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La muerte del Indio Solari: el refugio de una generación en medio de las tormentas que se avecinaban

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En 2016 el Indio confirmó que padecía una afección neurológica. Lo hizo sobre un escenario, en Tandil. Le dijo al público "se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, el Parkinson me está pisando los talones".

Unos años después, en 2021, escribió su propio himno de despedida, "Encuentro con un ángel amateur": "Un ángel sonso amateur, me condenó al paraíso. Sólo me falta saber la fecha y el lugar. Y allí iré, cantando".

Y aunque Carlos Solari tuvo la gentileza de preparar a sus fanáticos sobre su muerte segura y cercana -debido al avance de esta enfermedad aún sin cura-, nunca se está lo suficientemente preparada para la partida de aquellas personas que aparecen en algún momento de nuestras vidas y lo transforman todo.

Para mí y para los miles y miles de fanáticos y fanáticas del Indio y los Redondos, los 90 estuvieron signados por sus recitales y las "misas ricoteras".

Este viernes mi atención estaba 100% enfocada en la calzada húmeda y resbaladiza de la autopista 25 de Mayo. De fondo, escucho en la radio a Solari cantando su himno, subo el volumen y aparece el periodista Ernesto Tenembaum con una voz apagada, sombría. Iba a anunciar la muerte del Indio, no necesité escucharlo. Busqué una dársena de emergencia y esa zona de detención me dió unos minutos de respiro.

El Indio en River. Foto David Fernández / Archivo Clarín

Y los recuerdos se abarrotaron en mi cabeza. Desordenados por año, por estadios, por lugares, por viajes, por este disco o el otro. ¿Estoy loca o alguna vez los fui a ver a un Bajo Autopista? ¿al ex Centro Municipal de Exposiciones? ¿en un colegio en Florencio Varela?

En estadios y microestadios: Huracán con las luces encendidas, Colón inundado, el Cilindro de Avellaneda, River, Lanús. Más allá de lo que pasaba en las canchas de fútbol (como hincha de Independiente, los palazos eran lo "normal" por aquellos años), recuerdo el microestadio de Lanús como el primer lugar de una represión absurda.

Esa década marcó a fuego a una generación de seguidores que se fue masificando hasta la locura. Luego, a la distancia, lo entendí como un refugio, un espacio en donde había una suerte de comunión que podía sacarte de las tormentas que se avecinaban.

El 2001 determinó el fin de los Redondos, bajó al Indio al barro de la confrontación con el Flaco Skay y la Negra Poli (Redondos históricos), y fue el año de la mayor crisis económica y social reciente en el país.

El Indio en Tandil, en 2016, cuando revela al público su dolencia. Foto Telam / Archivo Clarín

Para fortuna de todos los fanáticos, el Indio siguió componiendo, grabando y tocando. El y los Redondos además siguen presentes todos los fines de semana en bandas como La Kermesse Redonda -con históricos integrantes como Sergio Dawi, Semilla Bucciarelli y Tito Fargo- y Rey Garufa. Y claro, con los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

Como pidió su familia en estas horas -mientras se organiza lo que será su despedida pública masiva-, "lloremos como corresponde, escuchando sus canciones".

Silvia Gómez

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