Terciar. Tercios
Las elecciones presidenciales de Perú el domingo pasado y las de Colombia el próximo reafirman la tendencia polarizante en sociedades divididas prácticamente en mitades iguales. No estaría mal si fuera fruto de un sistema de dos partidos que se alternan en el poder y fruto de esa continuidad estén obligados a entenderse, como fue el clásico bipartidismo inglés: laboristas y conservadores, o norteamericano: demócratas y republicanos, pero como no se trata de los mismos partidos a lo largo del tiempo, ya no hay incentivos a juegos colaborativos, y, en lugar de ser una polarización que produce síntesis, es otra que destruye alternativamente a quien le toque ser el significante de ambos polos repitiendo la antinomia con distintos cuerpos.
Mileísmo con antifaz le atribuyen al PRO porque adhiere no solo al rumbo de Milei en economía
El balotaje incorporado al sistema electoral en la Argentina hace treinta años y las PASO hace poco más de 15 años reconstruyeron el mapa electoral fomentando simultáneamente la polarización en segunda vuelta y la tripartición en primera. Eso sucedió dos de las cuatro veces que el sistema estuvo vigente: en 2015, cuando Scioli obtuvo 37%, Macri 34% y Massa 21%, además en 2023, cuando Massa obtuvo 37%, Milei 30% y Bullrich 24%.
Las otras dos elecciones ganaron en primera vuelta Cristina Kirchner en 2011 y Alberto Fernández en 2019, lo que llevó al peronismo a convencerse de que solo podría alcanzar la presidencia ganando en primera vuelta porque, siendo la primera minoría, cosecha también una mayoría de rechazo en balotaje.
¿Será así o ahora que el peronismo ya no es tan claramente la primera minoría pueda competir el antiperonismo con el antimileísmo en segunda vuelta a ver quién concentra más voto negativo? Por eso el mismo síndrome de la segunda vuelta aqueja a LLA, convencida de que si Milei no gana en primera vuelta, corre mucho riesgo de ser derrotado en el balotaje.
Esto también invierte el orden de preferencia sobre las PASO, que en el pasado eran un instrumento para construir alianzas antiperonistas; ahora las PASO le pueden servir al peronismo para una alianza anti-Milei a lo Lula en Brasil si fuera que Kicillof lograse doblegar al kirchnerismo residual.
Preocupada LLA al ver que no cuenta con los votos para eliminar ni suspender las PASO y que la mayoría de los gobernadores ya decidió desdoblar las elecciones provinciales, se le atribuye a Patricia Bullrich instalar el debate sobre la conveniencia de diferentes alternativas de colectoras para las elecciones ejecutivas tanto provinciales como nacionales, y/o legislativas nacionales.
Lo primero permitiría que compitan candidatos de diferentes partidos (LLA, el PRO, la UCR o un partido local) a legisladores locales que luego compartan al mismo candidato a gobernador. Lo segundo, independiente de lo primero, que compitan candidatos a diputados y senadores nacionales de diferentes partidos con el mismo candidato a presidente.
Eso también permitiría que Santilli (impulsor también de la idea) y Jorge Macri, en Provincia y Ciudad de Buenos Aires respectivamente, tengan legisladores de LLA y el PRO que compitan (en Provincia eventualmente intendentes y legisladores municipales) compartiendo todos la boleta del mismo gobernador y jefe de Gobierno. Lo segundo, que haya competencia entre LLA y el PRO o partidos provinciales en cada uno de los territorios, pero con el mismo candidato a presidente de LLA.
Y a pesar de que el consenso mayoritario de los analistas pronostica un escenario electoral ya polarizado en primera vuelta (eventuales colectoras serían una forma de interpretar ese fenómeno), no resulta para nada descartable que en estas elecciones 2027 vuelvan a repetirse los tercios de 2023, cuya diferencia con el tipo de tercios de 2015 explica el corrimiento de la sociedad hacia el antiperonismo. En 2015, Scioli y Massa representaban distintas formas de graduación peronista, mientras que en 2023 Milei y Bullrich representaron dos formas de graduación de antiperonismo.
Claramente, la sociedad se fue alejando del peronismo, que ya no es indiscutida primera minoría, y en la medida en que su caudal electoral se reduce de 40 a 30%, pasa no solo a ser un tercio más, sino a generar espacio para que no haya solo un antiperonismo, sino dos con suficiente masa crítica como para disputar ingresar al balotaje. Desde el PRO se especula con un escenario electoral 2027 donde quienes pasan al balotaje sean los dos representantes del antiperonismo, LLA y una alianza republicana alrededor del PRO con el PJ tercero.
Mileísmo social: la nueva subjetividad dominante que es menos empática con quien precisa ayuda
Despectivamente, desde el peronismo se dice que el PRO es “mileísmo con antifaz” porque critica aspectos del gobierno de Milei pero en esencia adhiere no solo al rumbo económico, sino también a lo que se denomina “mileísmo social”, una subjetividad menos empática con quienes precisan asistencia que se viene consolidando explícitamente a partir del discurso de Milei, pero que estaba presente en la mente de los votantes del PRO aunque no se verbalizara por pudor y aspiración de ser políticamente correcto, y ahora, a partir del corrimiento de la ventana de Overton (lo decible y lo indecible) se animan cada vez más, como Jorge Macri con foco de su gestión en orden y seguridad.
Ese cambio de la subjetividad de la sociedad que el kirchnerismo también hizo que cambiara la de los años 90, y ahora volvería como el péndulo en sentido opuesto, plantearía una sociedad donde dos tercios rechazarían los valores que representa el peronismo haciendo que el universo PRO sea el que pueda terciar entre la derecha más radicalizada y el propio peronismo, el cual preferiría en un balotaje 2027 cualquier alternativa que no fuera Milei, incluso Macri, de la misma forma que gran parte de la sociedad prefirió en 2023 cualquier alternativa que no fuera peronista: Milei.
La etimología de terciar –tertius en latín– deriva directamente de un tercero: cuando la situación entre dos posturas enfrentadas se empantana requiere la aparición de un tercero para resolver el conflicto. Al intervenir en esa disputa, el tercero está terciando.
Terciar, tercera fuerza, tres tercios, quizás ese es el orden político permanente de la Argentina del siglo XXI, con una organización política dialéctica en que la síntesis siempre deba surgir de una tercera posición. Y Milei haya sido la antítesis del kirchnerismo para producir una síntesis para la cual la sociedad, aunque no estaba preparada en 2015, 2019 y 2023, ya lo insinuaba.