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clarin.com · hace 20 horas · Clarin.com - Home

Los docentes que la vieron

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La mayoría de los docentes argentinos no están de acuerdo con prohibir o limitar el uso de los celulares en el aula. Así surge de un amplio estudio realizado por la UCA y la Asociación Conciencia. Respondieron 1.148 docentes y directivos de 750 escuelas secundarias, de distintas modalidades y regiones del país.

El dato sorprende porque, a esta altura de la historia -y de las múltiples acusaciones contra los teléfonos móviles por los trastornos en la salud mental y la crisis de atención que provocan en los adolescentes-, todo llevaría a pensar que ellos estarían totalmente en contra de su uso en la escuela.

Celulares en el aula. Foto: Archivo.

Pero no. De hecho, consultados sobre qué se debería hacer con los dispositivos en el aula, el 42% respondió que habría que “integrarlos pedagógicamente” a las clases. Es un porcentaje superior a la suma de quienes están a favor de prohibirlos o restringirlos, que juntos alcanzan el 36%.

La respuesta resulta auspiciosa porque muestra que quienes trabajan todos los días en las aulas observan el problema desde una perspectiva más compleja que la que suele dominar el debate público.

La preocupación por la adicción a las pantallas y otros riesgos del mundo digital impulsó en muchos países políticas de restricción de los celulares en el aula. Pero los docentes parecen advertir que, por más que se retire el móvil de la clase, el problema seguirá en la vida y en la educación de los adolescentes.

Son esos mismos adolescentes que ya casi no manejan dinero físico porque usan billeteras digitales; que enfrentan riesgos de ludopatía porque las apuestas están a un clic de distancia; que reciben fake news y campañas de desinformación sin contar siempre con las herramientas para identificarlas; que están también a un clic de distancia de comunidades que promueven distintas formas de violencia extrema.

Apuestas online. Un flagelo entre los más jóvenes. Foto: Martín Bonetto

¿Será sacando el celular del aula -y dejando que haga estragos durante el resto del día- la mejor forma de encarar estos problemas?

Los docentes argentinos parecen creer que no. Y no son los únicos. En los últimos años, distintos especialistas comenzaron a señalar que la discusión no debería centrarse solo en prohibir los dispositivos.

Hace poco, la Unesco advirtió que a muchos países les falta políticas de alfabetización en ciudadanía digital, lo más importante en este contexto.

El desafío, en definitiva, no es sobreproteger a los jóvenes del mundo digital, sino prepararlos para vivir en él. Y para eso, como creen muchos docentes, lo peor que se puede hacer es convertir a la escuela en un bunker analógico.

Fuerte rechazo docente a los cambios que eliminan la repitencia en la secundaria

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