Ante la rebeldía de Bullrich, el Gobierno ya activa un plan B en CABA y se alarga la lista de “vices” para Milei
Mientras Patricia Bullrich marca diferencias con el Gobierno y en su entorno dejan entrever que no tiene planes de conformarse con una candidatura en la ciudad de Buenos Aires, los libertarios empiezan a pergeñar un plan B para quedarse con el bastión que gobierna el PRO hace 19 años.
Bullrich dijo que las versiones sobre sus supuestos planes presidenciales son “fake news”, pero en la Casa Rosada no cuentan ciegamente con ella para pelear por CABA con los Macri en 2027.
Es la que dirigente que mejor mide del espacio, especialmente en el distrito macrista. Y los libertarios la necesitan para garantizarse un piso alto en el territorio porteño. Pero, al mismo tiempo, deslizan que respirarían aliviados de no tener que lidiar con su genio el año próximo. “Es muy difícil trabajar con ella, hace lo que quiere”, se quejaron esta semana en un importante despacho. “Se organiza el discurso para hablar de impuestos, y ella sale a pegarle a Macri con el subte”, agregaron, en referencia a los posteos en redes con los que la ex candidata presidencial toreó a Jorge Macri, hace tres semanas.
En el mileismo piensan, como plan B, en una fórmula violeta-amarilla. Y con Manuel Adorni caído en desgracia, Pilar Ramírez, referente de Karina Milei en la Ciudad, es mencionada en la cúpula del oficialismo como opción obvia. En el entorno libertario porteño, donde Ramírez es líder, juran que ni siquiera hablan del tema. “Nuestra energía está en la reforma electoral, en la eliminación de la PASO. Y ni siquiera tenemos calendario electoral, las candidaturas no son un tema hoy”, dijeron en el partido.
Sea la amiga de Karina o alguien más, para acompañar a la cabeza de la eventual nómina porteña de Milei ya listan nombres de referentes porteños amarillos. Una decisión basada no tanto en afinidades sino en la historia de alta performance del PRO en CABA. Mencionan especialmente a Silvina Giudici, diputada nacional de buena relación con el titular de la Cámara, Martín Menem, integrante de la mesa política nacional, y bien considerada por la jefa indiscutida de esa instancia, Karina Milei. Además, la entrevista que le dio la diputada a la señal A24 esta semana fue especialmente ponderada por el Presidente.
Mientras, la tensión con Bullrich está latente y disimulada. Karina Milei la recibió en su despacho de la Casa Rosada para evitar que los rumores de una ruptura con la principal referente de corte “republicano” dañen la imagen de un oficialismo complicado por los casos de corrupción. Y Javier Milei elogió con un tuit y las siglas TMAP (“todo marcha acorde al plan”) un pasaje del discurso de Bullrich sobre los holdouts en la sesión del Senado del jueves (la misma donde la propia voluntad presidencial fue contrariada por la senadora con la aprobación del pliego de la jueza Verónica Michelli que Milei quería retirar).
Pero en el círculo de la Secretaria General aseguran que, a pesar de la foto conciliadora, “está todo mal” con la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza. En cuanto a Milei, deslizan que aún la aprecia, genuinamente, pero recuerdan que quien tiene la última palabra sobre temas electorales es la hermana. Además, el Presidente suele mantenerse lejos de los conflictos políticos entre dirigentes, si no es para defenderlos. “Es impresionante cómo se tira sobre la granada”, dijo un asesor del oficialismo, de manera crítica, en referencia a Adorni y en José Luis Espert.
Con todo, dicen en Balcarce 50, Karina Milei no está sorprendida por las jugadas de Patricia Bullrich. Y en el Gobierno hablan de sus “patriceadas”, una manera de evidenciar que estaban familiarizados con su tendencia a los vaivenes y la libertad de acción. Aplacan los cuestionamientos en público porque necesitan de su apoyo.
“A nadie se le ocurre pedirle que deje de ser Patricia. Pero sí que baje un cambio”, dijeron en la Casa de Gobierno. Específicamente, le deslizan que espacíe las diferenciaciones, al menos en el año no electoral. En 2027, de cara a las Presidenciales y la pelea por la Ciudad, verán cómo lidian con las ambiciones de la ex PRO, que esta semana dejó saber que se considera “socia, no empleada”.
Cerca de Bullrich también deslizan que no le interesa ser candidata vicepresidenta, pero en el Gobierno creen que no tendrá muchos otros lugares para recalar en el armado del año que viene, si es que no quiere ir a la Ciudad.
En la lista de nombres para acompañar a Milei en la búsqueda de la reelección rankea alto Sandra Pettovello, que acaba de reunirse con el Papa y tendrá injerencia fuerte durante la visita -prácticamente confirmada- de León XIV a la Argentina. Muy amiga del Presidente, cuenta a su favor como hito de la gestión haberse liberado de los gerentes de la pobreza.
Casualmente, ese punto le trajo roces con Bullrich, que se arroja el mérito de haberse liberado de los piquetes gracias a sus acciones desde el Ministerio de Seguridad. En Capital Humano, al contrario, siempre señalaron que el verdadero origen de ese logro fue preventivo.
“Claro que tiene ambiciones, pero es hábil para mostrar que no las tiene”, dicen sobre la única ministra que queda del Gabinete original de Milei, junto a Luis Caputo. Hermética, su gran plus, dicen en su entorno, es que no le genera problemas al Presidente y se mantiene a su lado, haciendo buena letra hasta que le ofrezcan algo, siempre sin pedirlo. Por caso, propuso el Gemelo Digital que le habían propuesto desde Niñez, en cierta medida, porque el primer mandatario aprecia especialmente las acciones de gobierno vinculadas con la tecnología.
Pettovello se mantiene al margen de las internas (barrió bajo la alfombra sus fuertes rispideces con Santiago Caputo). Y si bien lleva a cuestas la fama de que tiene un carácter fuerte o directamente malo (en parte, por la alta cantidad de funcionarios que echó), en su entorno aclaran que se deshace de quien sea sin pestañear en el afán de defender la integridad de la gestión. “Sandra se deshizo de todas las cajas de la gestión, a pesar de que le costara perder poder de lobby, para arrancar de cuajo cualquier problema de corrupción”, encomiaron en el Gobierno.
En la lista para vices aparecen también Adorni, pero es poco probable que subsista si avanza la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito en su contra. Y mencionan también a Guillermo Francos, que volvió a dar entrevistas el mes pasado después de un largo silencio. Aparece, por último, Martín Menem, que acaba de culminar (a su gusto, de manera triunfal) la pelea más reciente y más fuerte con Santiago Caputo, por RufusPeriodista, y tiene el aval pleno de Karina Milei. Pero en su entorno juran que no quiere saber nada con una candidatura que lo saque de la Cámara de Diputados y que se ve otros cuatro años allí. Eso sí, sin dejar de ser autoridad.