¿Cancelar deudas o invertir? Qué conviene hacer con el aguinaldo
Hasta fines de junio se efectúa el pago del Sueldo Anual Complementario (SAC), un ingreso adicional que perciben los trabajadores en relación de dependencia y que equivale al 50% de la mayor remuneración mensual del último semestre. A partir de este dinero extra, surge la duda: ¿conviene destinar el aguinaldo a la cancelación de deudas o es preferible volcarlo a instrumentos de inversión?
Paula Spitaleri, directora de Balanz Academy, sostuvo que esta decisión “depende de cada caso”, pero enfatizó la importancia de ordenar las finanzas. “Usar el aguinaldo para pagar una deuda es una forma de invertir en tranquilidad y en mayor capacidad de ahorro hacia adelante”, puntualizó.
Una vez ya saldada la mora, señaló que se pueden cumplir otros objetivos financieros en los meses siguientes y hasta generar el espacio para empezar a invertir en nuevas oportunidades del mercado. Es más, al resolver compromisos previos, se puede evaluar la creación de un fondo de emergencia.
“Para quienes ya tienen sus finanzas ordenadas, el aguinaldo puede ser el punto de partida para comenzar a invertir: darle un propósito al dinero y acercarse a objetivos de mediano y largo plazo que permitan construir patrimonio a lo largo del tiempo”, aseveró Spitaleri.
Por su parte, Sergio González, CFA y head de Asset Management en Cohen Aliados Financieros, y Martín Mejía, analista del mismo sector, opinaron que el destino financiero óptimo para el aguinaldo es reducir la deuda. “El costo del crédito (tarjetas, préstamos personales, financiaciones en cuotas) opera frecuentemente en tasas que superan con amplitud cualquier instrumento de inversión minorista”, explicaron.
En esa línea, observaron que prepagar o cancelar anticipadamente obligaciones de alto costo implica un “retorno invisible, pero contundente”, dado que aporta la combinación de menor carga financiera mensual y liberación de flujo de caja futuro. “La desacumulación de pasivos no solo mejora la liquidez disponible, sino que fortalece la posición patrimonial neta del individuo y reduce su exposición ante eventuales shocks de ingreso”, determinaron.
En tanto, González y Mejía puntualizaron que para quienes cuenten con un endeudamiento de bajo costo o directamente sin pasivos relevantes, “el aguinaldo representa una oportunidad concreta de dolarizar el ahorro y preservar el poder adquisitivo frente a la dinámica cambiaria local”. En estos casos, recomendaron poner este ingreso extra en la Letra del Tesoro D30S6, una inversión pensada para quienes quieren que su dinero no pierda valor si el dólar sube. El rendimiento que ofrece está atado a cuánto suba el tipo de cambio oficial, más una ganancia extra del 3,5% anual. “Tiene fecha de vencimiento en septiembre de 2026, lo que lo convierte en una opción de corto plazo para resguardar el aguinaldo sin quedar ‘atrapado’ por mucho tiempo”, detallaron.
También sugirieron destinar este dinero a Fondos Comunes de Inversión (FCI) en dólares que “diversifiquen la exposición a través de múltiples instrumentos corporativos”. De todos modos, es una inversión que puede presentar más riesgo.
En tanto, Maximiliano Donzelli, head de Estrategias de Inversión en IOL Inversiones, recomendó otra estrategia “poco convencional, pero altamente efectiva”: se trata de invertir el aguinaldo y, en paralelo, ir a una caución tomadora para cancelar deudas. Es un mecanismo que permite obtener un préstamo de dinero a corto plazo de forma ágil y sencilla. El inversor utiliza los títulos o bonos que ya posee como garantía y se obtiene liquidez inmediata a plazos flexibles que van de uno a 120 días. “Actualmente, la tasa de la caución tomadora se posiciona en niveles muy competitivos, en torno al 20,5%”, agregó el analista.
“Permite apalancarse y financiarse en el mercado a un costo muy bajo para cancelar la deuda urgente de manera inmediata, mientras que el capital del aguinaldo se destina a colocaciones financieras que rinden por encima de ese porcentaje, logrando un diferencial de tasa positivo a favor del usuario”, reflexionó Donzelli.
En ese sentido, sugirió algunos activos para quienes decidan invertir. Para perfiles más conservadores, destacó los FCI para “optimizar la liquidez de corto plazo en pesos y hacer que el aguinaldo genere renta diaria sin quedar atrapado”. Algunos cuentan con una Tasa Nominal Anual (TNA) que supera la de las cuentas remuneradas bancarias tradicionales y un rescate inmediato del dinero.
También ofreció otras opciones de inversión con mayor riesgo que pueden ganarle a la inflación. Por un lado, la Letra del Tesoro Lecap con vencimiento en agosto de 2026 (S31G6) tiene una TNA del 23,1% (un 1,9% mensual), lo que asegura “un rendimiento predecible y por encima de las opciones tradicionales en pesos para ese período”.
Por otra parte, el Boncer a octubre de 2026 (TZXO6) es una alternativa para “quienes buscan proteger el poder de compra”. Es un bono del Tesoro indexado por inflación (CER) con un plazo de 147 días. “Es el vehículo ideal si la inflación converge a niveles del 2,0% mensual, ya que ofrece retornos que superan a sus pares de tasa fija en el tramo medio de la curva”, afirmó.
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