Diego Ferro, de M2M Capital: “Si Luis Caputo estuviese del otro lado, me pregunto si se creería a sí mismo”
El economista celebra los avances macroeconómicos pero advierte por la necesidad de mayor cintura política de cara a las elecciones.
Diego Ferro, presidente del fondo de inversión M2M Capital, analizó el escenario económico de cara al segundo semestre y advirtió que, aunque el Gobierno partió de condiciones iniciales complejas, la situación es más frágil de lo que plantea el discurso oficial.
“Venimos bien, pero las cosas están peor de lo que dice el Gobierno”, sostuvo el economista, desde Estados Unidos, país donde reside.
Para Ferro, el principal desafío no es solo económico, sino político. Según planteó, el Gobierno busca mostrar resultados, pero la credibilidad del programa sigue condicionada por la historia reciente de la Argentina: recordó que el expresidente Mauricio Macri también “hizo las cosas bien por dos años” y luego la situación "explotó”, con inversores que sufrieron grandes pérdidas monetarias.
En ese marco, cuestionó la impaciencia oficial y la forma en que el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, le hablan al mercado: “Si ‘Toto’ estuviese del otro lado, ¿se creería a sí mismo?”, se preguntó. A continuación, la entrevista completa en Ámbito.
Diego Ferro: Si uno mira las condiciones iniciales desde donde se partió, venimos bien, pero las cosas están peor de lo que dice el Gobierno. Esta gestión se pregunta por qué los inversores no invierten acá, si se hacen las cosas bien. Y sí, están haciendo las cosas bien, pero estamos en Argentina.
Me parece espectacular que compren reservas, pero siguen siendo negativas. No hay ninguna duda de que la inflación está controlada, pero sigue siendo alta. Sigue habiendo cepo. La economía, si bien está creciendo, lo hace de una manera dispareja y es evidente que la gente no está contenta, hay muchas empresas cerrándose.
Las cosas se hicieron sorprendentemente bien dadas las condiciones iniciales, y uno puede discutir qué se podría hacer mejor o distinto, pero esas discusiones terminan siendo teóricas. También está claro que están aflojando la política monetaria para impulsar cierto crecimiento, con el cepo financiero lo mismo. Y es una reacción lógica porque si no crece la economía, la situación política será complicada.
P.: Estos éxitos a mitad de camino, ¿son consecuencias esperadas de un programa económico bien aplicado o el problema está en el programa?
D.F.: Yo creo que el programa se aplica razonablemente, pero retrotraigámonos al año pasado, donde si no hubiera entrado Estados Unidos, no sé que hubiera pasado. Hay cosas que se podrían haber manejado mejor, como la política monetaria o la cambiaria, con esto de comprar dólares cómo quieren y cuándo quieren.
Asimismo, el elemento más positivo es que hay cierto compromiso político claro hacia el equilibrio fiscal y una reconversión de precios relativos, por la cual se están transfiriendo recursos a los sectores más productivos, quitándoselos a los menos productivos. Un Gobierno que hace eso está haciendo algo lógico para un crecimiento a largo plazo. Todo el resto es ruido. Pero, a veces, el ruido me parece excesivo. Lo que me preocupa del ruido, en general, es la posibilidad de que en las elecciones del año entrante, la alternativa sea un modelo como este u otro opuesto.
Yo tengo la sensación de que, si las cosas se hacen medianamente razonables y la gente no está muy mal, la alternativa será entre este modelo y otro filo-peronista, representado por los gobernadores del interior, que se benefician de este modelo, a diferencia de la Provincia de Buenos Aires. De ser así, no tendría que aumentar tanto el riesgo país en las elecciones, porque un próximo gobierno haría algo similar y ya tendríamos ocho años de políticas del estilo convirtiéndote en un país más previsible.
D.F.: Por ahora se hicieron bien las cosas por dos años, y este Gobierno va por el mundo diciendo ¿Cómo es que no nos prestan plata? ¿Cómo es que no baja el riesgo país? Bueno, porque Macri hizo las cosas bien por dos años y en los últimos dos las cosas explotaron. Y todo el mundo le creyó a Macri, y un montón de plata entró y los inversores perdieron miles de millones de dólares.
