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clarin.com · hace 6 horas · Clarin.com - Home

Un fantasma merodea a Adorni: ser la María Julia de Milei

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No hay nada más revelador sobre Manuel Adorni que su propio archivo. En sus casi 27 mil tuits hay de todo: pensamientos sueltos, bravuconadas, penurias, chistes, presagios. Son frases del pasado que vuelven hoy como parodia, en forma de contradicción, para alguien que jamás imaginó que podía ser jefe de Gabinete del primer gobierno libertario de la historia.

En su fase en el llano, era un impiadoso comentarista de los casos judiciales y hacía pronósticos. “Boudou será la María Julia Alsogaray del kirchnerismo. Éxitos en esta nueva etapa, Amado”, escribió en diciembre de 2015. Tiempo después, auguró lo mismo para Julio De Vido: “Será la María Julia de los Kirchner”. Ambos terminaron presos, pero lo relevante aquí no es el vaticinio –algo que podía advertirse sólo con leer los diarios– sino cuánto pesa ahora en su cabeza la figura de la ex funcionaria menemista, convertida en emblema de la corrupción en los 90´, algo así como el “chivo expiatorio” de una era.

María Julia fue el rostro de la época: la señora de las privatizaciones, la que dijo que iba a limpiar el Riachuelo, la que posó sexy con tapado de piel en la portada de una revista. Adorni es un símbolo del universo libertario: el vocero que se hizo popular desde el atril, el del afiche de campaña con Milei, el cruzado contra la “casta”.

El fantasma de Comodoro Py lo tortura. ¿Cómo se explica que avanzaron en su contra con tanta velocidad? Adorni sabe que el escándalo esmeriló cualquier proyección política y no manifiesta ningún ánimo por revertir esa tendencia. “Presumía que esto podía ser así; no es lo mío”, ha dicho en privado, respecto de su incursión en la función pública. Considera que padece un ataque del sistema, pero para golpear al Gobierno, como catalizador de algo más amplio. Con el apoyo incondicional de los hermanos desde el inicio, decidió priorizar la defensa legal antes que la defensa política. Eso derivó en un costo directo para el Presidente, que lo respaldó en primera persona: “No voy a tirar a un honesto por la ventana”.

El expediente más sensible es el que apunta al enriquecimiento ilícito, un delito que, a diferencia del resto, da vuelta la carga e implica que el imputado demuestre su inocencia. Su esfuerzo estuvo orientado a que la causa avance rápido y eso explica, en parte, su intención de permanecer en la Casa Rosada aún con el desgaste diario: no es lo mismo estar adentro que afuera del poder para lidiar con los caminos sinuosos de los tribunales. Este razonamiento es discutible desde el punto de vista de la eficacia. “Es la sábana corta. Es menos probable que un fiscal llame a indagatoria a un funcionario importante; pero también es menos probable que lo beneficie rápidamente”, describe un operador con experiencia.

La suerte de Adorni quedó atada a un equipo encabezado por su abogado penalista Matías Ledesma, al que se incorporaron especialistas en distintos asuntos, como un reconocido contador y un tributarista de un importantísimo estudio. No son improvisados. Los pasos son monitoreados en la Casa Rosada. “La explicación que se dio es buena jurídicamente”, sostienen desde un despacho oficial, al tanto de los vaivenes.

Durante varias semanas, circularon distintas alternativas en la mesa para justificar los gastos realizados, consignados en prueba documental y testimonial: 1) la posibilidad de un préstamo, 2) ingresos de su esposa, Betina Angeletti; 3) activos en criptomonedas. Las primeras implicaban poner el foco sobre otras personas, que abrirían nuevos capítulos de la novela, y arrimarían más nombres a la telaraña judicial. La tercera, la que se concretó, refiere a una inversión inicial de 200 mil dólares, allá por 2013-2014, que se transformaron luego en medio millón. El fiscal Gerardo Pollicita deberá comprobar si esto es así: de dónde sacó el dinero, qué compró, por cuánto, cómo lo movilizó.

En el plano judicial, la verosimilitud de la versión es secundaria, como también lo son las mentiras flagrantes del funcionario en sus apariciones. Adorni dijo en el Congreso, con el gabinete en pleno y el Presidente alentándolo en el palco, que “nunca hubo ocultación alguna”. Lo que ocurrió un mes más tarde es que confesó tener plata en negro y deliberadamente no la incluyó en su rendición de cuentas a la que está obligado como funcionario público. “¡Acaba de admitir dos delitos!”, decía un integrante de primera línea del Gobierno, cuando seguía en vivo la entrevista de Adorni en LN+.

Javier y Karina Milei lo mantienen con respirador artificial, ante el evidente hastío del resto del gabinete. Ningún ministro lo apoyó después de la presentación de su declaración jurada 2025 y sus dos rectificativas de 2023 y 2024, y el tema termina tiñendo la dinámica del resto de las áreas. El ambiente está más espeso, y aquéllos que veían en Adorni una pieza inamovible, empiezan a matizar esa creencia.

