Adorni busca flotar en el pantano judicial pero se entierra más en su pozo político
Los políticos en problemas judiciales se pueden dividir en dos grupos: hay unos que juegan para salvar o mejorar su posición frente a los votantes -para seguir haciendo política, en otras palabras- y otros que trabajan sólo para zafar de las restricciones y peligros que les imponen los expedientes. Está claro que Manuel Adorni se anotó en la segunda categoría.
Esta semana, con la presentación de sus declaraciones juradas ante ARCA y la Oficina Anticorrupción, pero especialmente con las modificaciones que hicieron él y su esposa en las declaraciones anteriores, Adorni optó por intentar su salvación personal aunque eso implique enchastrar más su perfil político y, también, el del gobierno que integra.
“Si tu estrategia judicial es esta que mostraste en las Declaraciones Juradas, todo queda subordinado a eso. Es evidente que así estás dejando en segundo plano tus tareas en el Gobierno”, explicó este viernes un funcionario de la Casa Rosada que integra la larga lista de oficialistas que dicen desde hace rato que Adorni debe renunciar.
A diferencia del resto de los argentinos, que consultan a sus contadores para presentar sus Declaraciones Juradas, el Jefe de Gabinete le encargó ese trabajo al estudio de abogados de Matías Ledesma. Ese dato solo alcanza para demostrar que se trató de una presentación destinada a aliviar su situación judicial: más que reflejar la realidad de sus ingresos, gastos y variaciones patrimoniales, los números de Adorni debían convencer al fiscal y al juez de que no hay motivos para procesarlo por violaciones al Régimen Penal Tributario.
¿Sirvió la presentación del Jefe de Gabinete para conformar a alguno de los investigadores judiciales que lo persiguen?
En Comodoro Py consideran que con lo que Adorni dijo y presentó esta semana se abre una nueva línea de investigación. En los tribunales federales quedaron asombrados porque Adorni alargó la línea histórica del expediente al decir que tenía más de medio millón de dólares en negro luego de 25 años de vida laboral e inversiones en criptomonedas. “Eso obliga a que el fiscal pida datos a Anses y otros organismos y a las empresas en las que Adorni y su esposa trabajaron desde ese momento”, dice un hombre que conoce la investigación.
Hasta donde se sabe, el fiscal Gerardo Pollicita, que tiene a su cargo la investigación por enriquecimiento ilícito, había pedido informes financieros, patrimoniales, impositivos y previsionales desde 2022 hasta hoy, y con el nuevo escenario podría ir más hacia atrás con sus indagaciones. En su oficina de Comodoro Py también existe un archivo con los rastros de los últimos 15 años de la vida digital de Adorni: tuits, videos en streaming y posteos en redes sociales en los que dio cuenta de su estilo de vida austero y su desconocimiento del misterioso mundo de las criptomonedas. ¿Estarán guardados en un pen drive?
Esa línea de la pesquisa, sostienen en los tribunales, se abrirá si los investigadores no creen las explicaciones de Adorni, que intenta establecer que ya era rico antes de ser funcionario para zafar del procesamiento por enriquecimiento ilícito.
En el segundo caso, incluso si en la Justicia toman por válidos sus juramentos corregidos, Adorni seguirá enfrentando la investigación por enriquecimiento ilícito y también la causa por negociaciones incompatibles con la función pública y dádivas en el viaje en avión privado a Punta del Este que tiene a cargo el juez federal Ariel Lijo.
En todo caso, las presentaciones de Adorni pueden mejorar su situación frente al Régimen Penal Tributario, porque todas las cifras mencionadas en las DDJJ parecen haber sido ajustadas para no sobrepasar los topes que establecen esas normas.
Adorni intenta convencer a la Justicia de que él es un evasor y no un corrupto que se enriqueció en la función pública, precisamente porque la primera etiqueta se puede borrar pagando algunas multas e impuestos vencidos, mientras que para lavarse de la otra acusación hay que demostrar con documentos que el patrimonio fue bien ganado.
Si la mirada sobre Adorni se corre de la cancha judicial y se pone foco en su suerte política, el panorama empeoró mucho en las últimas horas. Luis Caputo, el ministro de Economía, tomó nota de esa tormenta creciente y por eso faltó a la reunión de la mesa política del jueves. En el Gobierno dijeron que no podía ir por inconvenientes personales, pero Caputo admitió en privado que no quería contaminar las buenas noticias económicas de ese día -la baja del Riesgo País y la disminución del ritmo inflacionario- con una foto con el Jefe de Gabinete. “Yo hoy estoy para dar buenas noticias y no para sumarme a un quilombo”, fue lo que se escuchó en los pasillos de Economía.
Como se esperaba, la primera oficialista que salió a diferenciarse de la argumentación de Adorni fue la senadora Patricia Bullrich, que advirtió que el Jefe de Gabinete no cometió un error sino una “omisión ética”. Esa declaración obligó al PRO a endurecerse, porque el macrismo, un aliado del Gobierno, había quedado más cerca del Gobierno que la propia jefa de los senadores oficialistas.
Hoy todavía sigue siendo poco probable que esas quejas terminen convirtiéndose en un apoyo a las mociones de censura que impulsa el peronismo en el Congreso para destituir a Adorni según el procedimiento que establece la Constitución. “Nosotros no podemos firmar en conjunto con el kirchnerismo. Por ahora eso no va a pasar, salvo que este muchacho siga mandándose macanas”, adelantó a este diario un diputado del PRO el viernes.
Cerca de Mauricio Macri se arriesgan un poco más. “Esto es una situación en progreso. La declaración del PRO fue la más dura que hicimos en este Gobierno. Esto ya no tiene ninguna racionalidad. En vez de hablar del buen rumbo económico estamos hablando de Adorni. Si ellos no reaccionan hay maneras de reaccionar institucionalmente para hacer lo que el Presidente y su hermana no están haciendo. Esto puede terminar siendo algo inaceptable”, le dijo el viernes por la noche a Clarín un hombre que conoce a la perfección cómo piensa el ex presidente.
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