Tendrá un alcance restringido el acuerdo militar anunciado con Estados Unidos
La cooperación militar con Estados Unidos, a partir de las cartas de intención que firmaron el ministro Carlos Alberto Presti y el embajador Peter Lamelas, implicará un ahorro en la provisión de combustible para el uso de las Fuerzas Armadas, pero con un alcance limitado. Según evaluaron fuentes castrenses consultadas por LA NACION, se aplicaría a misiones realizadas en el exterior. Por ejemplo, gastos que demanden las misiones de paz en Chipre, la participación en ejercicios militares y los viajes de instrucción de la Fragata Libertad.
La colaboración se ajustaría a cuestiones logísticas y el acuerdo no tendría impacto en el funcionamiento cotidiano de las Fuerzas Armadas, que recientemente sufrieron un recorte de $59.600 millones. Al respecto, en el último recorte presupuestario que afectó la caja del Ministerio de Defensa se incluyeron quitas de $959,6 millones en gasta de “combustibles y lubricantes” para el Estado Mayor Conjunto y otros $273 millones para el mismo concepto en la Armada.
Otro punto saliente de las cartas de intención impulsadas por los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei apunta a facilitar el acceso a una “plataforma de nuevas tecnologías y sistemas aéreos no tripulados”, que implicará la provisión de drones y sistemas antidrones. En este caso, el ofrecimiento sería aportar una ayuda para las acciones de vigilancia y control de los espacios marítimos en el Atlántico Sur. Se desconoce qué dimensiones tendrá la colaboración para e patrullaje en una zona sensible, en la que Estados Unidos posa sus ojos para frenar el avance de intereses de China en la región.
La vigilancia del Atlántico Sur tiene un fuerte interés en Washington. Las negociaciones entre la Argentina y Estados Unidos apuntan a acordar un plan de cinco años y la idea es avanzar en “transferencia tecnológica, asistencia técnica, formación de personal, modernización de un avión Beechcraft B-200M Cormorá, dos aeronaves Textron B-360ER MPA, drones VTOL (Vertical Take-Off and Landing), aptos para ser operados desde patrulleros oceánicos, y un simulador para las aeronaves P-3C Orión.
El acceso a la provisión de combustible, en tanto, se encuadra en los programas que lleva adelante la Agencia de Logística de Defensa de Estados Unidos (ALD), cuya misión es proveer a las fuerzas militares no solo de combustible, sino también de alimentos, repuestos, uniformes y material médico.
Se trata de convenios que la administración Trump mantiene vigentes con unos 40 países aliados. Aunque el acceso al combustible en mejores condiciones de pago se linitará seguramente a misiones internacionales, lo concreto es que permitirá a las Fuerzas Armadas lograr un abastecimiento a “precios militares”, con costos más convenientes para garantizar el despliegue y entrenamiento de efectivos en ejercicios combinados, como el Unitas, programado para septiembre próximo en Perú.
Los valores del combustible que proponen los Estados Unidos son más económicos porque están exentos de impuestos estatales y locales, a lo que se suma la ventaja de hacer una compra por volúmenes mayores.
Algunas estimaciones informales señalan que el Departamento de Defensa de estados Unidos fija precios, entre 3,6 y 4 dólares por galón, aunque en zonas de conflicto la logística puede disparar los costos operativos. De todos modos, no se avanzó todavía en ese terreno, insisten voceros castrenses.
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