Un "código compartido" con historia entre Aerolíneas Argentinas y SAS
Aerolíneas Argentinas y su competidora Scandinavian Airlines System (SAS), firmaron el martes un convenio de código compartido que les permitirá a las dos empresas vender pasajes de la otra, tanto en aquellas rutas donde tienen conexión entre Roma y Madrid hacia la península escandinava como en los tramos que Aerolíneas vuela desde Ezeiza hacia Madrid y Roma.
En lo formal, este acuerdo de código compartido es el más reciente de varios que la línea aérea estatal argentina ha firmado con competidores de otros países.
Dentro de la alianza Sky Team, Aerolíneas puede conectar sus vuelos con socios como Air France, KLM, Delta, AeroMéxico, ITA Airways, Korean Air y Air Europa. También tiene código compartido con las aerolíneas regionales Gol, Avianca y LATAM, así como con China Eastern y El Al.
Para los pasajeros el acuerdo entre Aerolíneas y SAS, que es la aerolínea de bandera de Suecia, Noruega y Dinamarca, significa que podrán adquirir un único boleto para todo su itinerario, hacer el check-in una sola vez y despachar su equipaje hasta el destino final.
Pero tras la firma del convenio entre Fabián Lombardo, el presidente de Aerolíneas, y Paul Verhagen, Vicepresidente Ejecutivo y Chief Commercial Officer de SAS, en este caso también hay historia: cuatro décadas atrás las mismas dos líneas aéreas negociaron una de las primeras privatizaciones de una empresa pública argentina en democracia. Ocurrió en 1988, durante el último tramo del gobierno de Alfonsín, y el intento fracasó por la oposición que en aquel momento representaba el peronismo.
En 1988 Rodolfo Terragno había asumido como ministro de Obras Públicas y cedió su cargo anterior, el directorio de Empresas Públicas, a Horacio Losoviz.
En una columna en El Economista publicada en 2024 Losoviz (quien luego sería presidente de la automotriz Iveco Argentina y de la cámara ADEFA) recordó que junto con Terragno impulsaron un acuerdo entre SAS y Aerolíneas, para vender a la aerolínea escandinava 40% del paquete accionario y la operación de Aerolíneas, a cambio de 204 millones de dólares.
Estado argentino retendría 51% del paquete accionario, los empleados se quedarían con el 9% restante y el presidente y vice de la empresa sería nombrado desde la Argentina. El Estado recibiría el 70% de las utilidades y se comprometía a pagar los impuestos.
SAS, por su parte, tendría la responsabilidad de administrar la empresa y actuaría como su agente comercial a nivel global, aunque no podría vender ni transferir sus acciones.
“No nos motivaba ninguna ideología particular, sino la certeza de que el Estado Argentino no estaba en condiciones de gestionar adecuadamente algunas de sus empresas públicas”, recordó Losoviz.
”Aerolíneas fue el primer caso (de privatización) que abordamos. Los pilotos y técnicos recibieron positivamente el acuerdo, ya que lo vieron como una oportunidad para avanzar en su formación y mejorar la imagen de la compañía, dado que SAS era una de las aerolíneas más prestigiosas del mundo en ese momento. Sin embargo, el personal administrativo -que se sabía excesivo en número- no compartió el mismo entusiasmo”.
Un dato clave, subrayó Losoviz, fue que durante todas las negociaciones "solicitamos la presencia del Banco Mundial para que certificara la transparencia y honestidad del proceso, lo cual fue ratificado por la institución. Además, sometimos el acuerdo al Congreso".
Fue la falta de ratificación parlamentaria la que llevó a que el acuerdo entre Aerolíneas y SAS terminara naufragando en el Senado. El titular de la Cámara Alta ya era Eduardo Menem, quien continuaría al frente a partir del año siguiente tras el triunfo electoral de su hermano.
“El Senado argentino rechazó el proyecto, liderado por el senador Eduardo Menem, quien afirmó: "¡Jamás le pondremos bandera de remate a las empresas del Estado!", recordó Losoviz. “Poco después el Gobierno de Carlos Menem vendió 100% de Aerolíneas Argentina libre de deudas a la empresa estatal española Iberia, competidora de Aerolíneas en la principal rutas de ambas: la transatlántica. Aerolíneas terminó semivaciada y quebrada”.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín