Los empresarios que piden a sus pares “coraje y salir de la lógica de cuidar solo el metro cuadrado”
Siguiendo su línea histórica, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) realizará el martes y miércoles próximo su 29° Encuentro Anual con una agenda que pondrá la mirada en la educación, la demografía, la productividad y el desarrollo, entre otros temas, sin adentrarse en discusiones de pura coyuntura. Con el título “Lo esencial ¡ahora! El desafío de liderar empresas humanas y productivas”, los dirigentes cristianos analizarán el rol del empresario en la construcción del bien común y la nueva realidad del mundo del trabajo, dentro del debate sobre la clase de líderes que necesita la Argentina en este momento.
Uno de los paneles principales tendrá a la inteligencia artificial, el trabajo y la necesidad de poner a la persona en el centro como disparador. La temática de la mesa, que acaba de ser el eje de la reciente encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, fue pensada varios meses atrás, cuentan Alejandra Ferraro, presidente del 29° Encuentro y directora global de Recursos Humanos de Accenture, y Víctor Valle, presidente de ACDE, en una entrevista con LA NACION. Una oportuna coincidencia en el año de la anunciada beatificación de Enrique Shaw, fundador de la entidad.
– ¿Ven un riesgo de que la inteligencia artificial desplace al ser humano, como advirtió el Papa?
– Alejandra Ferraro (AF): La tecnología va a desplazar puestos en tareas que sean altamente repetitivas, pero hay otros puestos que se están generando. Un estudio del Foro Económico Mundial habla de la generación de 174 millones de puestos de trabajo y la eliminación de 93 millones. Con lo cual, hay un balance donde el crecimiento neto va a existir, pero es un proceso en el cual tareas donde la inteligencia artificial escala y hace cosas a altísima velocidad son desplazados. Por otro lado, hay otros puestos que se están generando para hacer responsabilidad de inteligencia artificial, siempre y cuando haya un compromiso de reskilling y upskilling (capacitación en nuevas habilidades) para la gente. Tenemos ejemplos de eso en recursos humanos.
– Igual hay una preocupación a nivel global, sobre todo con el primer empleo. El exCEO de Google fue abucheado hace poco en una universidad en Estados Unidos al hablar sobre la IA. Entre las visiones apocalípticas y el tecno-optimismo extremo, ¿en qué lugar se ubican?
– AF: Yo creo que se puede ir definitivamente por el medio y que hay muchas empresas que están contratando gente. Acá en la Argentina uno ve que siguen los planes de jóvenes profesionales y que inclusive muchas empresas de tecnología continúan contratando, tal vez no como antes, pero continúan. Soy consciente de lo que pasa en Estados Unidos. No es la primera vez que sucede, es un país donde cada vez que aparece una nueva tecnología se vuelca a la productividad muy rápido [con impacto en el empleo]. Después eso cambia.
Víctor Valle (VV): Para quienes toman decisiones en las empresas, es importante focalizar en la oportunidad de la IA. Me cuesta pensar en empresas que hayan contratado demasiado en la Argentina [como para destruir masivamente empleo]. Tendería a pensar que en la Argentina el empresario siempre contrata lo menos posible por distintos factores y es muy prudente. Con lo cual yo diría que hay muchas cosas que hoy se están dejando de hacer y que se podrían hacer. La IA le saca un valor a los datos que ya tienen las empresas. Con esos datos se pueden hacer un montón de cosas: trabajar en las decisiones más rápido, crear nuevos servicios, hacer nuevos productos, llegar mejor a los clientes, trabajar más en toda la cadena de valor. Entonces hay muchas cosas que se pueden mirar antes. Y obviamente sí, está la discusión de la eficiencia, de la productividad. Ser eficiente es un deber del empresario porque siempre vivimos con recursos escasos. Queremos ser más eficientes para poder distribuir más también y producir más y mejor.
Con respecto a lo de los juniors, hay algún indicador que estuve viendo que confirma que en Estados Unidos se están creando menos puestos juniors. No está claro que sea la IA el principal driver necesariamente, pero sí es claro que sin los juniors de hoy no hay seniors de mañana. Entonces las empresas van a tener que resolver de alguna manera cómo formar el talento, porque lo van a necesitar.
– ¿Cuál es el mensaje que quieren transmitir sobre el desafío que plantea la IA?