Hay una situación de falta de contexto en las discusiones que escucho. Mirémonos al espejo, cincuenta o sesenta años de fracaso. Se hacen las cosas razonablemente bien, pero no pretendamos que por eso vamos a estar tradeando al nivel que tradea Perú que hace 20 años que hace las cosas bien, cambia de presidente y la inflación no sube y no se está insultando a nadie, se echan a los mandatarios con más elegancia de lo que se trata a los ministros acá.
La realidad es que el tema político no se maneja de la manera que te deje lo suficientemente tranquilo como para pensar que este es un modelo que se pueda continuar a lo largo del tiempo, y tengo mis dudas sobre pensar que el modelo solo te va a llevar a que ganes la elección. Va a depender de que la gente se sienta mejor, y no sé si este modelo naturalmente lo logra a corto plazo.
P.: En tal caso, ¿qué le faltaría en el corto plazo a este modelo para tener mayores probabilidades de ganar en 2027?
D.F.: Parte de las cosas que sugiere Cavallo no me parecen malas: más liberación financiera y más crédito en Argentina. Dado como están las cosas, el sector que veo que podría ayudar más es la construcción, que tiene mayor trabajo intensivo y hasta cierto punto no transable, y que depende mucho del crédito.
También hay que ver de alguna manera que más plata llegue al bolsillo, sin hacer un plan platita. El Gobierno está haciendo una transformación muy grande de la Argentina, y yo siempre esperé que alguien la hiciera, pero bajo un acuerdo político más amplio, que en este caso no se dio, o con mayor cierto tiempo a la sociedad para ajustarse.
En cambio, esto se está haciendo de una manera bastante rápida, sin acuerdos políticos razonables, sino más bien transaccionales. Es el cambio que hay que hacer, pero si le sacás al 50% de la economía para darle al 15%, que es el más productivo, evidentemente vas a tener más gente a las puteadas que gente contenta. Entonces vas a poder decir que la economía está creciendo, pero la gente que no está contenta, deja de votarte. Y no es que este Gobierno haya tenido una mayoría tan sólida, tiene un montón de votos prestados. Yo entiendo la obsesión del equilibrio fiscal, pero tenés que tener cintura política, dado el contexto. También habría que ver de qué manera seducen al electorado. Entiendo que Milei ganó por ser disruptivo, pero ya es el Presidente, no el panelista.
P.: ¿Le preocupan las declaraciones de Mauricio Macri sobre volver a cantar o la actitud de Bullrich ofreciendo la renuncia?
D.F.: Me parece espectacular que haya una oferta más grande de gente con una visión similar a este Gobierno. Pero la única forma de darle vida a la oposición es hacer las cosas mal. La gente compró estabilidad y en cuánto se den cuenta de eso, más oferta política habrá de ese lado. Hace muchos años que vivo en Estados Unidos y por el Consulado han pasado políticos que tuvieron reuniones con gente del mercado. Lo que siempre me fascinó es que hubo personajes políticos opositores que hablaban en privado con un nivel de sofisticación y conocimiento de cómo funcionan las cosas… y a la semana veías declaraciones en Argentina y pensaba, no puede ser la misma persona.
Muchos de los políticos argentinos no son ignorantes, pero de alguna manera creen que la demanda de servicios políticos es tal que ofrecen iniciativas equivocadas. Estos políticos que antes ofrecían pavadas ofrecerán cosas más lógicas, porque quieren seguir en el poder. Que el peronismo tenga una plataforma similar a Milei me parece mucho mejor que no la tenga. Este gobierno ya hizo el trabajo sucio, con lo cual para el próximo gobierno será más fácil hasta cierto punto.
P.: Caputo asegura que el ajuste del gasto público es el más alto de los últimos veinte años, pero admite que alcanzar el superávit es cada vez más desafiante. Voces del peronismo encuentran la solución: aumentar impuestos a los ricos. ¿Es una idea antipática o poco practicable?
D.F.: Eso se dice en todos lados, te ayuda a ganar las elecciones. Escuchalo a Mamdami (Zohran) en Manhattan. Además, a lo largo del tiempo descubrís que los ricos tienen mucha plata, pero no hay muchos ricos. Es más fácil ponerle impuestos a la clase media y baja porque tenés muchos más.
