Cartas de lectores: Jueces, factótum, jefatura de gabinete
El presidente no nombra jueces sino que los propone de una lista surgida de exámenes que deberían ser justos y equitativos, el Senado de la Nación es quien luego convalida o no esa propuesta, por caso el Juez Lijo fue rechazado por el Congreso a pesar de lo intentos del presidente de lograr su designación en la Corte Suprema de Justicia. Una vez designada la Jueza para retirar dicho pliego deberían exponer claramente las razones del equivoco en la elección. La razón no debería por supuesto ser hermana o pariente de
Karina Elizabeth Milei, “factótum” política de la República Argentina. ¿Quién la votó? ¿Qué pergaminos tenía para que su hermano nos pusiese a su arbitrio?
Al análisis realizado por Dalla Via en su columna sobre la génesis del instituto de la jefatura de gabinete cabe añadir que esta solución híbrida fue el resultado de un malnacido negocio político. En efecto, fue una concesión del presidente Menem a cambio de su reelección presidencial, que en aquel tiempo -como es sabido- estaba vedada por la Constitución Nacional. Recuerdo claramente que este manifestó que jamás aceptaría un “primer ministro” que comportara un acotamiento a sus poderes presidenciales; y así ocurrió. Las consecuencias están a la vista, cuando las normativas constitucionales son introducidas por imperio de las coyunturas políticas-partidarias, cuando no, personales, y no obedecen a los grandes intereses de la Nación.
El miércoles pasado se hicieron varias marchas pidiendo justicia por Agostina. Vergüenza me dio ver en Mar del Plata a un grupo que en lugar e solidarizarse con la causa convirtieron el acto en un circo berreta bailando, tocando tambores y haciendo malabares. ¿Estaban compungidos por Agostina? ¿O aprovecharon la ocasión para “lucirse” y divertirse vanamente? Lamentable.
En su carta sobre el Mundial de 1958, el Sr. Bouret se pregunta qué habría pasado si la Argentina hubiera mantenido el plantel que había ganado en forma brillante el Sudamericano de 1957 goleando a Brasil. Es verdad que fuimos a Suecia sin Maschio, Angelillo y Sivori, por entonces jugando en Italia, pero viendo los registros fílmicos de nuestras derrotas ante Alemania y sobre todo ante Checoslovaquia se aprecia nítidamente una diferencia de velocidad y precisión en los remates en favor de los europeos realmente llamativa que difícilmente la presencia de los tres “caras sucias” hubiese podido revertir. Vale la pena precisar que en el Brasil al que goleamos en Lima aún no había debutado Pelé y Garrincha no era titular. También señalo que la Argentina recién para el Mundial de 1974 en Alemania convocó por primera vez a jugadores que se desempeñaban en el exterior. Tal vez una de las razones de nuestro fracaso en Suecia haya sido la falta de participación por distintas razones en los Mundiales de 1938, 1950 y 1954 lo que nos privó de conocer de primera mano el potencial de las selecciones europeas.
Al llegar a la ruta 151 desde el Cruce del Desierto se produce un verdadero shock. Desde allí hasta el puente sobre el Río Colorado, en La Pampa, parece el camino de un país en guerra: el asfalto está destruido y en muchos tramos resulta más seguro circular por el ripio. Del lado de Río Negro, hasta Neuquén, abundan los pozos, huellones y la falta de demarcación. El trayecto es sumamente peligroso.
El contraste con la importancia estratégica de esta vía resulta impactante. Es el principal acceso terrestre a Vaca Muerta, donde se desarrolla una de las transformaciones productivas más relevantes del país, y también una ruta clave para el turismo patagónico.
No se trata de buscar culpables sino de actuar. Las autoridades nacionales y provinciales deberían otorgarle la prioridad que merece. Su estado actual es incompatible con el enorme potencial económico y turístico de una región que es motivo de orgullo para los argentinos.
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