mensajes que comprometan aún más al jefe de Gabinete.
La pista de las criptomonedas que sí llegaron a las cuentas bancarias del funcionario (las que ya se comprobaron), se conoció por la pesquisa judicial. La fiscalía de Pollicita había enviado órdenes a las empresas que trabajan con las billeteras virtuales en la Argentina para conocer si Adorni o Angeletti utilizaban alguna de ellas. La respuesta fue sí.
Adorni presentó su última declaración jurada, un acto que fue tomado casi como un tema de Estado por el Gobierno. Pero las dudas continúan. La rectificación de las anteriores DDJJ, en las que se incorporaron inversiones, deudas y otras variables que antes fueron obviadas, es muy posible que terminen siendo la prueba de la que no debe carecer un procesamiento por enriquecimiento ilícito. En todos los casos en los que un funcionario comete el delito de hacer crecer su riqueza con fondos públicos, siempre existe la llamada "omisión maliciosa" de bienes en el documento.
Diga lo que diga o, a pesar de que cambió lo que antes juraba que era su patrimonio real, el futuro de Adorni en la Justicia se aproxima a la obligación de responder el llamado "requerimiento de justificación de patrimonio", es decir, un informe realizado por las autoridades de tribunales sobre cuentas que no cierran.
Las DDJJ anteriores de Adorni, sumadas al material financiero que la Justicia detectó que el jefe de Gabinete usó para aumentar su riqueza, están bajo análisis de la llamada Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI), un organismo del Ministerio Público dedicado a descubrir irregularidades en las contabilidades de los funcionarios. Los equipos de la DAFI ya auscultaban las presentaciones previas de Adorni, es decir, cuando aún no las había modificado incluyendo las inversiones muy exitosas, las deudas y otros ítems antes ocultados.
El patrimonio de Adorni está ahora bajo sospecha más profunda por lo que contó él mismo: el flujo de criptomonedas. Paradoja, o no, la palabra "cripto" viene del griego antiguo y simplemente se usa para nombrar a algo que permanece "encubierto" u "oculto". Y moneda es moneda. Plata. Dinero. Billetes.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín