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infobae.com · hace 2 horas · Sergio Serrichio

Palantir, la empresa del tecno-magnate que se instaló en Buenos Aires, es resistida en Europa: su “momento Streisand” en Suiza

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Palantir, la empresa de data mining y alta tecnología de Peter Thiel, el tecno-magnate recientemente instalado en Buenos Aires e interesado en la gestión libertaria del presidente Javier Milei, tuvo el viernes una derrota judicial en el tribunal comercial de Zurich, en Suiza, en un nuevo episodio de las resistencias que enfrenta en Europa vinculadas a la “soberanía de datos” y el poder de los gigantes tech norteamericanos.

El caso, descripto ´por Financial Times, es un ejemplo del llamado “efecto” o “momento Streisand”: por un episodio de 2003, cuando la actriz y cantante Barbra Streisand intentó por vía judicial impedir la difusión de una foto aérea de su residencia en California, con lo cual atrajo atención masiva y multiplicó la difusión de lo que quería ocultar.

El tribunal suizo rechazó 22 de las 23 solicitudes de rectificación que presentaron Palantir y su filial suiza contra el medio local Republik, que había publicado investigaciones sobre rechazos del gobierno helvético a ofertas de la empresa. Solo una afirmación fue considerada susceptible de respuesta obligatoria, vinculada al origen de la plataforma Foundry, creada según Republik para operaciones militares de Estados Unidos en Afganistán e Irak, algo que la compañía disputó.

FILE PHOTO: The Palantir logo is seen in this illustration taken August 3, 2025. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

Palantir no reclamó daños ni injurias, sino que se centró en el derecho de réplica ante lo que definió como informaciones inexactas. La justicia suiza consideró que la mayoría de los pasajes objetados eran interpretaciones o juicios de valor, no afirmaciones fácticas susceptibles de réplica legal, y cargó sobre la empresa de Thiel el 95% de los costos del proceso, incluyendo pagarle al medio casi 10.000 francos suizos en concepto de gastos legales.

No se trata del primer desafío a Palantir en Europa, cuyos gobiernos buscan reducir su dependencia de proveedores de EEUU en temas estratégicos y de seguridad. En el Reino Unido, un contrato de cerca de USD 450 millones con el Servicio Nacional de Salud está siendo cuestionado y el alcalde de Londres vetó un acuerdo de Palantir con la policía metropolitana. Las fuerzas armadas de Alemania y autoridades de Dinamarca y Países Bajos también limitaron la participación de la empresa de Thiel en sectores sensibles.

El “efecto Streisand” del litigio renovó la atención sobre los informes de Republik, que citan documentos suizos sobre las reservas a la adopción del software de Palantir en áreas clave de la administración pública.

FILE PHOTO: Barbra Streisand performs during a concert in the Hallenstadion in Zurich June 18, 2007. REUTERS/Siggi Bucher (SWITZERLAND)/File Photo

El episodio en Suiza coincide con una etapa de redefinición de Thiel, quien acaba de instalarse en Buenos Aires y parece haber hecho una apuesta personal y tal vez empresarial a la gestión libertaria de Milei. Esa decisión parece responder a una combinación de factores, según señalaron medios como The New York Times y Financial Times: ponerse a salvo de una avanzada de nuevos impuestos sobre grandes fortunas en California, donde reside la elite tecnológica de Silicon Valley, y la percepción de la Argentina como refugio ante eventuales conflictos globales de alto impacto.

Además, Thiel considera al exceso de normas y regulaciones estatales un obstáculo a la innovación y el progreso tecnológicos. Antes de mudarse a Buenos Aires en una serie de charlas en Roma equiparó el exceso de regulaciones al “Anticristo”. Por el contrario, el Papa León XIV publicó su primera encíclica, Magnifica Humanitas, que alerta sobre los riesgos de una inteligencia artificial fuera de control.

Al igual que Milei, Thiel se define como libertario y en un ensayo publicado en 2009 sostuvo que “democracia y libertad ya no son compatibles”.

Thiel es un actor relevante en debates globales sobre el alcance y los límites de la innovación, como la reciente controversia en torno de la propuesta de Milei de otorgar personería jurídica a empresas de inteligencia artificial sin participación humana.

Ilustración de Yuval Noah Harari señalando y Javier Milei tocando una puerta digital. Arriba, símbolos de robot, OpenAI, DeepSeek y una balanza.

La idea, incluida en el proyecto de Ley de Sociedades que el gobierno envió al Congreso, y que tiene como antecedente un paper de Emiliano Kargieman, CEO de Satellogic, el más reciente unicornio argentino, generó la réplica del historiador israelí Yuval Noah Harari, quien en una columna en el Financial Times advirtió que conferir ese estatus a entidades no humanas podría abrir la puerta a riesgos inéditos, al permitir que modelos de IA accedan a sistemas financieros, económicos y políticos sin responsabilidad directa de personas físicas.

Según Harari, sanciones a humanos, como la prisión, no serían eficaces frente a al IA, carente de motivaciones biológicas. Harari citó que investigaciones han demostrado que la IA es capaz de hacer trampa y alertó sobre la posibilidad de que las corporaciones de IA exploten vacíos legales, participen en el comercio internacional, contraten empleados y financien campañas políticas sin exposición personal.

También James Bosworth, columnista del World Politics Review, criticó la propuesta presidencial, señalando que “Milei quiere desatar el caos de IA en la Argentina” y confrontó su idea con la cautela de Anthropic, una de las empresas líderes en desarrollo de IA, que propuso ralentizar la innovación para evitar riesgos.

Javier Milei, un hombre de cabello castaño rizado con traje azul oscuro y corbata, sonríe ampliamente mientras sostiene una motosierra roja con la mano derecha. El fondo es azul oscuro

La reacción de Milei fue rápida y conciliadora; agradeció el interés de Harari y prometió responder en profundidad para calmar sus temores. “Estamos en el amanecer de una nueva era, que nos sitúa en un lugar no tan diferente del que tú mismo describiste tan bien en Sapiens y tus otros libros”, escribió el presidente argentino.

Thiel no se pronunció públicamente sobre el cruce, pero su afinidad con la desregulación tecno-libertaria sugiere que simpatiza con la visión de Milei. Tanto en sus escritos como en los manifiestos difundidos por Palantir, el empresario aboga por reducir al mínimo la intervención estatal y ampliar los márgenes para la innovación disruptiva.

Milei se define como un “tecno-optimista” y Thiel, en su libro “De cero a uno”, destilado de un curso para estudiantes y emprendedores que dio en la Universidad de Stanford, saca de la teología y a su modo ]“humaniza” el concepto de “milagro”. Lo dice así: “los humanos nos distinguimos de otras especies por nuestra singular capacidad para hacer milagros. Llamamos a esos milagros Tecnología”.

Peter Thiel - Javier Milei

Palantir publicó un manifiesto sobre el futuro de la tecnología, la seguridad y la economía occidentales en el que reivindica el poder duro (hard power) basado en el software y critica la neutralidad tecnológica por considerar que beneficia a rivales estratégicos como China. El punto 12 del documento afirma que “una nueva era de disuasión construida sobre la IA está por comenzar”.

En definitiva, el evento judicial en Suiza ilustra los desafíos que enfrentan empresas como Palantir en su intento de moldear el marco institucional en que operan.

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