De todos modos, prefiero que resuelvan el tema del equilibrio fiscal antes que hablen del tema. Parte del problema es que si la economía se achica, entrás en un círculo vicioso porque tenés que ajustar más. Hay ciertos momentos donde tenés que salir y flexibilizar tu modelo. Haces un ajuste, la economía no crece todo lo que tiene que crecer, bajan los impuestos, y ¿qué haces? Los países normales pueden tener déficits uno o dos años, pero porque se pueden financiar. Argentina aún no.
Entiendo que la discusión en Argentina pasa por un fenómeno monetario y yo coincido. Pero todo el mundo hace hincapié en la oferta, y un tema que es más difícil de determinar es la demanda. Si te aumenta la demanda de dinero, ahí es donde empieza el círculo virtuoso, podés emitir, la economía crece, tenés más recaudación, y la gente demanda más dinero y la inflación no sube porque oferta y demanda van de la mano.
Ponerse tan estricto con la oferta de dinero puede impactar en la economía y eso no genera confianza. Por eso, a veces me gustaría mayor flexibilidad para hacer las cosas así y ver si se empieza a mover un poco.
P.: Según el Ministro, los próximos 18 meses serán, en términos históricos, los mejores de la Argentina. Sin embargo, el superávit es innegociable, así como la política monetaria se ajustará más en pos de bajar la inflación, según dijo Milei. ¿Es consistente pensar en las tres metas en simultáneo?
D.F.: El único país que durante años pudo prever cuánto iba a crecer anualmente es China. El FMI saca las proyecciones de los países y no le pega a ninguna, excepto China. El problema que a veces veo con esta administración es que el Presidente es
un economista y el Ministro de Economía también, aunque hasta cierto punto es más una persona de mercado. Pero muchas veces hablan como políticos, porque tienen un rol político, pero se ofenden si uno duda de lo que dicen o cuestionan. En varias ocasiones las cosas que dicen no son internamente consistentes, y eso resulta un poco decepcionante.
Hoy Caputo y Milei le hablan al mercado, pero me pregunto: Si “Toto” estuviese del otro lado, ¿se creería a sí mismo? A mí lo que me parece más importante es lo que pasa en la realidad. Y yo veo signos buenos, pero veo impaciencia en el Gobierno. Entiendo la desesperación, pero sí para que traigan plata decís cosas no del todo lógicas, la gente no viene, y cuánto más desesperado te mostrás, la gente no viene.
Así, creo que es preferible decir “sabemos que las cosas no están del todo bien, pero si seguimos por este camino ganaremos las elecciones y consolidaremos nuestro programa”. Cualquier persona que se tome un taxi en Buenos Aires escucha historias bastante tétricas. Lo que está pasando en la economía argentina, tenía que pasar. La cuestión es cómo lo manejás políticamente.
P.: Hablando de consistencias y credibilidad, ¿ve conveniente que el dólar inicie el año electoral en la zona de los $1.400?
D.F.: A mí me parece que el tipo de cambio es un precio demasiado importante como para que esté en manos del Gobierno, y eso es lo que está pasando. Y hasta cierto punto me parece lo más irónico de esta administración, que esté obsesionada con mantener el tipo de cambio bajo control. Tiene un miedo muy grande. Es un poco el barómetro de la demanda de dinero. Yo no lo manipularía, pero en la medida que tengas un cepo no podés decir que tenés un precio de equilibrio.
El dólar podría encontrar un precio de equilibrio razonable eliminando todas las restricciones cambiarias, con una política de compras de divisas por determinados montos mensuales a través de subastas. El mercado estaría libre y sabrías cuánto va a comprar el BCRA. Así la economía encontraría un nivel de equilibrio más estable.
P.: ¿Es inevitable pensar en el riesgo de dolarización de cartera durante 2027? Porque hay economistas que entienden que con la oferta de dólares, compra del BCRA más recomposición salarial, alcanzaría para que el dólar esté tranquilo.
D.F.: Tengo una visión bastante particular en ese sentido. Para mí no depende de cuán popular sea Milei, sino la competencia. Y ahí veo el problema. Milei quiere que la competencia sea Kicillof, pero si la competencia es Uñac o un candidato del peronismo de centro, tenés muchísimo menos riesgo de que haya un salto cambiario. Por eso la mirada mesiánica de que tiene que ganar porque sino es el diluvio, lo entiendo desde un punto de vista electoral, pero para el país es peor.
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