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clarin.com · hace 19 horas · Clarin.com - Home

Un Martín Fierro para la interna interminable

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La interna no descansa. Ni por el masivo duelo tras la muerte del Indio Solari ni por el próximo comienzo del Mundial de fútbol. La pasión que encarnan para un grupo enorme de argentinos los Redonditos de Ricota y la Selección es equivalente a lo que sienten varios miembros del Gobierno por las disputas de poder.

Las manifestaciones son interminables. Una de las últimas es la intención de Karina Milei de armar un ejército propio en el terreno de batalla que dominó históricamente su rival Santiago Caputo: X.

En esa red tan cara a los sentimientos libertarios, el espacio preferido por el propio Javier Milei para informarse y para expresarse, los tuiteros que responden a Las Fuerzas del Cielo se han movido como dueños de casa desde al menos la campaña presidencial 2023.

Y eso no le gusta a la secretaria general de la Presidencia, quien busca mensajeros más alineados con sus deseos que con los del asesor Caputo.

La probable rencilla entre los bandos puede resultarle cada vez más costosa al Gobierno a medida que se acerquen las elecciones del año que viene. ¿Quién va a ordenar el mensaje proselitista?

La avanzada del karinismo tuvo otro punto alto en la intimación que le hizo la Inspección General de Justicia a la Fundación Faro para que informe de qué bolsillos salieron los casi $5000 millones que acumuló durante 2024.

Se explica: conduce la IGJ Alejandro Ramírez, cercano al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, a su vez nombrado por impulso de la hermanísima, y la Fundación Faro es un think tank libertario apadrinado por Caputo, cuyo director ejecutivo es Agustín Laje y el coordinador, Francisco Caputo, hermano de Santiago.

Todo esto, a días apenas de la escena montada el 25 de mayo, cuando Milei se ocupó de mostrarse feliz y armonioso con su hermana y su asesor e incluso con el tercer lado de esta pelea: Patricia Bullrich.

La senadora, más que sumarse a la interna, buscó hacer su propio juego, desmarcándose en los dos episodios más difíciles de explicar para alguien que proclame tener raíces republicanas: la extensa demora de Manuel Adorni para presentar su declaración jurada de bienes (y así, supuestamente, explicar sus inexplicados gastos en muebles, inmuebles y viajes) y el veto a la candidata a jueza Verónica Michelli por el simple hecho de ser cuñada de Hugo Alconada Mon, un periodista que ha investigado casos de corrupción en el oficialismo (en varios oficialismos, de hecho).

Esta virtual desautorización al Presidente por parte de su staff más cercano expone uno de los aspectos más curiosos de Milei, que no deja de sorprender: su incapacidad para dirimir esta contienda.

Se debe no sólo a un estilo de liderazgo peculiar o no tradicional. Para quienes acceden a su intimidad, la falta de una decisión por parte de Milei se debe a una cuestión emocional. Sencillamente, no podría prescindir ni de su hermana ni de Caputo, a quien justamente ha calificado de “hermano”.

Puesto así, efectivamente a cualquiera le costaría elegir entre uno de sus hermanos.

Sin embargo, la interna no es inocua para el Gobierno. Le cuesta, como mínimo, jirones de imagen positiva por cada una de las rencillas, que suelen manifestarse con la exposición al sol de los trapitos sucios del bando rival.

No debería olvidar Milei la línea tal vez más conocida del Martín Fierro -el libro, no el premio-, aquella que habla de la importancia de la unión entre hermanos y el trágico destino que les aguarda a quienes pelean entre ellos.

Pablo Vaca

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