Los índices bajan levemente, pero la inflación real y el costo de ser clase media pulverizan los bolsillos
Ayer se conoció un dato clave: la tasa de inflación correspondiente al mes de mayo en la Ciudad de Buenos Aires. Como ustedes saben, este índice siempre es un buen anticipo de la tasa de inflación a nivel nacional que va a conocerse el jueves, es decir, pasado mañana.
El dato dio 2,1% en mayo. Si esto lo miramos medido anualmente, es una barbaridad: 14%. Pero lo que va del año ya es muchísimo, sobre todo si consideramos que algo parecido va a ser la inflación nacional y que la tasa de inflación corre mucho más rápido que la devaluación del peso. Entonces, ahí tenemos una ampliación del bendito problema del atraso del tipo de cambio en la Argentina.
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En cualquier caso, dio menos que el mes pasado. Pero, hay un "pero" muy importante... El mes pasado fue 2,5%, en marzo tuvimos 3%, en febrero ha sido 2,6% y en enero había sido 3,1%. El tema acá está en cuando uno mira dentro: ¿Qué pasó adentro de este 2,1% que arrojó la inflación en la Ciudad de Buenos Aires en el mes de mayo? Y tenemos que el rubro que más aumentó es el de alimentos y bebidas no alcohólicas, que trepó por encima del índice general: fue 2,8%.
Esta es una cifra que, considerando que para la mayoría de las personas el consumo principal está justamente en los alimentos, produce que la sensación general de la inflación sea más alta. La inflación pondera una montaña de precios y da un resultado final que es 2,1%, pero si uno se para ahí y saca los alimentos, da 2,8%. Por eso esta sensación térmica respecto de la inflación es un poco más alta de lo que dicen los índices imaginados. Repito, el jueves se va a conocer la inflación a nivel nacional.
Vinculado a esto, hay otro dato que también se publica cada mes y que es una derivación, por supuesto, de la tasa de inflación: ¿Cuánto necesita una familia en la Ciudad de Buenos Aires para ser considerada de clase media? Bueno, para una familia tipo —es decir, papá, mamá y dos hijos— que sean propietarios de un inmueble —o sea, que no alquilan—, el ingreso mínimo para ser considerada de clase media es de 2.450.000 pesos.
Y yo tengo la impresión de que con esa plata por mes una familia no es lo que hemos entendido en la Argentina en los últimos años como clase media. Es una familia que está tratando de ser clase media, pero no llega.
Y si a eso le agregamos el tema de la vivienda... Consideremos que un alquiler promedio en Buenos Aires —es un promedio que yo tomé de los datos que se publican— de un departamento vale 1.150.000 pesos. Si esta familia en cuestión no es propietaria, necesita para ser de clase media prácticamente 3.600.000 pesos. Y perdóneme, pero me parece que eso no es clase media. Eso es una clase media baja, que tiene la aspiración, pero que, por supuesto, no puede llegar a esa clase media. No hay manera.
La inflación de los primeros días de junio: cuáles son los rubros que más aumentaron
En cuanto a las perspectivas de la inflación a nivel nacional, que es el dato que se va a conocer el próximo jueves, los pronósticos sugieren diversos números. El consenso general de las consultoras es de 2,5% en promedio. Venimos del 2,6% en abril, o sea, estaríamos un poquito más abajo. En marzo tuvimos un 3,4%, así que un 2,5% parece razonable.
Pero hay unos pronósticos mejores que estos, que los revela ayer en su newsletter el doctor Juan Carlos de Pablo. Para la inflación de mayo, hay tres estimaciones que dan 2,2%: una es de FIEL, otra del estudio C&T Asesores Económicos, de María Castiglioni y Camilo Tiscornia; y otra del estudio Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo. Los tres han coincidido en que el aumento de precios en el corrido de mayo da 2,2%, lo cual es un buen dato.
Haciendo un poco de historia, cuando comenzó el presidente Javier Milei en diciembre del 2023, heredó una inflación del 25,5% que anualizado daba 211%. En su primer mes de gobierno completo bajó de 25,5% a 20,5%. Al siguiente mes ya había bajado al 13%; estamos hablando de febrero del 2024. Después 13%, 11%, y ahí se mantuvo todo el 2024 en un dígito: bajó de 8,8% en abril a 2,7% en diciembre.
Y subrayo esto porque estamos como estancados ahí en el 2,7%. Durante el año 2025 hubo un pico que ocurrió en marzo de ese año, que fue de 3,7%, después bajó un poquito y luego no paró de subir a partir del mes de junio del año pasado: tuvimos 1,6%, 1,9%, 1,9%, 2,1%, 2,3%, 2,5%, hasta llegar a 2,8% en diciembre. Este año arrancó con 2,9% en enero, 2,9% en febrero, 3,4% en marzo de este año y 2,6% en el mes de abril pasado.
Por lo tanto, si la inflación se ubica entre el 2,2% —que son las tres estimaciones que publica De Pablo— y el 2,5% del consenso general, estamos otra vez en una leve, leve, pero leve y suave baja.