Licitación clave: qué dato siguen de cerca los inversores sobre el instrumento que Caputo usará para pagar la deuda
La alternancia entre jornadas de euforia y de depresión se repite con fuerza en los mercados globales, y se vuelve especialmente marcada en Wall Street. De hecho, Perú vive su incertidumbre electoral de la misma manera. La Bolsa de Lima abrió en baja y terminó 3% arriba, los bonos de la deuda subieron y el sol peruano revirtió su caída inicial frente al dólar.
La Argentina vive sus propios dilemas políticos que llegan a opacar al hecho de que Irán haya derribado un helicóptero norteamericano y que Estados Unidos bombardeara la isla de Qeshm.
Los inversores aguardan con ansiedad la licitación de hoy donde se estima que cubrirá con holgura los vencimientos en pesos. La clave está en el Bonar 2028 que vence tras el mandato actual y exhibirá si la confianza en la economía es la misma que en la política. Los dólares que se consiguen mediante este bono serán utilizados para el pago de un vencimiento por USD 4.300 millones en julio.
Según Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, “el dato de que el Tesoro ya acumula USD 3.058 millones en la cuenta del BCRA para afrontar el pago de los Globales en julio es muy relevante porque despeja dudas sobre la capacidad de pago en moneda dura. Eso suele ser un catalizador fuerte para el riesgo país, ya que elimina el temor de un evento crediticio en el corto plazo”.
“El mercado ya celebró la noticia en parte vía el Merval, pero el riesgo país le cuesta más porque tiene asociado en la Argentina no solo la capacidad y voluntad de pago sino otros drivers no menos importantes como la continuidad de las políticas del actual Gobierno. Este riesgo se hace evidente al comparar el rendimiento de los BONARES AO27 y AO28″, sumó Botto.
Y continuó: “El AO27, que vence el 29 de octubre de 2027 (dentro de este gobierno), rinde una TEA de 4,5%; en cambio el AO28, que vence el 31 de octubre de 2028 (dentro del próximo mandato presidencial), rinde 8,3 por ciento. La diferencia de 3,8% en los rendimientos representa para el mercado el premio por asumir la incertidumbre de que este gobierno no sea reelecto”,
Una muestra de esta incertidumbre es la elevada volatilidad. Ayer los activos más volátiles del sistema tuvieron una rueda de alzas. El S&P Merval de las acciones líderes aumentó 1,24% con protagonismo de los bancos donde algunos subieron más de 4 por ciento. Loma Negra fue otro papel destacado con una suba de 5,5% porque a pesar de los índices de caída de la construcción aumentaron las ventas de las cementeras. Telecom fue otro papel privilegiado con un aumento de 6 por ciento.
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics afirmó que “la industria y la construcción volvieron a caer en abril y continúan mostrando una dinámica de serrucho, reflejo de una demanda interna que todavía no logra recuperarse de manera sostenida. La actividad vinculada al mercado doméstico sigue alternando meses de rebotes y caídas, consolidando una larga trayectoria de estancamiento. Si bien la apreciación cambiaria genera dificultades para algunos sectores industriales expuestos a la competencia de las importaciones, el problema excede la discusión cambiaria”.
El precio del dólar no alcanza para explicar la debilidad simultánea de actividades transables y no transables. La construcción, que depende fundamentalmente de las condiciones financieras locales y de la demanda doméstica, también permanece estancada”, juzgó Casas.
A la vez, agregó que “persiste un problema de previsibilidad. Muchas decisiones de inversión continúan postergadas por la incertidumbre respecto del marco político y macroeconómico futuro. La discrecionalidad que ha caracterizado a la política monetaria en los últimos trimestres y la creciente atención que los agentes económicos comienzan a prestar al escenario político de 2027 dificultan la formación de expectativas de largo plazo. Sin un horizonte más claro para invertir, producir y financiarse, la recuperación seguirá encontrando obstáculos”.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC) el dólar mayorista cedió $5,50 (-0,4%) a 1.441 pesos. El Banco Central compró USD 121 millones y las reservas aumentaron USD 34 millones a 47.832 millones de dólares.
En la plaza financiera bajaron 0,6% el MEP y el contado con liquidación (CCL) que cerraron a $1.458 y 1.517 pesos, respectivamente. El que no se dio por aludido fue el “blue” que avanzó $15 (+1,10%) a 1.460 pesos. La demanda de quienes van a ver el Mundial es decisiva y lo único que hizo este mercado fue emparejar el precio con el MEP.
La consultora F2 de Andrés Reschini señaló que “en futuros se operaron 1.055.291 contratos, que es una marca levemente superior al de la jornada previa y el interés abierto agregó en términos netos unos USD 63,3 millones con desarme en fin de junio”.
“Los ajustes fueron negativos, en el mismo sentido que el cierre del spot y las tasas implícitas del tramo más corto volvieron a ceder lo que mantiene el atractivo de la curva de sintéticos. En bonos dollar linked (BYMA, t+1) el volumen de operaciones sigue siendo relativamente elevado dado que alcanzó los 293 millones (VN). Esta dinámica continúa favoreciendo a los sintéticos y por lo tanto ayuda a sostener al peso”, acotó el reporte de Reschini.
Los bonos soberanos acompañaron la tendencia de la región y registraron bajas, a excepción de Perú. En promedio, retrocedieron 0,5%, lo que impulsó el riesgo país en 4 unidades (+0,8%), hasta alcanzar los 498 puntos básicos.
Mientras tanto, el Gobierno avanza con la adquisición de Bonares —títulos en dólares con legislación argentina— y entrega al Banco Central BONCER de corto plazo, ajustados por inflación. Este mecanismo, que ya se ha implementado en otras ocasiones, evidencia que el Ejecutivo cuenta con un plan alternativo para afrontar los próximos vencimientos, aunque julio aparece cubierto. Ese plan B podría incluir una operación de REPO, en la que los bonos del Tesoro servirían como garantía para obtener financiamiento de un grupo de bancos.
En tanto, en el exterior, los mercados muestran escepticismo ante cualquier anuncio de paz o cese del fuego en Medio Oriente y ya descuentan que el conflicto se prolongará. Por ahora, se descarta la posibilidad de un combustible más barato y una menor inflación en el corto plazo. Esta coyuntura inquieta a los inversores, que aguardan la publicación del índice de inflación de Estados Unidos correspondiente a abril, con estimaciones de los analistas en 4,2% anualizado.
Las operaciones overnite mostraron la cautela de los inversores. Las operaciones previas a la apertura de los mercados mostraban caídas de las Bolsas neoyorquinas de hasta 0,50 por ciento. El oro se desplomaba 1,38% a USD 4.227, el precio que tenía en septiembre del año pasado. El petróleo resurgía y cotizaba con aumentos de más de 1% a USD 93, después de haber caído en la rueda de ayer a menos de 90 dólares.
Mientras tanto, el dólar ganaba terreno frente a las principales monedas internacionales ante la expectativa de que la próxima reunión de la Reserva Federal, prevista para el miércoles de la semana próxima, sea la última sin modificaciones en las tasas de interés. El mercado anticipa un aumento de tasas para fines de julio, lo que impactaría tanto en la actividad económica como en los salarios, y refuerza los pronósticos de recesión. Esta perspectiva representa un desafío no solo para Estados Unidos, sino también para la región.