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lanacion.com.ar · hace 21 horas

Día Mundial del Medio Ambiente: la clave para producir más alimentos con menor impacto

LA NACION

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, un informe de BASF destacó el papel que desempeñan la ciencia, la innovación y las nuevas tecnologías para avanzar hacia una producción de alimentos más eficiente y sustentable.

Según destacaron, la industria agropecuaria enfrenta el desafío de seguir produciendo alimentos en cantidad y calidad suficientes para una población en crecimiento, en un escenario marcado por la variabilidad climática, las exigencias de los mercados internacionales y la necesidad de preservar los recursos naturales. En ese contexto, garantizar el acceso a alimentos seguros, nutritivos y de calidad se ha convertido en una responsabilidad central para toda la cadena productiva.

Si bien el sector no puede controlar todas las variables externas que influyen sobre la producción, la incorporación de tecnología aparece como una herramienta clave para mejorar la eficiencia productiva, fortalecer la seguridad alimentaria y cumplir con los estándares internacionales de calidad, al tiempo que contribuye a una producción más sustentable, dijeron.

Las sequías prolongadas, los eventos climáticos extremos, las plagas y las enfermedades forman parte del escenario productivo actual. Frente a esta realidad, especialistas coinciden en que aumentar la productividad por hectárea sin expandir la frontera agrícola es una condición fundamental para el desarrollo sostenible.

En ese sentido, la adopción de semillas mejoradas, productos de protección de cultivos más eficientes y herramientas de agricultura de precisión permite incrementar los rendimientos, optimizar el uso de insumos y reducir el impacto ambiental.

Los eventos climáticos extremos, las plagas y las enfermedades forman parte del escenario productivo actual

La experiencia local muestra que el aumento de la producción no necesariamente implica un mayor uso de recursos. Prácticas como la siembra directa, la rotación de cultivos, los sistemas integrados y la digitalización del manejo agronómico han permitido mejorar la eficiencia productiva mientras se preservan el suelo, el agua y la biodiversidad.

“Hoy contamos con herramientas que permiten producir de manera mucho más eficiente y precisa, como la agricultura digital, el monitoreo satelital, los ambientes productivos, sensores, aplicaciones selectivas y genética adaptada a estrés, entre otras. Todas estas tecnologías ayudan a tomar decisiones basadas en datos”, señaló Antonella Beccari, ingeniera agrónoma y desarrollista técnica de mercado de BASF para la región Pampa Húmeda Centro.

La especialista explicó que la agricultura de precisión permite ajustar la densidad de siembra, la fertilización y la protección de cultivos según el potencial de cada ambiente, optimizando el uso de insumos y reduciendo pérdidas. “La combinación entre tecnología y buenas prácticas agronómicas es lo que permitirá producir más conservando recursos y mejorando la eficiencia del sistema productivo”, afirmó.

Cultivos como la soja, el maíz y el trigo son señalados como ejemplos de este proceso. Según destacan desde el sector, los rindes promedio crecieron de manera sostenida durante las últimas décadas gracias a la inversión en investigación y desarrollo, el trabajo conjunto entre el sector público y privado y la rápida adopción tecnológica por parte de los productores.

El trabajo conjunto entre el sector público y privado y la rápida adopción tecnológica por parte de los productores

En la actualidad, miles de productores incorporan tecnologías vinculadas con la agricultura digital, aplicaciones localizadas de fitosanitarios, manejo inteligente de malezas y productos biológicos. Estas herramientas contribuyen a reducir el consumo de agua, energía y combustibles, además de disminuir la huella de carbono.

Desde BASF señalaron que la inversión en investigación y desarrollo busca generar soluciones que combinen productividad, rentabilidad y cuidado ambiental, acompañando a los productores frente a los desafíos actuales y futuros.

“El futuro del agro argentino estará muy ligado a la adopción de tecnologías que aumenten la eficiencia, la estabilidad productiva y la trazabilidad ambiental. El desafío no es solo desarrollar tecnologías, sino lograr una adopción eficiente en el campo. Para eso será clave la capacitación técnica, el acompañamiento al productor y la generación de información local confiable que permita transformar innovación en resultados concretos”, sostuvo Beccari.

La especialista consideró que la Argentina cuenta con ventajas importantes para avanzar en ese camino, entre ellas la capacidad técnica, la profesionalización de los productores y la experiencia acumulada en sistemas productivos eficientes.

En el Día Mundial del Medio Ambiente, el mensaje que surge desde distintos actores del sector es que la sostenibilidad ya no constituye una meta de largo plazo, sino una práctica que comienza a consolidarse en la producción agropecuaria.

Según destacan los especialistas, producir alimentos de calidad, preservar los recursos naturales y contribuir al desarrollo económico no son objetivos contrapuestos. Por el contrario, la integración de la ciencia y la innovación al trabajo cotidiano de los productores permite avanzar hacia una agricultura más resiliente, eficiente y adaptada a las demandas ambientales de la sociedad.

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