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clarin.com · hace 5 horas · Clarin.com - Home

Desafíos sociales y políticos para afrontar con valentía

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Debemos preguntarnos por qué los ideales de ayer están tan alejados de los que persigue la sociedad en la actualidad, cuáles fueron las causas que nos llevaron a dejar de lado aquel modelo social en el cual el compromiso con el otro y el desarrollo integral eran banderas compartidas.

¿Cómo llegamos a este modelo donde se convive en verdaderos guetos, donde los pobres viven en las villas con sus limitaciones materiales y los ricos viven en los barrios privados, donde hay otro tipo de limitaciones que no son identificadas como tales?

Este modelo de sociedad que segmenta desde el origen: unos en colegios públicos, otros en privados, unos en los clubes cerrados y selectos, otros en los clubes de barrio con recursos tan escasos como insuficientes, nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es el futuro que estamos construyendo?

Trato de analizar los comportamientos sociales y busco respuestas o razones para ello. Confieso que el desafío queda grande; por ello, este llamado a discutir, compartir, enriquecer y profundizar el análisis; todo con la idea de encontrar respuestas que nos alejen del abismo.

Al hacer un ligero análisis de la sociedad parlante se visualiza que muchos quieren volver al pasado, época en la que un gran número de demandas estaban en el Estado, siendo posible demandar más de parte de quien analizado como una abstracción es infinito y todo poderoso, pero llevado a la realidad, no es otra cosa que Estado.

El Estado no es una abstracción: somos nosotros, pero agrupados y organizados, lo que no lo convierte en una sustancia mágica y todo poderosa.

En su lógica consecuencia, es fácil poder advertir que tendremos respuestas, en la medida de nuestras posibilidades o generando alternativas que multipliquen la capacidad de respuesta, no hay magia.

Esa materia, incomprendida, no está dentro de los análisis desarrollados por la gran mayoría de los profetas políticos y mucho menos por la sociedad que demanda más educación, más salud, más seguridad y no se pregunta cómo se logra .

Ojo: las demandas son todas válidas, el problema es cómo satisfacerlas, máxime, si como consecuencia de nuestra historia reciente, tenemos una sociedad compleja, donde la drogadicción, el estado psicológico de los jóvenes y la dependencia tecnológica brutal en la que viven, son manantiales de demandas, que no pueden ser afrontadas, ni satisfechas por un estado que paso de ser presente, a estar ausente por incapacidad de respuesta.

Hay falta de debate sobre estas cuestiones, a mi humilde entender, los grandes temas que por no abordarlos, nos dedicamos a discutir formas, las teorías, atajos, cortadas, para evitar el verdadero debate ausente, en el que debiera concentrarse la dirigencia política y educativa. El compromiso, el esfuerzo, dejaron lugar a la pedantería, a la altanería y a la postura bravucona y absurda, de creer que se puede seguir tapando el sol con la mano.

No es simpático, no paga bien, pero deberemos alguna vez tomar el toro por las astas y llamar las cosas por su nombre.

¿Cómo puede ser que todavía existan personas que pretendan vestirse de dirigentes y la cobardía les impida manifestarse con libertad?

Claro que no es fácil, claro que no es gratis, pero dado el estado de cosas es imperiosamente necesario comenzar a realizar planteos en procura de ver la luz.

Es cuestión de empezar en forma urgente y rebelarse contra este estado de cosas, donde la falta de autenticidad, está erosionando fuertemente la construcción de una alternativa digna. Deberemos priorizar dónde y cómo gastar, para saber qué sociedad podemos proyectar. Los debates a los que asistimos por los medios disponibles son tan raquíticos que alarman.

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