– VV: Creo que la discusión de la productividad por la productividad en sí misma redundaría en una maximización de la rentabilidad de las empresas como único fin. La empresa es mucho más que eso. La rentabilidad es necesaria, es un indicador importante, pero la empresa está para contribuir al bien común. Son comunidades de vida y tienen que tener a la persona en el centro, deben ser un lugar de elevación de las personas que pasan por ahí. Queremos justamente abrir un diálogo para que los directivos que estén decidiendo tengan en cuenta estas cosas a la hora de tomar decisiones de cómo incorporar IA.
Para la Argentina, creo que la IA es un neto positivo en el sentido de somos un país con un PBI per cápita menor al de otros países, con una productividad por empleado menor que otros países, por lo cual tenemos un imperativo muy importante en incrementar nuestra productividad para aportar mejores salarios. Y la tecnología justamente viene a ayudarnos a apalancar eso. En nuestro caso la discusión es diferente. Nos podemos apalancar mucho en la tecnología, sobre todo con un costo accesible comparado con otros mercados y con otras tecnologías. Es una oportunidad única que tenemos como país para dar un salto adelante con bastante ayuda, digamos, comparados con otras economías que por ahí tienen otros desafíos diferentes.
– La economía muestra hoy sectores con alto crecimiento y otros en caída. ¿Les preocupa el impacto de la transición en el modelo económico?
– AF: Hay sectores que claramente están en un momento de auge, el petróleo, la minería... El sector de servicios sigue traccionando de manera positiva. Somos un país reconocido en la economía del conocimiento y estamos en una zona horaria muy conveniente. Hay otros sectores que tienen la oportunidad de mejorar en temas de productividad. Y están en esa transición, de reinventarse frente a las nuevas condiciones.
VV: Creo que esta hora requiere en la Argentina mucho, consenso. Tenemos un tema híper trillado, del que se habla muchísimo, el famoso costo argentino. Lo que las empresas quieren para poder invertir en la Argentina es previsibilidad, y después ver que la tendencia vaya hacia ser más productivos. Es de a poco, no se puede hacer todo junto, pero hay que sostener el camino. Salir del cortoplacismo es fundamental, sobre todo si queremos atraer capital extranjero. Y también bajar el costo de financiamiento, en especial para las pymes, para que puedan invertir. La Argentina está llena de proyectos. Está todo por hacer.
AF: Lo que quieren saber los inversores es que el proyecto sigue, y que no se cambia todo otra vez a los dos años. Que los temas importantes tengan continuidad y no se rompan permanentemente. En los proyectos de construcción, indistintamente de cuáles son los partidos políticos hay una parte que nadie toca y que sigue para adelante.
– Además del mensaje de poner a la persona en el centro, ¿qué puede aportar ACDE a la voz del empresariado?
– AF: Reforzar los principios básicos de la doctrina social de la iglesia, que tienen que ver con la encíclica de la semana pasada: dignidad de la persona, respeto a la integridad, subsidiariedad. Recordar los temas que son básicos, pero que no necesariamente se cumplen.
VV: También reforzar una virtud muy cristiana, que es el coraje. La Argentina requiere coraje. Y a los empresarios nos requiere salir de la lógica del pasado en la cual todos querían cuidar su propio metro cuadrado. Eso se hace queriendo competir en forma honesta, en forma abierta, en forma íntegra, y va desde pagar los impuestos hasta no pedir medidas proteccionistas por conveniencia que después perjudican al de al lado, o al consumidor. Va también por un trato del empleado digno, justo, con un salario que le permita sustentarse y poder crecer. Que el empleado que pasa por nuestras empresas crezca como persona y no solo venga a producir y se vaya.
AF: Hay que pensar que en la Argentina también podemos empezar a atraer talento interesante de muchas partes del mundo. De hecho, el talento argentino tiene dos características dentro de lo que justamente la IA no puede hacer. Primero, somos extremadamente resilientes. Segundo, yo diría que mayoritariamente hay un grado alto de empatía, cosa que en otras sociedades no existe. Tenemos un nivel vincular altísimo que existe en nuestro propio ADN y hay que maximizarlo. Nos adaptamos enormemente al cambio, sabemos vivir en cambio. Entonces, tenemos que reforzar y reconocer esas fortalezas que tenemos para florecer inclusive en sectores que todavía no tenemos y en los que están en crecimiento.
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