Presionada, la CGT instala la idea de un nuevo paro
La CGT finalizó su participación en la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, en Ginebra, con críticas a Javier Milei y dando a entender que puede avanzar hacia un nuevo paro. Una manera de calmar las presiones internas de los sectores combativos que reclaman mayor acción por parte de la cúpula de la central obrera.
El que anticipó que puede existir una nueva medida de fuerza, en rechazo a las últimas reglamentaciones que tuvo la ley de modernización laboral, fue Cristian Jerónimo. Uno de los secretarios generales de la calle Azopardo expresó que en los próximos días se convocará al consejo directivo cegetista para definir los próximos pasos.
Del debate en ese ámbito puede surgir una nueva huelga contra la administración libertaria. El dirigente sindical prometió que el movimiento obrero no se quedará de brazos cruzados y que, ante una economía que desde su visión está malherida, no se descarta una huelga como respuesta.
De hecho, en un mensaje dirigido a los sindicalistas que cuestionan al movimiento obrero por falta de medidas, recordó que “esta CGT ya hizo cuatro paros y catorce movilizaciones al Gobierno”. Puertas adentro, un dirigente dice que la central está en buen camino porque “genera tantas críticas por izquierda, como las que hace ATE y la UOM; como por derecha, con el oficialismo en primer plano”.
A su vez, en el ámbito cegetista explicaron que la discusión de la cautelar presentada por la CGT contra la ley que fue sancionada en sesiones extraordinarias continúa en el ámbito contencioso y que el equipo jurídico mantiene “una lucha constante”, porque consideran que “esta reforma es inconstitucional”.
“A pesar de las dificultades, la CGT está fuerte y comprometida para defender a los trabajadores en cada lugar de trabajo”, dijo el Secretario General del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio (SEIVARA).
Hay otro aspecto que la central resalta por estas horas: la denuncia que llevó adelante contra el Gobierno nacional ante la OIT. Una acusación formulada contra la administración libertaria por violar tratados internacionales que protegen los derechos laborales, como el Convenio 150. Dicho convenio determina los puntos clave para la administración del trabajo y exige estructuras estatales con legitimidad social, autonomía y recursos suficientes.
Para la calle Azopardo, Milei avanzó contra la mayoría de artículos, en particular el 87 y 150. Quien se encargó de expresar, y detallar la acusación, en el foro internacional fue Jorge Sola, triunviro de Azopardo. Para muchos dirigentes sindicales, hubo mucha repercusión, más que en otras ocasiones, por el tono de las palabras que seleccionó el mencionado dirigente.
“Acá no hay una disputa sobre tecnicismos administrativos o simples ajustes presupuestarios”, sino “el desmantelamiento sistemático” de la administración oficial de las relaciones laborales, contrario a los convenios internacionales a los que adhirió la Argentina, planteó Sola.
La inteligencia artificial (IA) fue otro de los temas que tocó el sindicalismo en el foro. Pidió que estados, empresarios y representantes del mundo laboral avancen en un nuevo contrato social. “La discusión sobre Inteligencia Artificial debe integrarse en una agenda más amplia: la construcción de un nuevo contrato social que garantice que el progreso tecnológico se traduzca en progreso humano”.
“Ese nuevo contrato social debe sustentarse en pilares inseparables: trabajo decente, distribución equitativa de la riqueza, protección social universal, acceso democrático al conocimiento, formación profesional continua, igualdad de oportunidades, soberanía tecnológica y fortalecimiento del diálogo social”, agregó.
Otro concepto que lanzó: aseveró que “ninguna revolución tecnológica produjo por sí sola sociedades más justas. La reducción de la jornada laboral, la seguridad social, la negociación colectiva y los sistemas públicos de salud y educación fueron conquistas políticas impulsadas por la acción colectiva y por Estados comprometidos con el desarrollo inclusivo”.
Para concluir con la exposición, el colectivo gremial planteó que el desafío consiste “en evitar que los aumentos de productividad generados por la Inteligencia Artificial sean apropiados exclusivamente por quienes controlan el capital, los datos y las plataformas. Ese crecimiento debe traducirse en mejores salarios, reducción del tiempo de trabajo, ampliación de derechos y fortalecimiento de la protección social”.