Por qué se llama Vaca Muerta: la razón del nombre de la zona que cambió la economía de la Argentina
Vaca Muerta es una formación geológica de hidrocarburos no convencionales, entre ellos, el petróleo y el gas. Se encuentra ubicada en la Cuenca Neuquina y cubre un área aproximada de 30.000 kilómetros cuadrados.
Su presencia representa el segundo reservorio de gas no convencional más grande del mundo y el cuarto de petróleo. Uno de los errores que más comunes es asociar a Vaca Muerta a un yacimiento. Por el contrario, es considerado como una formación sedimentaria integrada por la acumulación, compactación y cementación de sedimentos a lo largo del tiempo.
Vaca Muerta es uno de los motores que movilizan la economía del país. Uno de los datos más contundentes es que su producción diaria y la minería aportaron, en el último tiempo, casi la misma cantidad de dólares que el campo.
En primer lugar, es importante saber que no es un yacimiento, sino una formación sedimantaria depositada en u mar de edad jurásica, en la cuenca neuquina. La curiosa denominación Vaca Muerta fue dado por el estadounidense Edwin Weaver en 1931, quien tomó el nombre del lugar donde encontró la formación: la sierra de Vaca Muerta. Si bien no está documentado, se cree que la sierra llevaba ese nombre porque el perfil de las montañas se asemeja a una vaca recostada. Otra teoría indica que las piedras de gas y petróleo emanaban un olor similar al animal fallecido.
Según informan desde el gobierno nacional, Weaver, doctor en geología y paleontología, y, años más tarde, Pablo Groeber, realizaron una investigación en la región noroccidental de Zapala -Neuquén- y comprobaron que todos los fósiles que se hallaban en las sedimentitas de la formación Vaca Muerta provenían de la Edad Jurásica.
Weaver, en 1931, y Groeber, en 1946, quedaron conmovidos por esta formación geológica constituida por margas bituminosas -rocas compuestas por calcita (carbonato de calcio) y arcillas- de una gran riqueza de materia orgánica.
El estudio geológico, liderado originalmente por los dos profesionales, permitió establecer el límite cronológico en la columna sedimentaria de la Cuenca Neuquina. Mientras la formación Vaca Muerta pertenece al Jurásico, la formación Quintuco -denominada por Weaver, en 1931- marca el inicio de la depositación del Cretácico.
Hacia el este, la geología presenta variaciones importantes, con cambios laterales hacia calizas, areniscas calcáreas y conglomerados, hasta llegar a las arcilitas continentales de la formación Puesto González.
En este contexto, surge una confusión técnica frecuente entre los especialistas. Ingenieros ingleses suelen clasificar a estas rocas como “esquistos”. Sin embargo, el análisis geológico precisa que, a diferencia de las rocas metamórficas que presentan esquistosidad por efecto del calor, las sedimentarias mantienen sus planos de estratificación sin alteraciones térmicas. Aunque existen yacimientos en América del Norte donde los hidrocarburos provienen efectivamente de niveles con esquistosidad, el caso argentino se define por sus características sedimentarias.
Según la resolución 1040/09, cada trampa debe recibir el nombre y la sigla oficial correspondiente a su pozo. La precisión en la nomenclatura y la comprensión de la litología aseguran el éxito en las operaciones de extracción y garantizan el aprovechamiento de esta formación clave en la geografía nacional.
La Cuenca Neuquina se consolida como el epicentro de la actividad hidrocarburífera en Argentina, al concentrar la mayor cantidad de equipos de perforación activos en el país. Según datos del gobierno de Neuquén, durante el primer semestre de 2024 se perforaron entre 195 y 203 pozos en Vaca Muerta.
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