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perfil.com · hace 1 hora · Julio C. Gambina

Argentina privilegia al Capital contra el trabajo

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El gobierno de Milei reglamenta aspectos de la reaccionaria reforma laboral en simultáneo con la inauguración de la 114° reunión de la OIT.

Mientras en Ginebra se debaten los derechos de los trabajadores, con Argentina y Panamá denunciados como los dos principales países de la región en que se afectaron regresivamente los derechos laborales en 2025, el gobierno de Milei reglamenta aspectos de la reforma laboral, entre ellos las restricciones a los Convenios Colectivos de Trabajo; modifica el formato de los recibos de sueldo para enfatizar el llamado “costo laboral”; o el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), cuestionado entre otros aspectos por desfinanciar al régimen previsional.

En el discurso inaugural de la presidencia de la 114° Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, Juan Castillo, Ministro de Trabajo del Uruguay señaló:

“…la gran discusión de nuestro tiempo no es tecnológica. Es, ante todo, una cuestión profundamente política y fundamentalmente humana. La Memoria del Director General lo plantea con claridad: el futuro del trabajo no será definido únicamente por los avances tecnológicos, sino por las decisiones políticas, institucionales y sociales que adoptemos colectivamente”.

Se promociona el individualismo y un discurso genérico contra el populismo y el socialismo, con promesas a futuro consolidando el orden capitalista"

Continuó diciendo: “No hay innovación genuina cuando el progreso tecnológico se sostiene sobre empleos precarios o la erosión de los derechos laborales”.

“El desarrollo tecnológico debe ir acompañado de marcos normativos que aseguren condiciones laborales dignas, protección social efectiva, transparencia algorítmica y respeto irrestricto a los derechos laborales fundamentales”.

Argentina marcha a contramano y enarbola el discurso de la “modernización”, calificativo que identifica la regresiva reforma laboral, un proyecto estratégico del Capital contra el trabajo desde hace medio siglo.

Los nuevos núcleos productivos del desarrollo capitalista: la energía, la minería, la economía del conocimiento y el agronegocio de exportación, explican el crecimiento de la economía local. Ninguna derrama beneficios a la mayoría"

El tema viene como demanda del poder económico desde 1975/76 y se materializa ahora bajo gestión liberal libertaria.

La norma jurídica de reciente aprobación y ahora con la reglamentación de ciertos artículos difundidos en el Boletín Oficial consolida la ofensiva del Capital en contra del trabajo por décadas y que ahora se manifiesta como discurso triunfante en los “logros” de la “estabilización macroeconómica”.

Entre otras, la tendencia a la baja de la inflación, sobre la base de la merma de los ingresos populares, lo que explica la baja en el consumo y la afectación de la producción destinada a la mayoría empobrecida del país. El impacto es subjetivo, ideológico y apunta a disputar consenso electoral de cara a la renovación presidencial del 2027.

Desde el gobierno se enfatizan los superávits fiscales y del comercio exterior, logrado el primero con “contabilidad creativa” según denuncia el propio FMI y el segundo con una apertura comercial que posiciona globalmente a los nuevos núcleos productivos del desarrollo capitalista: la energía, la minería y la economía del conocimiento, que junto al agro negocio de exportación, explican el crecimiento de la economía local.

La estabilización macroeconómica que demanda el poder económico apunta a la estabilidad política del ajuste y la regresiva reestructuración del capitalismo local, en el modelo que devuelve Perú, más allá de las recurrentes crisis políticas.

El objetivo del Capital mediante la acción del gobierno de derecha apunta a disciplinar a los de abajo con represión, al tiempo que manipula las conciencias para un consenso pasivo a la lógica de la ganancia.

Se promociona el individualismo y un discurso genérico contra el populismo y el socialismo, con promesas a futuro consolidando el orden capitalista.

Pero también buscan disciplinar a los de arriba, induciendo una reorientación productiva del país hacia los nuevos negocios. Pretenden incluso la industrialización del extractivismo energético y minero como anzuelo de la acumulación capitalista en perspectiva.

Cambia el rumbo tradicional del capitalismo local hacia un país con menor inclusión, aunque ampliando la capacidad de obtención de ganancias y de acumulación capitalista.

¿Es un camino de fatalidad? No necesariamente, y la emergencia de un proyecto alternativo está en la síntesis de la diversa y fragmentada demanda de las organizaciones populares contra la lógica del Capital.

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