La pregunta trascendental en este escenario es inequívoca: ¿Por qué Milei lo sostiene aún hoy tras quedar expuesto que mintió? ¿Lo sabía? ¿Lo comparte? La consultora Management & Fit consultó específicamente qué piensa la gente en este punto y la respuesta del 42,1% fue “debido a información de irregularidades que posee Adorni sobre la gestión”. Es decir, no lo echan porque es una amenaza. Por el contrario, el 21,9% considera que “por cercanía personal y política” y el 6,8%, por “decisión de Karina Milei”. El 19,6% contesta “desconocer los motivos”. El motivo real es materia de debate, pero en la opinión pública queda centralmente asociado a una cuestión non sancta.

La única que se planta en soledad dentro del Gobierno es Patricia Bullrich. Cuando se despertó en la mañana del jueves ya había una decena de periodistas en la puerta de su edificio. No quería transcurrir el día de su cumpleaños número 70 con una guardia interminable de movileros y consultas telefónicas pidiéndole su opinión por los dichos del Jefe de Gabinete. Empezó rápidamente a delinear opciones de respuestas con sus colaboradores. En el medio, el Presidente llamó para expresarle buenos deseos, nunca ha dejado de mostrarle afecto.

“Omisión ética”, fue la fórmula más elegante que encontró para dejar en claro que no creía que la actitud de Adorni podía catalogarse como un simple “error”. Bullrich festejó con sus íntimos en el Senado antes de ir al encuentro de la mesa política, allí donde nadie confía en nadie. Uno de los temas que surgió fue cómo afrontar la hipótesis de una “moción de censura” (remoción por mal desempeño) y qué escenarios podría desencadenar. Después de un intercambio de opiniones, se definió que el jefe de Gabinete debía anunciar que iría a dar su informe al Senado en julio, algo que venía resistiendo. La idea fue adelantarse y tratar de neutralizar medidas más agresivas por parte de la oposición.

La simulación de cierta cordialidad es una característica de las citas del ala política. Adorni sigue jugando a que coordina, a que su autoridad es respetada, y hasta se animó a pedirle a Bullrich que no prosiga con sus cuestionamientos a cielo abierto porque eso es perjudicial no sólo para él, sino para la gestión. “Fue una sugerencia amable”, apaciguó un testigo. La señal más relevante de la jornada fue que Karina Milei subió una postal de la reunión, en su cuenta oficial de X. Se la ve a Patricia soplando las velitas de la torta que ella no quería ni probar, aunque, dicen, terminó comiendo un poquito. Es la segunda foto que publica la hermana del Presidente con la senadora rebelde en un semana: en la primera, a Patricia no se le ve la cara; en la segunda, la secretaria general la sostiene por la espalda.

La agenda parlamentaria quedó empantanada en el barro de Adorni. Un sector de la oposición convocó a una sesión especial para el 23 de este mes con el fin de avanzar en la “moción de censura”. Al no contar con dictamen, necesita de dos tercios para tratarse con lo cual lo más factible es que se vote el emplazamiento a las comisiones de Asuntos Constitucionales y Poderes, Peticiones y Reglamento, para obligar al oficialismo a que se emita despacho y luego volver a intentar en el recinto. El kirchnerismo también presentó un proyecto para iniciar el mismo trayecto en el Senado.

Lo que verdaderamente puede complicar a La Libertad Avanza es que los aliados presionen para un desenlace letal. El Pro emitió un comunicado en el que consideró una “falta grave” lo de Adorni, y Juan Schiaretti, directamente exigió la renuncia. El ministro del Interior, Diego Santilli, está llamando a los gobernadores para rogarles que no adhieran a ninguna medida que tenga como propósito relevar al funcionario.

El Gobierno tendrá que disputar fuerte para imponer sus iniciativas. En Diputados, le pondrán fichas al Super RIGI, un régimen especial orientado a actividades nuevas o exploratorias en el país, cuya principal apuesta es la infraestructura en servicios digitales e inteligencia artificial.

Se aguarda que la próxima semana también esté lista para ingresar al Congreso una parte del Código Penal, un texto que ya estaba redactado, pero que la nueva gestión en Justicia de la dupla del ministro Juan Mahiques y, su vice, Santiago Viola, decidió desmembrar para que su discusión se de por separado y no en un mismo paquete. El asesor presidencial Santiago Caputo está en contra de esta posibilidad, por lo que ha intentando convencer de no ir en ese sentido. Se verá cómo deriva esa pulseada porque la interna no da tregua. La algarabía por el arranque del Mundial de Fútbol no corrió a la política del centro de la escena, por ahora. Un show no siempre tapa otro show.

Jesica Bossi

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